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31 jul 2024

EL MITO DE LA SOBRERREPRESENTACIÓN

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

 

“Conservadores necios que acusan sin razón de una supuesta sobrerrepresentación; cuando no ven que tal mayoría calificada es ocasión de una coalición y un mandato del pueblo empoderado”

Mía frase

 


La oposición moralmente derrotada lo hace de nuevo, se moviliza para esparcir rumores acerca de la sobrerrepresentación que, según ellos, tendrá Morena en la próxima Legislatura en la Cámara de Diputados.

Vayamos por partes para explicar lo que está aconteciendo.

¿Qué ocurrió el 2 de junio de 2024?

Ese día tuvimos elecciones, considerada como la más grande de la historia de México, para votar entre otros cargos, a 500 diputados: 300 por mayoría relativa y 200 por representación proporcional.

En ese entonces y debido a la “moratoria constitucional” en la que los presidentes del PRIAN y PRD declararon a sus diputados, obstaculizando con ello cualquier reforma en beneficio del pueblo de México; se hizo un llamado al pueblo para obtener en las urnas la mayoría calificada en el Congreso a través de la Coalición “Sigamos Haciendo Historia”, conformada por MORENA, PT y el PVEM, con la finalidad de llevar a cabo el Plan C y reformar la Constitución para consolidar la Cuarta Transformación de la vida pública, iniciada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador y a la cual habrá de dar continuidad con sello propio, la Presidenta electa, la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo.

El 2 de junio, los electores, otorgamos el poder reformador al votar por la Coalición “Sigamos Haciendo Historia”, desde la Presidencia hasta la conformación del Congreso de la Unión y ahora la oposición quiere regatear y arrebatar aquello que no ganaron en las urnas.

Efectivamente el Comité Técnico de los Conteos Rápidos del INE cuyos resultados fueron leídos por la Consejera Presidenta Guadalupe Taddei la noche de la jornada electoral, establecieron que, en un rango mínimo, Morena obtendría 233 diputaciones; el PT, 46 y el PVEM, 67, para sumar como Coalición un total de 346 curules. En su límite superior, Morena obtendría 251; el PT, 52 y el PVEM, 77, lo que sumarían 379 curules para la Coalición.

En ambos casos, se logra la mayoría calificada, sin que exista sobrerrepresentación de ninguno de los partidos políticos coaligados. Ahora falta que los datos exactos se hagan oficiales las próximas semanas. Estemos atentos a que se cumpla el mandato del pueblo depositado en la pasada elección.

¿Qué dice el grupo opositor?

Como si se tratara de una simple operación aritmética la oposición moralmente derrotada amaga con movilizarse en las calles en caso de que Morena obtenga el 74% de los espacios en la Cámara de Diputados, una cifra superior a lo que según sus cifras chumelizadas deberían tener; para intentar convencer invitan a impresentables como José Woldenberg y Lorenzo Córdova a foros para hablar de la sobrerrepresentación.

Los mismos que salieron a decir: el INE no se toca, el INAI no se toca, los fideicomisos del Poder Judicial no se tocan; en suma, nada se toca si ellos no lo deciden; advierten que no permitirán que se aplique la Constitución.

¿Por qué están tan preocupados por la supuesta sobrerrepresentación?

En esencia para que no se apruebe el Plan C. En este sentido, diversos impartidores de justicia, jueces y magistrados, planean impugnar la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados y hasta acudir a instancias internacionales contra la reforma judicial propuesta por el Presidente Andrés Manuel López Obrador y respaldada por el pueblo de México.

Ese es el verdadero meollo del asunto, negarse a reformar uno de los poderes públicos más opacos, onerosos y lejano al pueblo.

¿Qué dice la Constitución y que regulaba entonces la ley en la materia?

El artículo 54 de la Constitución, que por cierto no fue reformado ahora, sino que se reformó en 1996 con una mayoría priísta sigue vigente. Es el numeral que establece claramente cuando estaríamos ante un caso de sobrerrepresentación.

Ahora bien, por aquellos años, se establecieron dos reglas para que no hubiese una sobrerrepresentación en el Congreso, y que independientemente de los votos ningún partido político tuviera más representación que la instituida en la legislación.

Una de ellas, esta estatuida en el artículo 54 constitucional que en su fracción IV dice “ningún partido político podrá contar con más de 300 diputados por ambos principios”, además, la fracción V del mismo artículo refiere que “en ningún caso, un partido político podrá contar con un número de diputados por ambos principios que representen un porcentaje del total de la Cámara que exceda en ocho puntos a su porcentaje de votación nacional emitida”

Es decir, la votación total emitida por partido político más 8 puntos es el límite máximo de curules.

Tenemos la segunda regla que antes se aplicaba, contenida en el extinto Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) que establecía lo siguiente en la fracción 4 del artículo 59-A: “a la coalición le serán asignados el mismo número de senadores y diputados por el principio de representación proporcional que le correspondan, como si se tratara de un solo partido y quedarán comprendidos en el partido político o grupo parlamentario que se haya señalado en el convenio de coalición”

No obstante, en el 2008, PAN, PRI y PVEM decidieron reformar el COFIPE y quitar esa regla, porque ya no les convenía, por tanto, a partir de esta reforma la asignación ha sido por partido político conforme lo estatuye el texto constitucional.

Así de simple, esto es lo que debe aplicarse: la Constitución.

Esas son las reglas que ellos mismos instauraron que ahora piden violar y que se interpreten de manera tal que les beneficie y sume curules.

Se preguntarán, ¿qué es eso de la sobrerrepresentación legislativa o cláusula de gobernabilidad como algunos le llaman?

En términos sencillos les diré, se entiende como tal cuando un partido político obtiene, en función de determinados mecanismos electorales, un porcentaje de curules superior al porcentaje de votos obtenidos o permitidos por la ley.

¿Cuál es la realidad?

¡Que no existe tal sobrerrepresentación!

Respecto a este tema, el Presidente Andrés Manuel López Obrador expresa lo siguiente:

“Durante 36 años que duró el periodo neoliberal, todas las reformas fueron en contra del pueblo de México, y todas esas reformas se hicieron para legalizar la corrupción, el despojo en beneficio de una minoría. Nada más que eso fue lo que llevó al pueblo de México a decir ¡basta!, por lo mismo, ni los integrantes de la mafia del poder, ni los que se sentían los dueños de México, ni la prensa vendida, alquilada, ni los intelectuales serviles van a poder detener la transformación que ya se inició en beneficio del pueblo. No podrán, estamos hablando de millones de mexicanos que han tomado conciencia, hasta en lo cuantitativo, porque ahí veo de repente haciendo cuantas como si se tratara nada más de aritmética a Aguilar Camín o a otros, dicen es que no es posible que obtuvieron 54% de los votos, vayan a tener el 66% o 70% de diputados del total en el Congreso. ¿No que ustedes siempre hablan de que la ley es la ley? En la Constitución está establecido y en la ley de la materia de cómo tiene que llevarse a cabo el reparto de los famosos plurinominales, que dicho sea de paso, yo propuse eliminarlos y rechazaron mi iniciativa de reforma constitucional. Pero de eso no hablan, ¿qué les extraña?, habló México, habló el pueblo”

Veamos ahora lo que opina la Presidenta electa, la Dra. Claudia Sheinbaum:

“Número uno no hay sobrerrepresentación de Morena hay cumplimento de lo que dice la Constitución, no hay tal sobrerrepresentación; desde ahí se parte de un error, lo que hay es cumplimiento de lo que establece claramente la Constitución; que es que la determinación de los plurinominales, de la representación proporcional viene a partir de los partidos políticos y están muy claras las reglas, tan es así que como bien dijo la Secretaría de Gobernación así ha sido desde el 2009 si mal no me equivoco. Siempre ha sido así, así fue en el 2021, pero además es una regla que no puso Morena. Morena ni existía en aquel entonces, Morena tiene registro a partir del 2015. Entonces, no hay tal sobrerrepresentación, hay una asignación de diputados de representación proporcional o plurinominales como les llamamos, a partir de lo que dicta la Constitución. Y eso es lo que todo mexicano y mexicana debe pedir que se cumpla, que se cumpla lo que dice la Constitución. Hay inclusive abogados que no están con nosotros que lo dicen en las redes sociales, pues que se cumpla la Constitución. Entonces por eso digo que en todo caso a que están llamado la oposición, a que están llamando nuestros adversarios, a que no se cumpla la Constitución; ellos que hablan todo el tiempo del Estado de Derecho, ahora piden que se viole la Constitución, yo entiendo que el Tribunal tiene personas que conocen lo que está establecido en la Constitución y que va a seguir lo que hasta ahora se ha cumplido que es el mandato constitucional”

Debe saberse que si la autoridad electoral determina la sobrerrepresentación de la Coalición “Sigamos Haciendo Historia” estaríamos ante un caso más de Lawfare, para quien aún no lo sepa, vale la pena decir que este consiste en generar una guerra jurídica desplegada esencialmente a través del uso ilegítimo del derecho interno de cada país o del derecho internacional. El Lawfare es una forma de agresión político-jurídica que sin duda podríamos calificar en este caso como un fraude a la Constitución o un intento de golpe de Estado técnico. En suma, se trata de una guerra judicial y ya hemos visto, el Poder Judicial ha tomado partido, se ha puesto del lado del grupo opositor.

El debate que actualmente se está suscitando acerca de la configuración de la próxima legislatura en la Cámara de Diputados, debe despojarse de mitos y noticias falsas como las propagadas en su desesperación por la oposición, estemos atentos a la manera en que INE asigne las curules de representación proporcional, para lo cual debe aplicar la Constitución, sin sesgos ni interpretaciones a modo.

 

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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8 may 2024

VOTAR PARA QUE SIGA LA TRANSFORMACIÓN

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

  

Cuando hay una transformación siempre se agrupan las fuerzas conservadoras, siempre hay reaccionarios”

Así lo dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador en La Mañanera del 13 de marzo de 2024.

 


Estamos en la cuenta regresiva para acudir a las urnas y ejercer nuestro sagrado derecho al voto, y con esto dar rumbo al país. El 2 de junio tenemos una cita con la democracia del pueblo.

México vive hoy tiempos interesantes, nuestra participación activa en el proceso democrático es esencial para el futuro de nuestro país. Nos encontramos en un momento crucial, donde nuestras decisiones definirán el camino que recorreremos los próximos años.

Las últimas elecciones nos han demostrado que cada voto cuenta, no solo como una expresión individual, sino como el cimiento sobre el cual construimos un Proyecto de Nación común. ¿Por qué es vital? Porque al votar, estamos contribuyendo a la creación de un tejido social sólido, más justo, donde nuestras diferencias se entrelazan en la búsqueda de un Estado de Bienestar.

Votar no constituye únicamente un acto de cumplir con un deber cívico, sino un compromiso con la construcción colectiva de un mejor futuro. En nuestras manos se encuentra la capacidad de optar por continuar con la Cuarta Transformación de este gran país, y consolidar el Humanismo mexicano; o retroceder a un México desigual y sin prosperidad, en manos de los conservadores y oligarcas entusiastas del neoliberalismo.

Es comprensible que se sienta el desencanto o desconfianza hacia los procesos político-electorales, sobre todo por la intervención facciosa de instituciones que deberían ser las guardianas y garantes de la democracia, como el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral; por tanto, en estos momentos es cuando nuestra participación se vuelve aún más crucial, pues el poder del pueblo prevalecerá si es lo suficientemente fuerte y organizado. No se pierda de vista, cada voto es un paso hacia la senda de la esperanza, recordándonos que somos ya –como bien señala el Presidente Andrés Manuel López Obrador-, uno de los pueblos más politizados del mundo.

Al depositar nuestro voto, hagámoslo con la convicción de que estamos contribuyendo a la construcción de un futuro mejor, donde todos y cada uno de nosotros tengamos condiciones de desarrollo equitativo y con justicia.

En este proceso electoral 2024, recordemos que no solo votamos por candidatos, sino por un Proyecto de Nación que incluya a todos; por eso nuestro poder, el del pueblo, trasciende las urnas y se convierte en un símbolo de esperanza.

2024 es la oportunidad para continuar con la Revolución de las Conciencias, y acudir a las urnas es hacer posible que siga la transformación y no permitir que regresemos al pasado que solo beneficio a unos cuantos, a las élites.

Votar por un mismo Proyecto de Nación se convierte en el preámbulo que materializará el sueño de millones de mexicanos, que anhelamos una Nación justa, próspera e igualitaria. Así que, hagámoslo posible; ¡demostremos que somos mucho pueblo!

Como se sabe, la de 2024, será una elección de definiciones: tenemos dos proyectos cara a cara: el que tiene un Plan de Nación sólido para alcanzar un Estado de Bienestar, con justicia e igualdad de oportunidades. Del otro lado, se encuentra la visión neoliberal que tanta desigualdad, pobreza e inseguridad causó a nuestro querido México, y que está dispuesto a tomar por la fuerza del lawfare aquello que no gane en las urnas.

Votar informados es la esencia misma de la democracia. Representa la oportunidad para que cada ciudadano participe activamente en la toma de decisiones que repercuten en la vida comunitaria. En nuestras manos está lograr el bienestar colectivo, porque solo el pueblo puede salvar al pueblo.

Por todo ello, es que votar más que un derecho, es una responsabilidad cívica. Por ende, al informarnos acerca de los candidatos y sus plataformas; los ciudadanos contribuimos a la construcción de una sociedad basada en valores y principios compartidos.

De esta manera se da forma a la dirección del país al respaldar a candidatos que abogan por soluciones a los problemas que a todos importan.

¡Decidamos en libertad para lograr un futuro próspero y feliz! ¡Es preciso no caer en provocaciones y tener cuidado con las noticias falsas! ¡Es temporada de zopilotes! ¡Así que mente abierta y acciones dispuestas!

Sirva esta Nornilandia para llamar la atención y motivar el ejercicio de este derecho fundamental.

¡Piensen bien su voto! y ejérzanlo con responsabilidad para que juntos sigamos haciendo historia, para que siga la transformación.

Al respecto, PaideiaMx ha preparado una valiosa herramienta para empoderar a los electores, se trata del “Manual. Votar para que siga la transformación. Elecciones 2024” el cual circula de manera gratuita en las redes sociales de PaideiaMx, búsquenlo, descárguenlo, léanlo, rólenlo, háganlo suyo y compártanlo con los otros. ¡Hagamos patria!

(((Escanea el QR para acceder al documento completo)))



Es todo por hoy.

Hasta la próxima Nornilandia.

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10 ene 2024

¡SI HABLAN DE POLÍTICA… HAY TABLA!

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

 

“No todo es perfecto y no aspiramos al pensamiento único ni al consenso; estamos conscientes de que existe oposición a nuestro Gobierno y eso es legítimo y normal en una auténtica democracia, máxime cuando se está llevando a cabo una transformación impulsada por nuevas ideas liberales que buscan acabar con privilegios de minorías conservadoras, acostumbradas a medrar al amparo del poder económico o del poder político”

Así lo dijo Andrés Manuel López Obrador en su libro “A la mitad del camino”, editorial Planeta (2021: 86-87)

 

De manera recurrente escuchamos la máxima: “en la mesa no se habla de política, ni de religión, ni de futbol”; esta, dicen los conservadores, es parte de la etiqueta en las conversaciones. ¡Nada más alejado de la realidad! Ya que dicha situación conduce a falta de participación, entendimiento y comprensión acerca de temas presentes en la vida comunitaria, así como en el escenario socio-político.

Sentarse a la mesa y exigir que no se hable de política es muy de los tiempos de cuando imperaba la hegemonía priísta, que con el tiempo se convirtió en el PRIAN.

Por tanto, esta primera Nornilandia de 2024, los convoco a hablar y hacer política, en tanto será un año con efervescencia electoral en nuestro país, pues el domingo 2 de junio tenemos elecciones ¡una de las más grandes de la historia! Acudiremos a festejar la democracia para votar desde la Presidencia de la República, gubernaturas y presidencias municipales; sin olvidar la renovación de los Congresos locales, así como el Congreso de la Unión en ambas Cámaras, la de Senadores y la de Diputados.

Oportunidad que tenemos para ejercer nuestro derecho constitucional de votar, asociado al privilegio de refrendar nuestro apoyo para dar continuidad al proceso de transformación iniciado el 1 de diciembre de 2018 por el Presidente Andrés Manuel López Obrador. De esta manera, #SeguiremosHaciendoHistoria.

Ya lo decía Aristóteles, somos zoon politikón, esto es, seres políticos por naturaleza; individuos cívicos capaces de relacionarse políticamente, lo que conlleva a la edificación de una sociedad, y a partir de ahí a instaurar el bienestar colectivo; de no ser así estaríamos en una oscura cueva, alejados de la civilización. No crearíamos comunidad, ni sería posible progresar.

No obstante, los entusiastas del conservadurismo y de los privilegios, aglutinados en un amasijo de membretes para disque mostrar fuerza, y que son integrantes de la oposición moralmente derrotada, a través del tiempo han apostado al abstencionismo, a convocar a anular el voto si no les es ventajoso; a despreciar al pueblo y únicamente utilizarlo durante el proceso electoral; luego de eso, desecharlo, callarlo, esconderlo y ni siquiera mencionarlo.

Hoy el pueblo está empoderado y politizado, y aunque falta camino por recorrer se han sentado las bases a partir de la revolución de las conciencias. Contexto que ha conducido a que la brecha del fenómeno de desafección socio-política sea menor; y, por ende, se participe más en los asuntos públicos.

López Obrador en su libro “Un Proyecto Alternativo de Nación: hacia un cambio verdadero” publicado por Grijalbo en 2004, ya convocaba a un nuevo pacto social el cual “debe fijarse como propósito básico la superación de la pobreza que, junto con la incierta impartición de justicia, la corrupción y la inseguridad, se perciben como los más graves problemas nacionales” y continúa diciendo “hay que convocar al pueblo para que apoye un nuevo pacto social, donde tengan un lugar todos los mexicanos. Este nuevo pacto no podría funcionar sin la participación auténtica de la gente, desde la base de la sociedad” (2024: 159) Como puede constatarse, Andrés Manuel ha sido consecuente y congruente durante toda su vida pública, al involucrar al pueblo en política; politizándolo y otorgándole el poder que le corresponde. Instando al pueblo a ir más allá de simplemente hablar de política; lo ha llevado a convertirse en el protagonista de la transformación.

Actualmente, con la Cuarta Transformación de la vida pública, y gracias al liderazgo del Presidente Andrés Manuel se ha resignificado el término política y el poder que este ejercicio conlleva, al apuntar que “el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”

Así que sí, después de la larga noche neoliberal, es un acto de justicia social sentarnos a la mesa para hablar de política y actuar en consecuencia.

¡Súmense!

 Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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4 oct 2023

CREAR COMUNIDAD… PARA QUE SIGA LA TRANSFORMACIÓN

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

 

“No hay que esperar a tener un mundo mejor; hay que luchar por un mundo mejor y es posible un mundo mejor”

Pepe Mujica


No pasa desapercibido que en México estamos en un proceso de transformación, donde estamos empujando el elefante reumático heredado por un anquilosado y desastroso régimen: el neoliberal; sistema del que son amantes los conservadores y capitalistas salvajes.

Dicho proceso, el de transformación, ha sido el resultado de años de lucha y perseverancia. No dijimos adiós a la esperanza. ¿A qué se debió que resistimos? aunque la respuesta es multifactorial, esencialmente tuvo relación con llevar el mensaje para sacudir conciencias y así llenarnos de acciones, junto a quien ha liderado este camino; así es me refiero a Andrés Manuel López Obrador, quien en uno de sus tantos libros con el título “No decir adiós a la esperanza” (2012) determinó:

“Sostengo que cuando el pueblo decide ser dueño y constructor de su propio destino, no hay nada ni nadie que pueda impedirlo.

El PRIAN nos ha cerrado el paso recurriendo al “fraude necesario” con el “haiga sido como haiga sido” o a “billetazos”, sin que le importe el interés público, las violaciones a la Constitución o la destrucción de la incipiente democracia mexicana.

Por eso nuestra lucha es complicada y difícil, y creo que debe entenderse bien el significado de la palabra transformación.

Para entender mejor lo que queremos, lo he repetido una y mil veces, debe pensarse que nuestra lucha se inspira e inscribe en los tres grandes procesos de transformación que se han registrado a lo largo de la historia: la Independencia, la Reforma y la Revolución. Este conocimiento nos enseña que los procesos de cambios estructurales, aunque indispensables y trascendentes, suelen ser lentos y complicados.

No se trata de llegar al poder y que la gente siga pensando igual, sino que la transformación sea asimilada, producida, aplicada y defendida por el pueblo.

En esta concepción sustentamos políticamente nuestro movimiento. Creemos que la mejor forma de lograr una verdadera transformación que no fracase con el tiempo depende en mucho del esfuerzo que hagamos para despertar la conciencia cívica, no sólo de un grupo o una minoría, sino de amplios sectores de la población, de una mayoría lo suficientemente influyente para establecer un nuevo orden social y político.

Desde luego, esta revolución de las conciencias para construir una voluntad colectiva, una fuerza transformadora, requiere de mucho trabajo educativo con la gente y de predicar con el ejemplo; exige temple, convicciones y perseverancia.

Aquí es oportuno recordar que luchamos por ideales, no por cargos.

Ser de izquierda, en nuestro tiempo y circunstancia, más allá de otras consideraciones, es actuar con honestidad y tener buen corazón.

Y algo más: nada de caciquismo, amiguismo, influyentismo, nepotismo, sectarismo, clientelismo, ninguna de estas y otras lacras de la política actual”

Todas estas cuestiones, es importante tenerlas presentes para crear comunidad para que siga la transformación. En este sentido vale la pena aludir las palabras de Pepe Mujica: “el verdadero triunfo es volverse a levantar cada que uno cae y volver a empezar, en el sentido más prolífico que se pueda pensar”

Asociadas a estas ideas, les comparto que hace un par de semanas llegó a mis manos el libro “Chomsky & Mujica. Sobreviviendo al siglo XXI” de la autoría de Saúl Alvídrez; el cual además de pasar a tener un lugar importante en mi biblioteca personal he leído con especial interés, ya que reúne a dos grandes e influyentes personajes del mundo de la política y la academia. Me refiero a Pepe Mujica y Noam Chomsky: el primero del sur y el segundo del norte, con influencia en todo el orbe.

Por tanto, decidí en esta Nornilandia invitarles algunas de sus reflexiones que vienen al caso para la temática compartida en esta columna, relativas a la construcción de comunidad, así como conceptos adyacentes como democracia, participación y empoderamiento. Además de un término que seguramente dará prurito a la oposición moralmente derrotada y a uno que otro desinformado del alcance de este vocablo: anarquismo.

Comienzo con la voz de Pepe Mujica:

“Los seres humanos precisamos comunidad. Hay que juntarse con los que piensan parecido y hacer cosas. ¡Ya! ¡Falta comunidad! El capitalismo nos fue separando de uno en uno, y hay que hacer un nosotros, hay que construir comunidad.

La democracia significa, y tiene que significar, una distribución del poder de decisión entre la gente.

Aristóteles era subversivo; la definición de ciudadano de Aristóteles es “el que gobierna juzga”

Hay que creer que la gente también tiene sentido común. Ahora, si nunca confiamos, nunca lo va a desarrollar. ¿Cómo desarrollo el músculo si no hago ejercicio?

Empoderarse y politizarse a partir de la participación.

Nuestras “democracias” –democracias entre comillas- son excesivamente gerenciales, y aquí la cuestión es que la gente aprenda a gobernarse a sí misma. No veo por qué, en un barrio o en una localidad, no puede la propia gente participar en las decisiones fundamentales que hay que tomar. Y yo sé que no faltarán los señores que digan “le falta información a la gente, ¡cuidado!”, enseguida van a reaccionar la tecnocracia y la burocracia, porque eso es quitarles el poder. Recordá que, si transferís poder a la gente, a alguien se lo estás quitando.

Por eso insisto en que hay que reestudiar la democracia ateniense. ¡Aquello era una asamblea viva! Porque los gobernantes se elegían por sorteo entre los ciudadanos, y vos podías ser sorteado y tenías que ir de gobernante o de juez, y después te juzgaban en la asamblea. Entonces, la cosa pública era una cosa permanente para todos. No sabemos la riqueza que estamos perdiendo por no dejar participar a la gente”

Ahora, vayamos a las reflexiones de Noam Chomsky acerca del mismo tema:

“Lo que debería ser la democracia es bastante sencillo. La democracia comienza con una población informada, empoderada y esperanzada, que comprende y reconoce que puede hacer cosas, que está en condiciones de hacer cosas por sí misma. Así que hay que romper las barreras de la pasividad y del miedo, y lograr que la gente entienda que el poder realmente está en sus manos si quiere usarlo. Y, después de eso, crear instituciones en las que las personas tomen colectivamente decisiones sobre los asuntos que les conciernen, los asuntos de la sociedad, incluso del mundo. Eso es democracia y se puede avanzar hacia allá de muchas formas, pero es indispensable hacerlo pronto, pues el funcionamiento de la democracia es la principal línea de defensa contra el inminente desastre [ecológico u nuclear]

El concepto de anarquismo cubre un espectro muy amplio. Cualquier forma de autoridad, dominación y jerarquía debe ser desafiada a justificarse a sí misma, y si no es capaz de justificar su existencia –como suele ser el caso- debe ser desmantelada. Me parece que ese es el principio fundamental del pensamiento y la acción anarquistas a través del tiempo.

No creo que debamos estar anclados a la idea de que alguien nos gobierne. Designar individuos particulares para tomar decisiones no es incorrecto en sí mismo, siempre y cuando esos individuos estén bajo un control democrático efectivo, pero creo que cualquier otra forma de jerarquía o poder es básicamente ilegítima”

En México, por ejemplo, las bases para crear una sociedad mejor, una donde el nosotros prevalezca sobre el individualismo, están sentadas con la Nueva Escuela Mexicana emanada de la Cuarta Transformación de la vida, misma que tiene como propósito el desarrollo humano integral del educando, y se reorienta el Sistema Educativo Nacional para incidir en la cultura educativa mediante la corresponsabilidad e impulsar transformaciones sociales dentro de la escuela y en la comunidad. En suma, la Nueva Escuela Mexicana es un componente para provocar la creación de comunidad y para consolidar la revolución de las conciencias.

Finalizo esta Nornilandia con palabras de Andrés Manuel, quien en 2012 escribió en su libro No decir adiós a la esperanza: “Ya cambió la mentalidad de la gente, que es lo más difícil de lograr, pero también lo más importante. Ya se tomó la iniciativa democrática y éste es un camino sin retorno. La fórmula es luchar, resistir, no claudicar, avanzar, caer y levantarse, recomenzar y así, hasta la victoria final”

Dicho esto, los convoco a continuar en este camino, a no desistir en la conformación y consolidación de una comunidad informada, politizada, participativa y congruente con los tiempos que nos está tocando vivir.

 Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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19 abr 2023

PLAN C

@_BarbaraCabrera


“Aun cuando en política es más peligroso subestimar la fuerza de los adversarios que sobreestimarla, sostengo que hagan lo que hagan, no regresarán al poder los oligarcas; continuará prevaleciendo, en nuestro querido México, una auténtica y verdadera democracia”

Así lo expresó el 18 de marzo el Presidente Andrés Manuel López Obrador

 


El proceso de transformación que actualmente vivimos en México a nivel federal bajo el liderazgo del Presidente Andrés Manuel López Obrador con el acompañamiento del pueblo soberano, ese que los conservadores se niegan a reconocer, pero que existe y está presente, y cuando nos reconocen los conservadores es solo para mendigar nuestro voto para inmediatamente maltratarnos y vilipendiarnos.

El llamado es no dar ni un paso atrás, pues sabemos de qué están hechos esos que forman parte del impresentable club de opositores moralmente derrotados que subidos en su “marea rosa” dicen ser quienes van a salvar a México a través de un gobierno de coalición (risas grabadas) Sí, así es; se agarran de las manos, se abrazan y acurrucan para recuperar lo que creen suyo. Se han perdido el asquito y han perdonado sus corruptelas, para sentirse inmaculados y merecedores de aquello que jamás fue suyo: nuestro querido México.

En esta vorágine, el cambio de régimen llamado Cuarta Transformación, no está exento de vicisitudes ocasionadas por aquellas instituciones neoliberales de las que les platiqué la Nornilandia pasada. De ello les hablaré en esta ocasión y así comprenderemos cual es el Plan C.

Resulta que cual encarnación del ciudadano Vargas –ese despreciable personaje de la Ley de Herodes que extasiado resolvió cortar hojas a la Constitución para acomodarla a su gusto, uno de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación llamado Javier Laynez Positek (al que tal vez recuerden por ser un fichaje de Calderón y Peña. Durante los tiempos de Felipe Calderón fungió como Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales en la Procuraduría General de la República, así como Consejero Jurídico Adjunto del Ejecutivo Federal. De ahí dio un gran salto al ser ratificado por el Senado como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en diciembre de 2015, es decir, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Además de estar envuelto en escándalos como cuando fue detenido aquel 9 de octubre de 2021 a las 2:05 de la madrugada por conducir en estado de ebriedad, situación de la cual quedó libre el mismo día con la condición jurídica de libertad supervisada por dos o tres meses. Cierro paréntesis)

El aludido personaje, quien ostenta el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; decidió de mutuo propio –sin que se lo pidiera el entonces consejero presidente del INE Lorenzo Córdova- dejar sin efectos toda la reforma en materia electoral conocida como plan B.

Al respecto, la Consejería Jurídica de la Presidencia lanzó un comunicado al pueblo de México el 26 de marzo de 2023 para hacer saber lo que está ocurriendo.

Leo textual algunas de las consideraciones de dicho documento:

“Para conceder suspensión, ministro Laynez arrancó hojas a la Constitución.

El artículo 105, fracción I de la Constitución mexicana prohíbe las controversias constitucionales en materia electoral.

En contra de lo que prevé expresamente la norma fundamental, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Javier Laynez Potisek, decidió admitir a trámite la controversia constitucional presentada por el Instituto Nacional Electoral (INE) y conceder una suspensión total para que no surta efectos el decreto expedido por el Congreso de la Unión que modifica diversas leyes en materia electoral, cuyo objeto es reducir los costos burocráticos de las elecciones y afianzar los principios democráticos para que los derechos político-electorales de la ciudadanía sean verdaderamente respetados y no ocurran más fraudes, como en el pasado.

El pueblo de México debe saber que no es común que, en viernes por la noche y sin notificar formalmente a las autoridades, la Corte anuncie públicamente una determinación tan relevante; como tampoco es normal que se admita a trámite una controversia constitucional en materia electoral porque la Constitución no lo permite y, menos aún, había ocurrido en la historia de nuestro país que un solo juez constitucional dejara sin efectos la totalidad de una ley electoral aprobada legítimamente por el Poder Legislativo y ordenara revivir las disposiciones derogadas, lo cual sólo puede determinarse, en su caso, mediante una sentencia definitiva aprobada por al menos ocho ministros.

Es decir, se trata de régimen de excepción que modifica los precedentes jurisprudenciales en la materia y anula por completo la presunción de validez constitucional que toda norma general posee, ya que la ley constituye la expresión de la voluntad popular a través de sus representantes electos democráticamente.

La Constitución solo faculta a la SCJN para conocer de las controversias donde se cuestione la regularidad constitucional de las normas generales, actos u omisiones, con excepción de las que se refieran a la materia electoral; esto es, existe una restricción constitucional expresa para que no se discutan las reglas electorales entre los órganos del Estado, pues no es función del árbitro electoral cuestionar las normas jurídicas que el Poder Legislativo tuvo a bien expedir.

Es falso que se pongan en riesgo los derechos fundamentales de la ciudadanía, así como la organización de las elecciones, ya que no existe ningún proceso electoral federal en curso, por lo que se trata de una resolución injustificada e innecesaria. El Estado de derecho jamás ha estado amenazado con la aprobación de las reformas a las leyes electorales y, por el contrario, con su aprobación se garantiza el ejercicio eficiente de los recursos públicos para consolidar nuestro régimen democrático a un menor costo para los contribuyentes.

Ante esta serie de arbitrariedades y una vez que se notifique formalmente dicha resolución, el Ejecutivo federal, a través de su Consejería Jurídica, impugnará la decisión del ministro Laynez Potisek”

Hasta aquí el comunicado del Gobierno Federal al pueblo de México.

Mientras tanto, el Presidente López Obrador, al que respaldamos millones de mexicanos y que goza de altos porcentajes de aprobación tanto en el país como en América Latina, al mismo tiempo de ser considerado por Morning Consult como el segundo mejor presidente del mundo; afirmó en La Mañanera del 28 de marzo de 2023 que si cancelan en definitiva el plan B, que es una reforma electoral acotada –ya que no es la reforma constitucional que hace falta- vamos con el plan C, que no va a ser bloqueado y ese no falla: convocar al pueblo a continuar la transformación.

Como acertadamente lo dice el Presidente López Obrador, sigamos trabajando desde abajo y con la gente, sin descuidar la revolución de las conciencias, para continuar avanzando en el cambio de mentalidad y seguir politizando al pueblo cada vez más consiente, con el cual se ha avanzado mucho. ¡Exaltemos el humanismo mexicano! Sumemos nuestra lealtad a la transformación de México, porque el pueblo no traiciona.

Lo logramos en 2018, así que en las próximas elecciones y en las subsecuentes ¡acudamos masivamente a las urnas y a través del voto hagamos posible que siga la transformación!

No habrá nada: ni conservadores, ni oligarcas, ni traicioneros al movimiento, ni odiadores a ultranza, ni corruptos, ni “progres buena ondita” que detengan el poder del pueblo soberano y empoderado.

Las bases están sentadas, Andrés Manuel ha luchado por décadas para darnos el México de bienestar y próspero que estamos alcanzando, sigamos su ejemplo ¡hay relevo generacional! honremos su lucha, su liderazgo y legado. ¡Nada de zigzaguear! ¡Vamos con todo con el Plan C!

 

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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23 nov 2022

NOSOTROS, DEFENDEMOS CAUSAS; ELLOS, INTERESES

 @_BarbaraCabrera

 

“¡Sonamos, muchachos! ¡Resulta que si uno no se apura a cambiar el mundo, después es el mundo el que lo cambia a uno!”

Tira número 1822 de Mafalda

 


Tal como lo expresó Mafalda –personaje icónico de Quino- en la frase inicial de esta Nornilandia, es necesario actuar para no conformarse con el orden establecido, lo que relaciono con el poder ciudadano que en los últimos años se ha incrementado en México y que ha quedado de manifiesto de forma contundente en el año 2018, cuando millones de mexicanos acudimos a las urnas y votamos por un cambio de régimen que actualmente está en marcha, conocido como Cuarta Transformación de la vida pública, liderada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) quien en diversas ocasiones ha manifestado: “con el pueblo todo, sin el pueblo nada”, dicha expresión aviva el espíritu del artículo 39 constitucional que dice: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno”; redacción que permanece intacta desde el 5 de febrero de 1917, cuyo ideal constituyó durante décadas de neoliberalismo, una utopía; una mera declaración de amor constitucional.

A partir de dicho artículo es posible afirmar que el pueblo es el soberano y deposita su soberanía en representantes populares y gobernantes para dar cauce a la vida pública. La cuestión es cuando estos no cumplen el mandato del pueblo y atienden a intereses distintos, o únicamente obedecen a las élites que les dictaban que hacer durante el antiguo régimen, del cual aún quedan resquicios en algunas Entidades Federativas.

De ahí la trascendencia de hacer uso de los distintos mecanismos de participación ciudadana, tanto de aquellos estatuidos en la ley, así como los que derivan de la incorporación de las TIC, por ejemplo, las redes sociales –que destacan entre todos los servicios que provee Internet- debido a su poder de comunicación, organización y viralidad.

Hoy, más que nunca, se está ejercitando uno de los derechos más importantes que tenemos en la Constitución: el derecho a la manifestación, tal como lo establece el artículo 9 de la Constitución que dice en su primer párrafo: “no se podrá coartar el derecho de asociarse o reunirse pacíficamente con cualquier objeto lícito; pero solamente los ciudadanos de la República podrán hacerlo para tomar parte en los asuntos políticos del país. Ninguna reunión armada, tiene derecho de deliberar”

Pero, ¿qué ocurre cuando ese derecho se ejercita para esparcir el odio y para defender la inminente pérdida de privilegios? Por lo pronto, estamos ante otro de los milagros de la Cuarta Transformación; donde ahora es posible ver a los integrantes de la minoritaria oposición moralmente derrotada saliendo a marchar para -según ello- defender la democracia y gritar “el INE no se toca” sin siquiera conocer las iniciativas presentadas para actualizar a los tiempos actuales a la autoridad electoral, entre ellas la del presidente Andrés Manuel, la cual no destruye al INE, sino que lo democratiza tal como les he explicado en dos de mis más recientes Nornilandia.

Ellos dicen, #ElINEnoSeToca

¿Por qué no dijeron PEMEX no se toca, la CFE no se toca, el salario de los trabajadores no se toca, las tierras ejidales no se tocan, los ferrocarriles nacionales no se tocan?

La respuesta es simple: porque ellos defienden intereses para obtener privilegios.

Lo rescatable de este asunto es que ahora sí ejercen un derecho que antes cuestionaban y vilipendiaban; lo que les hace falta es aprender a ser oposición, a estar informados; despojarse del odio y no caer en la tentación de defender intereses, olvidándose del bienestar colectivo y social.

Nosotros saldremos este 27 de noviembre a marchar para celebrar los avances del cambio de régimen; después de múltiples marchas donde una y otra vez defendimos múltiples causas para rescatar de las garras del neoliberalismo y políticos corruptos este gran país.

La marcha del pueblo, la del 27 de noviembre es –en palabras del presidente López Obrador, quien dicho sea de paso la encabezará- para celebrar que ya no domina la oligarquía; marcharemos para celebrar que no se permite la corrupción; marcharemos para celebrar que ahora sí pagan impuestos los potentados; marcharemos para celebrar que tenemos finanzas públicas sanas.

Marcharemos para decir que el 85% de los hogares mexicanos recibe cuando menos una porción del presupuesto público; marcharemos para decir que nos sentimos muy dichosos de estar entre todos apoyando a los más pobres; marcharemos para decir que en México no queremos que haya racismo y que vamos ganando esa batalla; marcharemos para decir que no aceptamos el clasismo, ni la discriminación.

Marcharemos para decir que está triunfando la estrategia de atender las causas que originan la violencia; marcharemos para decir que la paz es fruto de la justicia; la marcha es para decir que son 12 millones de adultos mayores que tienen una pensión y que a partir de enero van a tener un aumento del 25%.

Marcharemos para decir que van a seguir aumentando los salarios a los trabajadores; la marcha es para decir que 11 millones de jóvenes estudiantes de familias pobres reciben becas. Marcharemos para decir que nos estamos ahorrando 50 mil millones de pesos por no pagarle publicidad a medios de información.

Marcharemos para decir que hay esperanzas, que hay felicidad en nuestro pueblo; la marcha es para decir que a pesar de la pandemia y otras calamidades, México está avanzando y se acrecienta su prestigio en el concierto de las naciones, en el mundo. Para eso es la marcha.

¡Celebramos que vamos avanzando en la transformación del país y que lo estamos haciendo sin violencia, de manera pacífica y que es por el bien de todos! porque si hay justicia hay paz, hay tranquilidad.

Así que, bien podrían unirse a nosotros para que aprendan lo que significa manifestarse con causa, no con odio.

Esto, lo celebro porque estoy feliz, feliz, feliz de que la oligarquía ya no domina; y el pueblo, es más soberano que nunca.

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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