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4 oct 2017

LAS LEYES NO VALEN NADA

"Estamos en una época donde unos [los legisladores y gobernantes] y otros [los ciudadanos] creen que los problemas se resuelven con la simple expedición de leyes, ¡nada más alejado de la realidad!
@BarbaraCabrera

Mi anhelo es que el título de esta Nornilandia lo hubiesen leído al estilo José Alfredo Jiménez quien, con sentimiento vernáculo, dedicó una canción -que hoy se considera un ícono- a León, Guanajuato [México] en la cual dijo: la vida no vale nada.
Explico porque digo lo mismo de las leyes.
Uno de estos días, un entusiasta fan de las leyes se acercó a mi mundo de investigación. Con frenética emoción me contaba la manera en que estaba aprendiendo acerca del Sistema Nacional Anticorrupción y de cómo a partir de la expedición de su marco legal podremos combatirla. Antes, en una reunión de esas que suelo tener con grandes amigos para planear como conquistar el mundo, uno de los presentes alabó el sistema jurídico con el que cuenta este país. Recurrentemente en Twitter veo opiniones acerca de las reformas estructurales, los aplaudidores las defienden a ultranza, mientras que los analistas y críticos, hacen saber su descontento. En la academia, se vive la parte romántica, esa donde los alumnos creen que las leyes ¡son lo máximo!
Los que me conocen, ya sabrán cual fue mi respuesta. A quienes no, ahí les va.
Sé como se hacen las leyes, conozco sus intestinos y sistema digestivo. Debo decir que no es lo que muchos creen o piensan.
Las leyes se acumulan cuando se quieren frenar acciones, se expiden ante la inminente pérdida del control. Para dar soluciones mediáticas: ¡háganse las leyes! como si quienes ocupan merecida o inmerecidamente una curul fueran alquimistas o tuvieran el monopolio de los poderes de una varita mágica.
No obstante, la ignorancia de muchos salta a la vista cuando proponen, dictaminan y en ocasiones mandan a la congeladora legislativa aquellas propuestas que son contrarias a sus intereses, creencias, filias o fobias.
Para ejemplo, baste echarles un vistazo a las recientes adecuaciones legales y expedición de ordenamientos [pongan ustedes el nombre del Congreso o la Cámara de que se trate, o tal vez todos juntos] Las primeras, relacionadas a incrementar penalidades o incorporar nuevos delitos ¡como si con este simple acto, la inseguridad y conductas delictivas se inhibieran! Y no veo que se promuevan mecanismos novedosos de prevención, alfabetización digital o un sistema educativo que vaya más allá de las simulaciones del señor Aurelio Nuño, habilitado como Secretario de Educación, quien por solo saber “ler” confunde a una astrónoma con una astróloga ¡PLOP y recontra PLOP!. Tratándose de leyes imperan los miedos y la represión, como medidas de control por parte de los poderosos. La segunda, derivada del nerviosismo legislativo para crear más instituciones que den chamba a los cuates o para tapar las ineptitudes e ineficiencias de las existentes.
Sistema Nacional y los estatales Anticorrupción (y la corrupción sin freno), incremento a penalidades y nuevas figuras delictivas (y la inseguridad se incrementa), Leyes de austeridad y gasto público (y los funcionarios y gobernantes se despachan con la cuchara grande); regulaciones, leyes nuevas y renovadas (y los estándares en la calidad de vida nomás no se ven reflejados). Mecanismos de participación (y la ciudadanía, vapuleada y ninguneada); instituciones para todo y unos cuantos (y la burocracia ineficiente crece, se regodea y servil, sirve a los mandatos de sus patrones, olvidando que les pagamos con nuestros impuestos), instituciones de papel creadas por mandato legal (al servicio de los poderosos para protegerlos y llegado el momento, exonerarlos. Leyes, leyes, leyes para todo.
En esta tesitura, la pregunta más importante que debe ponerse en un cuadro luminoso en la oficina de todos los curuleros-legisladores es ¿Realmente es necesaria la legislación que se quiere elaborar e implementar? Téngase presente: las malas leyes hacen perder la confianza en las instituciones y contribuyen al descrédito del Poder Legislativo.
Muchas leyes, nacen muertas. ¡Sépanlo!
¿Algún día podremos dejar de decir que las leyes no valen nada?
Posdata. Ésta es una columna de opinión, para profundizar invito a que lean mis artículos relacionados al Poder Legislativo publicados en Quaestionis, revista de divulgación científica http://bit.ly/2vY0FYy, así como mi aportación para el libro “Apuntes contemporáneos de Derecho” llamada Desregulación Legislativa, bajo el sello editorial PaideiaMx http://bit.ly/2fE7hGD
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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9 ago 2017

LOS CURULEROS

@BarbaraCabrera

“Lo que sabéis, lo que no sabéis; lo que se dice, lo que no se dice; lo que es claro, lo oscuro, lo contradictorio”
Guillermo Gerardo Hamilton

CURULEROS, dícese de aquellos personajes cuya tonalidad y presencia en cualquiera de la Cámaras [sea la de Senadores, la de los Diputados o en algún Congreso local] varía. Dichos especimenes suelen estar sentados en una curul –algunos por inercia, otros por convencimiento; varios, para defender sus y otros intereses; ciertos más con la camiseta de “su partido” tatuada. Todos, dignos de un estudio sociológico y algunos Zoo-ciológico. Trasciende que corresponde a los aludidos personajes dotar de leyes adecuadas y acordes a esta época y circunstancias, escuchando en todo momento la voz de la ciudadanía; no obstante, no siempre es así. Por ello, denomino a este sector curuleros con todo y sus implicaciones.
En la práctica legislativa a la mexicana, algunos curuleros dicen “meterse de lleno”, “trabajar de forma permanente” para “sacar alguna reforma o expedir leyes completas en tiempo récord” que en ocasiones aprueban entrada la madrugada.
Curuleros que atienden los pendientes legislativos al cuarto para la hora, dando a entender: salen porque salen. ¿Recuerdan las #ReformasEstructurales cortesía de Enrique Peña Nieto? sí, esas cuyo objetivo es “Mover a México”
Curuleros que se disputan la paternidad de las leyes mediáticas y se esconden de aquellas necesarias.
Curuleros gastalones. Algunos opacos, otros mostrones.
Curuleros lisonjeros.
Curuleros que dicen luchar contra la corrupción y se niegan a ser evaluados ¡ay de aquellos que osen tocarlos con el pétalo de una crítica!
Curuleros que se venden al mejor postor.
Curuleros erigidos en diputados del presidente http://bit.ly/2u5rJGE lejanos a la ciudadanía.
Curuleros escudados en la mercadotecnia para presentarse con cara y mañas limpias.
Curuleros cuyo máximo logro es develar placas, lanzar exhortos y sumar y sumar y sumar y sumar iniciativas a las que no siempre dan seguimiento.
Curuleros de ayer y hoy que viven, comen y sueñan con no quedar fuera del erario.
Punto y parte son los que con dignidad y ética son auténticos representantes del pueblo y pueden ser llamados en toda la extensión de su conceptualización: legisladores. Hay pocos, pero existen.
Los dislates y circo de quienes se hacen llamar legisladores están a la orden del día. Recientemente algunos de quienes integran la fracción de Movimiento Ciudadano en la Cámara de Diputados, acudieron a la oficina del priísta César Camacho, coordinador de los tricolores, amante de portar relojes carísimos que poco le lucen. Esa visita fue para obsequiarle un horno de microondas para implorarle que sus correligionarios descongelen las iniciativas que siguen sin llevarse a discusión, entre las que destacan: la revocación de mandato, la supresión del fuero, la desaparición de los bonos navideños, eliminar las pensiones de los expresidentes, quitar el financiamiento a partidos políticos, disminución de diputados, entre muchos otros. Es evidente, a partir de ser testigo de hechos como ese, que la contienda electoral está presente y muy cerca al ocaso de la legislatura, unos se ponen las pilas para hacer el trabajo por el que les pagamos desde el día 1.
Esta es la primera ocasión en que los curuleros podrán reelegirse. Y tú, ustedes ¿votarían de nuevo por ellos? Dejo esta pregunta para la provocación, y así llenarnos de acciones, decisiones y determinación para llevar a las curules a quienes sí nos representen.
PD. Consúltese aquí la Nornilandia que escribí hace algunos años dedicada a la “Grilla curulera” http://bit.ly/2u4C9WS
Por hoy es todo.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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27 abr 2016

LA ÉTICA PUEDE ESPERAR

@BarbaraCabrera

“La política es el paraíso de los charlatanes”
Bernard Shaw

Los corruptos dicen –a través de sus acciones- que la moral es un árbol que da moras. Y pueden no estar alejados de esa tendencia al momento de analizar la expedición de uno y otro y otro y otro, y no hay quinto malo [dicen] Código de Ética que regule sus buenas y finas maneras, como representantes del pueblo. Y es que en 16 años, es el quinto intento de ellos mismos, para regular su comportamiento como representantes populares.
Vayamos por partes y hablemos de dos casos recientes.
Todo comenzó en octubre de 2015 cuando la priísta Carolina Monroy del Mazo, pide a la Cámara de Diputados –a través de un Punto de Acuerdo- instaurar un comité para crear el Código de Ética y Conducta Parlamentarias; documento que fue aprobado como de urgente y obvia resolución. [Nota de la autora: en efecto, es imperioso e indiscutible que a los políticos en general y a los legisladores en particular, les urge modificar sus comportamientos y omisiones; no obstante, esa urgente y obvia resolución proviene y trae aparejados otros intereses.]
En esta tesitura, se tiene el anhelo [por lo menos en el papel] de regular el actuar de los diputados federales, hacer más eficiente la labor legislativa y reforzar la confianza y credibilidad de la sociedad, hacia el Poder Legislativo.
Dijo en aquella ocasión la diputada priísta “falta un paso decisivo y que éste debe emanar de la abierta y clara voluntad de honestidad y transparencia de cada legisladora, de cada legislador, para honrar así sus deberes y a la patria” [y luego se preguntan el porque de la frase que abre esta columna #Nornilandia].
Luego vinieron las iniciativas: en febrero y abril de 2016; publicadas en la Gaceta Parlamentaria los días 23 y 5 respectivamente; propuestas suscritas por Carolina Monroy del Mazo y Jorge Triana Tena; PRI y PAN, los protagonistas.
A continuación, proporciono los links para que los lectores e interesados conozcan dichos documentos, incluye una ficha de análisis técnico preliminar:

Ambas iniciativas se encuentran turnadas y en estudio en la Comisión de Régimen, Reglamentos y Prácticas Parlamentarias; las cuales trasciende podrían aprobarse este mes.
Sin duda estamos ante la imperiosa necesidad de modificar la mala imagen que del Poder Legislativo y quienes ocupan una curul, tienen [tenemos] los ciudadanos; sea esto con el fin ideal de servir al pueblo que les ha conferido tal distinción al llevarlos a una curul; o bien, con miras a la reelección legislativa, o para saltar cual chapulines a otro cargo, llegada la próxima elección.
Lo cierto es que, tal como lo reveló una reciente medición de Consulta Mitofsky llamada “México: confianza en instituciones 2015”, los diputados federales están situados en un nada presumible penúltimo lugar; obteniendo únicamente un 5.2 en la escala del 1 al 10; por ende, son considerados y percibidos como de confianza baja; mientras que Parametría reveló datos acerca del fuerte rechazo y descontento al trabajo realizado por los legisladores, y lo hizo al irse los anteriores y al llegar los que ahora ocupan una curul: se advierte que 20% de los mexicanos coinciden que la actual Cámara de Diputados será mejor que la que terminó su periodo; mientras que el 28% dijo que será peor, y un mismo porcentaje, refiere que será igual.
Es notorio como estamos y seguimos ante una época de desafección de los ciudadanos hacia los políticos, gobernantes, representantes e instituciones, que va in crescendo.
Ahora, como ya lo advertí, se pretende plasmar en un papel, para -cual si se tratara de un acto de magia- cambiar esa deshonrosa percepción; y aquí unos ejemplos de aquello de lo que los curuleros, tendrían que abstenerse:
  • Evitarán filtraciones sobre asuntos que se traten en el Congreso y que estén calificados como reservados o confidenciales.
  • No podrán incurrir en actos de corrupción o de conflictos de intereses.
  • Declinar regalos, donaciones, ventas a un precio menor al que corresponde en el mercado o situaciones semejantes, siempre que puedan ser medio para interferir en el desarrollo de sus funciones.
  • Evitar actos de ostentación, porque van el demérito de la respetabilidad de su cargo.
  • Tampoco podrán realizar trabajos o actividades remuneradas fuera de sus funciones y que estén en conflicto con sus deberes y responsabilidades; ni participar o prestar su imagen en campañas publicitarias.
De no observar dichas disposiciones, la Mesa Directiva estará en la posibilidad de aplicar determinadas sanciones, que van desde la amonestación privada, sin que quede constancia escrita; hasta la suspensión de su dieta desde un día o hasta dos meses; todo depende de la gravedad de la falta.
Trasciende del propio documento la temporalidad máxima para resolver un caso: 6 meses; cuyas sanciones podrán aplicarse en tanto dure la legislatura donde se cometió la falta.
Mientras tanto, y a pesar de su regulación –la cual no tiene fecha cierta para ver la luz, ni mucho menos cuando entraría en vigor- difícil será para algunos dejar atrás la cultura de los “moches”, las dádivas, las ostentaciones, el derroche de recursos públicos y sus expresiones vulgares.
Actualmente, tal como están ocupadas las curules; lejos, muy lejos se podrá responder -en la praxis- a los lineamientos de transparencia, legalidad, imparcialidad, integridad y responsabilidad, trazados por la OCDE; y exigidos por la ciudadanía proactiva, participativa y exigente. Mientras tanto, tal parece que la ética puede esperar. Lo dejo a la reflexión.
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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4 nov 2015

LIBERTAD EN LA RED, AMENAZADA

@BarbaraCabrera

“Existe un aumento preocupante de la censura online en los gobiernos, éstos representan la mayor amenaza para Internet”
Eric Schmidt

Hace unos días se dio a conocer el informe “Libertad en la red 2015” de la organización Freedom House [Disponible aquí http://bit.ly/1N6RTvb], que advierte, tratándose de México -donde el 44% de la población tiene acceso a Internet- que el nuestro, es un país parcialmente libre, recibiendo una calificación de 39 sobre 100 puntos posibles. Destaca el reporte de Freedom House que 2014 y lo que va de 2015, México continúo siendo uno de los entornos más hostiles del mundo para periodistas digitales, bloggers y activistas de medios sociales; además de los ataques cibernéticos en contra de periodistas y medios de comunicación; y a pesar de que la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión [aprobada el 14 de julio de 2014, la cual formó parte de las múltiples reformas estructurales de Enrique Peña Nieto], podría aumentar la competencia y la asequibilidad de las TIC, es un hecho que algunas de sus disposiciones constituyen una violación significativa a la privacidad de los usuarios, aunado a que el gobierno ha incrementado el porcentaje de solicitudes de información sobre los usuarios a las principales Redes Sociales.
Y poco después, –el martes 27 de octubre- el priísta Omar Fayad Meneses, quien es un curulero más en el Senado de la República, presentó polémica iniciativa que crea la Ley Federal para prevenir y sancionar los delitos informáticos; esa que en los memes y las Redes Sociales se denominó #LeyFayad; cuyos adjetivos calificativos hacia su autor y contenido, no se hicieron esperar. Dicho documento, se turnó –para su dictaminación- a las Comisiones unidas de Seguridad Pública y de Estudios Legislativos, primera; documento que, después de la controversia, ha sido retirado, pero amenaza con regresar. ¡Estemos atentos!
La fallida #LeyFayad [cuyo contenido invito a conocer de manera íntegra por acá http://bit.ly/1OlMn9H] en el supuesto hipotético que estuviéramos en la época de las cavernas y hubiese sido aprobada en lo oscurito y con total desconocimiento de los destinatarios; con su interpretación, prácticamente cualquiera de nosotros podríamos habernos convertido en delincuentes por usar e incluso tirar nuestras computadoras o dispositivos móviles [confróntese artículo 17]; o en ciberterroristas, por un lanzar un simple post, foto, tweet o retweet; [véase artículo 3, fracción XX]; y así podría ejemplificar cada numeral de la cuestionada y desafortunada iniciativa de Fayad Meneses.
Ambas situaciones, léase informe e intento de Ley, representan un escenario para reflexionar y actuar en torno a una herramienta tecnológica que de unos años para acá constituye, a través de sus múltiples servicios, un arma ciudadana poderosa, provocadora de un miedo inusitado a los políticos de siempre; en efecto, me refiero a Internet, que nació libre y constantemente se intenta controlar, a veces con razones y argumentos, otras tantas con torpeza.
Es un hecho, estamos ante un nuevo intento por regular y controlar Internet y por ende, las Redes Sociales. No perdamos de vista que vivimos una Era Digital que evoluciona y revoluciona, donde la tecnología avanza considerablemente en relación a las leyes, una época que requiere estar a la altura. Cuando no se tienen los conocimientos técnicos, ni se maneja adecuadamente la técnica legislativa, haciendo además oídos sordos a la realidad y demandas ciudadanas, lo mejor es retirarse y no meterse en terrenos pantanosos; así que #LeyFayad ¡gracias por participar!
En un país acostumbrado a reprimir, más que a prevenir, con políticos que prefieren criminalizar el uso de la tecnología, más que incentivarlo. En un México, donde se habla y pugna por la libertad de expresión y en los hechos la clase política-gobernante, la inhibe y amenaza con controlarla. En un país así, solo nosotros, los ciudadanos podemos hacer la diferencia una vez que la mayoría se percate del poder que juntos, tenemos.
Por hoy es todo.
Nos leemos la próxima Nornilandia.
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20 nov 2013

“LEGISLAR O NO LEGISLAR ¡HE AHÍ EL DILEMA!”

@BarbaraCabrera

-Papá ¿Cómo nacen las leyes?
(Visiblemente nervioso, el padre lo único que atina a contestar es…)
-No lo sé hijo, pregúntale a tu mamá.

“No trabajan”, “sólo se pelean”, “no se ponen de acuerdo”; “las leyes son ineficientes”, “sería bueno reducir el número de legisladores”; “hay que desaparecerlos”; “ganan mucho”; he aquí el termómetro ciudadano, respecto a los legisladores y su trabajo. El común denominador de estos comentarios es el desconocimiento de las labores propias de este poder público. Lo que da como resultado un fenómeno de desafección de los ciudadanos hacia la política.
Consummatum est. El Presupuesto de Egresos de la Federación para 2014 fue aprobado hace unos días, se han repartido en diversas partidas 4 billones 467,225.8 millones; aunque al final sigue resultando complejo ver reflejado ese dinero público que ellos administran, al cual nosotros contribuimos con nuestros impuestos.
Antes de aquel, innumerables iniciativas han transitado por el Proceso Legislativo; palabras con las que seguramente la mayoría está familiarizado, sin saber exactamente de lo que se trata y la transcendencia de observarlo en cada uno de sus pasos.
Esa es la motivación de esta Nornilandia, toda vez que se avizoran más reformas estructurales como la energética. Lo mejor es conocer para tener una opinión informada y actuar en consecuencia. Tengan por seguro que va más allá de las declaraciones simplistas de algunos legisladores que piden tiempo fuera para comenzar a analizar las propuestas; o de aquellos que han dejado claro que son mayoría y la mayoría gana.
 ¿Qué es el proceso legislativo? es aquel que regula la creación, reforma, adición, derogación o abrogación de leyes o decretos, desde la iniciativa hasta la expresión legalmente válida de la voluntad del Poder Legislativo. Nótese como este proceso incluye la derogación o abrogación de normas jurídicas, situación que no siempre se atiende. Estamos inmersos en una etapa donde se expiden leyes a la menor provocación: de legistitis, de nerviosismo legislativo; es ineludible pasar a una época de desregulación. Se los dejo de tarea a nuestros representantes sentados en una curul.
Recordar que “no todo lo que se legisla es necesario” debiera ser el mantra que una y otra vez repitan, consideren, entienda y digieran los integrantes del Poder Legislativo.
Además de las circunstancias socio-políticas por la que atraviesa este aún #MéxicoLindoyHerido, el aludido proceso legislativo enfrenta una serie de obstáculos que, sin duda, inciden en el demérito de la credibilidad del Poder Legislativo; razón por la cual es importante saber ¿Cuáles son esas dificultades? Aquí solo les diré algunas:
·      Incumplimiento de plazos
·      Interrupción de los plazos para dictaminar porque termina el periodo ordinario de sesiones, retomándose en todo caso para el próximo.
·      Intromisión de factores reales de poder para encauzar la dictaminación hacia un sentido determinado.
·      La sobredictaminación o ausencia de dictamen.
·      Un rezago legislativo, cuyas causas son bastantes como para hacer un llamado a legisladores y asesores a que observen con seriedad cuales son las iniciativas ineludibles y que leyes ya no se necesitan para su abrogación.
¿Cuáles son las consecuencias de todo ello?
Ante la existencia de un retraso o impedimento en la aprobación de iniciativas de ley que se torna imperativo proponer y por ende dictaminar (sea para reformar, derogar, abrogar o expedir); o también ante el exceso de iniciativas presentadas; tenemos como resultado el obstruccionismo legislativo, fenómeno que imposibilita proporcionar a la sociedad herramientas legales para hacer frente a la realidad imperante y las diversas problemáticas que de ahí derivan.
Legislar o no legislar, ¡ese es el dilema!

Es todo por hoy.

¡Nos leemos la próxima Nornilandia!
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22 oct 2013

“AHÍ LES DEJO ESOS DOS PESOS”

@BarbaraCabrera

“El único presupuesto bueno es el presupuesto equilibrado”
Adam Smith

Días polémicos, de jaloneos. Momentos de discusión, debate y defensa para unos y de planchaduría legislativa para otros.
Por la Cámara de Diputados y el Senado de la República transitó la temida Reforma Hacendaria que incluye todo un paquete económico a reformar: modificación a los artículos 4 y 132 de la Constitución, creación de 4 nuevas leyes, la abrogación de 2, cambios a 15 ordenamientos legales, iniciativa de Ley de Ingresos y proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación para el 2014.
Destaca la aprobación a la Ley de Ingresos de la Federación 2014 por 4 billones 470 mil 259 millones de pesos para el próximo ejercicio fiscal. Los centavos y pesos han sido contados pa' que alcance.
No obstante, el desenlace es el mismo año tras año: ¡no hay presupuesto suficiente! En un país con altos niveles de corrupción, impunidad y complicidad esto no es extraño.
Una de las consecuencias que rodeará todo ello son los gasolinazos. Ellos le llaman deslizamiento mensual de las gasolinas para cubrir un boquete financiero de 55 mil millones, todo porque no se aprobó el IVA a colegiaturas, hipotecas, rentas, compraventa de viviendas, entre otras modificaciones.
Desde Los Pinos el señor Peña ha dicho “más que nuevos impuestos, lo que tratamos es cerrar los privilegios que algunos tenían y les significaba pagar menos impuestos” y me pregunto al igual que millones de mexicanos ¿será que ellos se incluirán y harán lo mismo con empresas como Televisa? ¿o de manera maniquea seguirán formando parte de un casual régimen de excepción? ¡Los excesos y derroches disfrutados desde el presupuesto están documentados y son evidentes!
Los que se fueron con el regreso del PRI- léase el PAN- ahora acusan, hablan fuerte, se manifiestan. Advierten que la Reforma Hacendaria contiene “impuestos tóxicos”, a la par que siguen firmes y dicen sí al Pacto por México. Así de ambivalentes, lo cual se antoja como una soez moneda de cambio.
Lo que es real, es que cualquier impuesto, gravamen, producto o aprovechamiento recaudado que no esté bien encauzado, no será bueno.
Más allá de ver como valientemente los políticos digan asumirán los costos de cuenta reforma se haga; nosotros los ciudadanos exigimos resultados que verdaderamente se reflejen en calidad de vida.
La minoría legislativa está en pie de lucha, y aunque únicamente dejen testimonio, es un paso para provocar un cambio. Esto tiene que ser distinto; para muchos ya es claro y trabajamos en ellos, a pesar de las inercias, críticas e inactividad de varios.
Esa mayoría legislativa me evoca un “no los veo, no los oigo”. Así que –como es costumbre- las secuelas serán para los ciudadanos de a pie ¿Por qué habrían nuestros queridos políticos que padecer teniendo sueldos menores? Pobrecitos, no los critiquemos ¡no ven que la vida está muy cara! ¡No nos atrevamos a pensarlo, mucho menos a pedírselos! Aquí los estoicos somos nosotros.
Al final, la clase gobernante nos deja un mensaje bastante claro: “ahí les dejo esos dos pesos”

Hasta aquí esta Nornilandia, nos leemos la próxima.
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28 may 2013

“SI LAS LEYES HABLARAN…”

@BarbaraCabrera

“El Congreso es la voz del pueblo y constituye el pueblo en formato reducido”
Francis Delpérée

Recibí invitación de la Comisión de Régimen Interno y Prácticas Parlamentarias del Congreso de Michoacán para impartir este viernes 31 de mayo de 2013 una conferencia magistral que he titulado “Desafíos del Proceso Legislativo en el arte de crear leyes”.
En mi papel de investigadora parlamentaria resulta muy atractivo contar con este tipo de foros para transmitir mis experiencias, conocimientos e intercambiar puntos de vista; con el objetivo primordial de observar con seriedad el arte de crear buenas y necesarias leyes.
Consciente de que el termómetro ciudadano respecto a este Poder se mantiene en la percepción de “no trabajan”, “sólo se pelean”, “no se ponen de acuerdo”; “las leyes son ineficientes”, “sería bueno reducir el número de legisladores”; “hay que desaparecerlos”; “ganan mucho” y un amplio etcétera. Es preciso advertir que el legislativo no solo es confeccionador de leyes y no siempre con la expedición de ordenamientos jurídicos se erradican las diversas problemáticas en que estamos inmersos, a veces suelen ser tantas leyes que el ciudadano de a pie no está seguro de no estar violentando alguna.
Ahora bien, si las leyes hablarán estoy segura que pedirían ser creadas de una manera certera, clara, precisa, no abusiva, y que responda a una serie de pasos o fases que están inmersas en el proceso legislativo que debe traducirse en pensar, proyectar, proponer, discutir, consensar y plasmar por escrito lo acordado.
Transitamos por una pandemia de legistitis traducida en un nerviosismo legislativo donde se legisla a pedido, a la menor provocación, por desconocimiento, por compromiso. Démosle la vuelta a ello. Tantas leyes como sean necesarias, no más; no menos.
 Culmino con una anécdota que involucra estos aspectos:
-Papá ¿Cómo nacen las leyes?-
(Visiblemente nervioso, el padre lo único que atina a contestar es…)
-No lo sé hijo, pregúntale a tu mamá-
¿En verdad queremos seguir manteniendo y reproduciendo esta percepción? ¡Yo no! Prefiero compartir la fórmula para crear buenas leyes, así que nos vemos en Morelia, Michoacán este viernes.

PD. ¡Por cierto! Invito a que no pierdan de vista la frase con la que doy inicio a esta Nornilandia.

Por hoy es todo.

¡Hasta la próxima!
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5 feb 2013

“ILUSTRES LEGISLADORES”


@BarbaraCabrera

“Cuando una ley es defectuosa, sólo puede consistir en una de estas tres causas: falta de poder, falta de saber, falta de conocimientos del asunto del legislador”
Guillermo Gerardo Hamilton

Los legisladores forman parte de un debate inacabado, un día sí y otro también, son el centro de pláticas cotidianas; donde los comentarios de toda índole, reproches, halagos y lo que se sume no se hacen esperar.
En una de tantas opiniones, se ha llegado a decir que a las Cámaras (Senado y  a la de Diputados) deberían llegar solamente quienes estén capacitados. Una afirmación –desde mi punto de vista- simplista y sin mayor argumentación, si tomamos en cuenta que el Congreso es la representación del pueblo en formato reducido.
En este sentido, es preciso decir: la capacitación de éstos, no necesariamente está relacionada con la productividad y calidad legislativa.  Son diversos los factores que influyen, tal como lo he expresado en diversos foros y en columnas de opinión.
Hoy, el punto central de esta Nornilandia, esta orientado a escudriñar ¿Qué nivel académico tienen los 628 personajes que están sentados en una curul representándonos?
Antes de entrar de lleno a los datos duros, no perdamos de vista, que los siguientes, son solo una pequeña parte de ese análisis y conocimiento que los ciudadanos debemos poseer del Poder Legislativo, mismo que representa el cerebro de la actividad gubernamental; toda vez que desde ahí se dictan las normas jurídicas que delinean la vida democrática del país.
Dicho lo anterior, veamos la siguiente información:
De la página oficial de la Cámara de Diputados, se desprende: 430 legisladores que proporcionaron información sobre su nivel de escolaridad: uno realizó un posdoctorado, 17 poseen el grado académico de Doctorado; mientras, 98 tienen Maestría; 282 cuentan con licenciatura; 17 son pasantes  o con carrera trunca; siete tienen estudios de bachillerato y ocho son técnicos. Esto es, un total de 415 diputados cuentan con estudios de licenciatura o algún posgrado, lo que representa el 83% del total. Hasta aquí, parece que contamos con una Cámara eficiente, debido al estándar educativo; no obstante, no es así. Como lo he señalado, su evaluación debe ser multifactorial.
Desglosando la información por profesiones, es trascendente apuntar que –entre los Diputados federales- prevalece la abogacía, toda vez que 134 poseen estudios de Derecho, le siguen los ingenieros con 45; los administradores suman 38; los profesores o aquellos con licenciaturas afines al ámbito educativo son 38; los contadores  reúnen un número de 37; los economistas son 18; y los médicos suman 12. Además, hay 11 politólogos e igual número de comunicadores, así como de los que estudiaron Relaciones Internacionales. Siete son arquitectos, cinco Diputados son psicólogos, tres estudiaron filosofía, dos más literatura; uno es escultor y otro es artista plástico.
Pasemos ahora a analizar el nivel educativo de los 128 senadores, a partir de información pública que sobre ellos existe:
10 de éstos legisladores tienen grado académico de Doctorado; 39 cuentan con una Maestría; 63 poseen la licenciatura; ocho son pasantes o con carrera trunca; dos más, estudiaron hasta nivel bachillerato; dos son técnicos; uno estudio hasta la secundaria; y, uno más únicamente la primaria; es importante señalar que dos legisladores no aportaron datos respecto a su trayectoria académica.
Se preguntarán ¿cuáles son las profesiones que prevalecen entre los Senadores?, en efecto, igual que en la Cámara de Diputados imperan los abogados con un total de 43; le siguen los contadores con 13; luego se tiene a 11 economistas; 10 son administradores; hay siete politólogos y seis más son profesores; además, hay cinco médicos, cinco comunicadores y cuatro ingenieros. Completan la lista, entre otros profesionistas: un veterinario, una mercadóloga, una estudiosa de la Literatura latinoamericana y otra de teatro.
Dejo a ustedes, mis lectores, ésta información con el ánimo de tenerla presente al momento de generar una opinión de los buenos oficios o no de quienes forman parte de la clase política legislativa y me despido lanzando algunas preguntas al aire para provocar ese pensamiento crítico-analítico-reflexivo: ¿consideran ustedes que por sí sea suficiente llevar a alguna de las Cámaras a aquellos que tienen mayor grado académico? Ahora bien, ese nivel académico de los ilustres legisladores ¿en verdad se refleja en los trabajos camarales? En caso negativo ¿Qué hace falta?

Por hoy es todo.
Nos leemos la próxima Nornilandia.
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12 ene 2012

“¿INVESTIGACIÓN POLITIZADA?”

@BarbaraCabrera

“La investigación se compone de cuatro cosas: el cerebro con el que se piensa, los ojos, las máquinas para medir y, en cuarto lugar, el dinero”
Albert Szent-Gyorgyi

Investigación científica y política son dos palabras que parecen formar parte de mundos divergentes, disímbolos, de extremos. En efecto, quienes nos dedicamos a esta labor sabemos que la investigación es una actividad poco comprendida y escasamente difundida; la cual requiere de una mayor atención de diversos sectores, no solo del académico, sino de la clase gobernante a través de diversas acciones; que sin duda, contribuirían a tener uno de los elementos clave para su afianzamiento en México lindo y herido: el presupuestal.
¿Y para que sirve la investigación? ¿En verdad es ineludible su existencia? si la respuesta es positiva ¿Para que se utiliza? ¿Será que los políticos necesiten de los investigadores y viceversa?
A través de esta Nornilandia, es preciso decir que, desde la actividad forjada desde la investigación, se genera conocimiento, el cual es uno de los factores esenciales del progreso humano; aquél -como bien lo afirma Leoncio Lara Sáenz- debe ser acumulativo, transmisible y de efecto social. No tendría caso que al terminarse la investigación se guardarán los resultados para recrearse con ellos, como aquel compositor de grandes obras musicales que se reserva su obra para solazarse a solas.
En este sentido, es pertinente que la investigación sea incentivada a través de recursos económicos, en el caso específico que ocupa esta columna me refiero al presupuesto. 
Cuando parece que los investigadores no existimos para estos efectos. En un país donde lo menos trascendente es promover la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación, de pronto vemos un vestigio de interés por parte del Senador Francisco Javier Castellón Fonseca, (@SenadoCastellon) presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología; propuso en septiembre del año pasado, una reforma interesante al artículo 9 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Se preguntarán ¿Y cual es la trascendencia de dicha iniciativa? ¿Qué tiene que ver esto con la investigación científica? ¿Este es el presagio que el mundo de la investigación y la política no es del todo irreconciliable? Veamos.
En palabras del Senador, el principal objetivo es que las sanciones económicas aplicadas por el Instituto Federal Electoral se destinen a apoyar la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación del país.
Al respecto existen algunos antecedentes. Desde 2005, se propuso vía Presupuesto de Egresos se destinen los recursos financieros recaudados por el IFE, por concepto de sanciones a los partidos políticos al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT)
Sin embargo en una serie de litigios, de protestas generados por partidos políticos, acerca de estas multas, rechazaron la entrega de dichos recursos al CONACYT y durante los siguientes años, desde el 2005 hasta el 2011 ésta ha aparecido en uno y en otro capítulo del Presupuesto de Egresos de la Federación.
Para evitar ésta y otras situaciones, el Senador Castellón plantea que las multas cometidas por quien vulnere la Ley Electoral, se destinen al Ramo 38, que es el gasto destinado a la investigación, al desarrollo tecnológico y a la innovación. Lo cual es una buena nueva para los integrantes del mundo de la investigación en México lindo y herido.
Con esta medida, el Senador busca acabar con la incertidumbre que año con año tiene este sector; es decir, que ya no aparezca en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año posterior.
Sin duda, la comunidad científica, es responsable y debe estar comprometida a comunicar lo que sabe y se ignora en el universo de conocimientos. Los políticos, tienen que asesorarse y apoyarse en los investigadores; de tal manera que en conjunto se participe de manera informada y argumentada en las deliberaciones y, eventualmente, en las decisiones sobre políticas públicas. Este podría ser un factor clave en el rescate de México lindo y herido.

Es todo por hoy.

¡Nos leemos la próxima Nornilandia!
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