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6 mar 2024

DOS PROYECTOS DE NACIÓN

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

  


“Los que estaban antes están inconformes y quieren regresar. Y yo también quiero que regresen, pero lo que se robaron”

Así lo dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador en la mañanera del 19 de febrero de 2024.

 

En México, el 2 de junio acudiremos a las urnas, será la elección más grande de la historia contemporánea de nuestro país. Elegiremos al Presidente de la República, renovaremos el Congreso de la Unión: 128 escaños en el Senado y 500 curules en la Cámara de Diputados.

El Instituto Nacional Electoral (INE) en coordinación con los Organismos Públicos Locales desarrollarán las actividades para la elección de Gubernaturas en los estados de Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán; la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, así como de Congresos Locales, Ayuntamientos, Juntas Municipales y Alcaldías. ¡En total se elegirán más de 19 mil cargos!

La de 2024, será una elección de dos Proyectos de Nación: el que pugna por un Estado de Bienestar y en contraposición se encuentra el de los conservadores entusiastas del neoliberalismo que tantos estragos ha causado a este país. En suma, estamos frente a dos visiones de país, la del pueblo y la de los oligarcas.

Hoy padecemos dos fenómenos orquestados desde la oposición a la Cuarta Transformación: primero, se han declarado en moratoria constitucional –figura jurídica inexistente- cayendo en un amodorramiento legislativo, negándose a cumplir el mandato del pueblo a quien representan, diciendo no a todo lo que se proponga por quienes piensan distinto a ellos; y segundo, acuden al poder judicial para combatir el proceso de transformación en que nos encontramos, haciendo uso de lo que se conoce como lawfare, esto es, una guerra judicial donde el protagonismo asumido por el Poder Judicial se agrava, conformándose en los hechos como parte del grupo opositor, por ende, es impostergable poner la mirada sobre la actuación de este poder público con el objetivo de reformarlo a los tiempos que nos está tocando vivir y para ello, además de la Presidencia de la República, se requiere mayoría calificada en ambas Cámaras. ¡Vayamos por el Plan C!

Del pueblo surge la candidatura de la izquierda, la de Claudia Sheinbaum quien arrancó campaña presentando el Proyecto de Nación para que siga la transformación, asumiendo su obligación de llevar al país por una senda de paz y libertades; del lado de los oligarcas, está la candidatura de la derecha, representada de cuerpo entero por Xóchitl Gálvez.

De esta última vale la pena recordar su origen, así lo cuenta el periodista Álvaro Delgado en el libro “La disputa por México. Dos proyectos frente a frente para 2024” que escribió junto a Alejandro Páez Varela.

“Detrás de los altos muros cubiertos de enredaderas tipo inglesas hay una mansión, en las Lomas de Chapultepec, Ciudad de México, que tiene al costado izquierdo, frente al jardín arbolado, una terraza con sillones junto a dos sombrillas que se abren si el sol castiga.

Es la residencia del magnate Claudio X. González Guajardo. En esa terraza, justo al iniciar la pandemia y casi en la clandestinidad, se concertó el más ambicioso proyecto unitario de la oposición en casi un siglo, lapso en el que los partidos coaligados hegemonizaron el poder y cuya fase neoliberal de tres décadas los uniformó.

En esa terraza, un espacio abierto bajo la fronda de dos árboles de cuyas ramas cuelgan adornos de vidrio, se pactó formalmente el proyecto conservador que desafía al del Presidente Andrés Manuel López Obrador, denominado Cuarta Transformación, definidos ya los dos polos históricos que se alistan para chocar en 2024”.

Así Xóchitl Gálvez, envuelta en el desprestigio de la guerra sucia, propone construir una prisión de muy alta seguridad y tecnología de punta, ¡un mega penal de máxima seguridad al estilo Borolas! porque lo de la derecha no es atender las causas, sino la represión y el castigo.

En tanto el fenómeno Xóchitl no levanta, la Doctora Claudia Sheinbaum inicia campaña con 30 puntos de distancia y creciendo en las preferencias electorales.

Mientras Claudia Sheinbaum presentó su Proyecto de Nación, estructurado en 100 puntos, agrupados en 14 capítulos; Xóchitl Gálvez ante la ausencia de proyecto, tuvo la ocurrencia de firmar un pacto de sangre, después de pegar un chicle en una silla del INE; cualquier cosa se puede esperar de quien se asume indígena y vendedora de gelatinas para salir adelante e intentar repuntar en las encuestas.

Mientras a Claudia Sheinbaum la apoya el pueblo, a Xóchitl Gálvez la respaldan los impresentables, corruptos, represores, impunes, rateros y conservadores de siempre, y para dar la apariencia de ser más, se apuntalan con un Troll Center.

Mientras a Claudia Sheinbaum la comunidad migrante la respalda; a Xóchitl Gálvez la repudian en el extranjero por entreguista y traidora a la patria, al estilo Carlos Salinas de Gortari.

Esos son los dos proyectos de Nación: el del Humanismo mexicano para consolidar la Cuarta Transformación; del otro lado el de las mentiras y el miedo para intentar regresar al poder para seguir saqueando y dañando a este gran país.

De Jorge Álvarez Máynez ni hablamos, la candidatura del Partido Movimiento Ciudadano de Dante Delgado, será testimonial, de mercadotecnia en redes sociales y de lucha para no perder el registro. Una caricatura apenas vista, con un personaje anticlimático como abanderado.

Y como lo bueno es importante divulgarlo ampliamente, les comentaré lo esencial del Proyecto de Nación para que Sigamos Haciendo Historia, liderado por la Doctora Claudia Sheinbaum.

Como anticipé, está conformado por 100 puntos clave, agrupados en 14 puntos o capítulos que vale la pena enunciar:

1. República democrática, justa, honesta, libre, participativa y responsable.

2. República fraterna.

3. República educadora, humanista y científica.

4. República lectora y cultural.

5. República sana.

6. República con vivienda.

7. República de y para las mujeres.

8. República con trabajo y salario justo.

9. República rural justa y soberana.

10. República soberana y con energía sustentable,

11. República próspera y conectada.

12. República que protege el medio ambiente y sus recursos naturales.

13. República con derecho al agua.

14. República segura y con justicia.

En el portal de Claudia Sheinbaum que es https://claudiasheinbaumpardo.mx/ puede consultarse el documento completo. Vale la pena lo lean con atención y apoyen difundiéndolo en sus redes.

Que no se olvide:

¿Por quién estamos aquí? POR EL PUEBLO.

¿A quién hay que servir primero? AL PUEBLO.

¿En quién confiar? EN EL PUEBLO.

¿Con quién transformar? CON EL PUEBLO.

¿Quién nos protege? EL PUEBLO.

¿Qué somos? PUEBLO.

Acudamos felices este 2 de junio a las urnas para mostrar el poder del pueblo y refrendar nuestra confianza en el Proyecto de Nación iniciado por Andrés Manuel López Obrador y que tendrá continuidad con sello propio con Claudia Sheinbaum.

Porque el pueblo soberano manda y es claro que respaldamos la Cuarta Transformación. No se pierda de vista: solo el pueblo puede salvar al pueblo.

 

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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7 feb 2024

LOS PILARES DE LA TRANSFORMACIÓN

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

 

“Confiemos en que todos los mexicanos, aleccionados por la prolongada y dolorosa experiencia de las comunidades de la guerra, cooperaremos en el bienestar y la prosperidad de la nación que sólo pueden conseguirse con un inviolable respeto a las leyes, y con la obediencia a las autoridades elegidas por el pueblo”

Benito Juárez

 

La intención de esta entrega de Nornilandia es ser cronista de los tiempos que nos está tocado vivir lo cual hago acudiendo a pasajes de la historia, así como observando la realidad imperante para poner sobre la mesa del intercambio de ideas la manera en que México se ha transformado. En sus primeras tres etapas de manera convulsa y en un cuarto período, a partir de un cambio pacífico y de revolución de las conciencias.

Es importante decir que dicho cambio no fue sencillo de alcanzar ya que quien actualmente es Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, tuvo que pasar varias vicisitudes, entre las que destacan la guerra sucia de la cual ha sido y continúa siendo objeto por parte de una oposición que siendo gobierno demostró sus malos manejos, hasta las polémicas elecciones de 2006 y 2012; la primera, le arrebató el triunfo y tuvo que ser el Tribunal Electoral quien le diera la ventaja a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa del Partido Acción Nacional quien con el 0.56% ostentó la titularidad del Poder Ejecutivo, con resultados desastrosos, cuyos estragos aun padecemos; y la segunda, ante la compra de votos por quien fuera entonces el candidato del Partido Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto.

Fue hasta una tercera elección en que a López Obrador se le reconoció el triunfo. Ocurrió el 1 de julio de 2018, luego de que el 53.19% de quienes acudimos a votar lo hicimos a favor de la Coalición “Juntos Haremos Historia” conformada por tres partidos políticos, a saber: partido Movimiento de Regeneración Nacional, el cual encontró aliados en los partidos del Trabajo y Encuentro Social; encabezada por Andrés Manuel; lo que representó 30 millones 113 483 votos. Es trascendente apuntar que desde su Proyecto de Nación –dado a conocer en la campaña electoral-, planteó un cambio de régimen en el país. Así es como comienza a gestarse la Cuarta Transformación de la vida pública de México.

Como ya se ha planteado por diversos analistas y estudiosos este momento que vivimos en México es histórico; es decir, estamos siendo testigos de acciones inéditas ante un cambio de régimen llamado Cuarta Transformación y es así si tomamos en cuenta los tres momentos clave de la historia de México: la Independencia, la Reforma y la Revolución.

Si bien es cierto que Andrés Manuel estará al frente del gobierno federal 6 años, los pilares de la Cuarta Transformación constituyen los cimientos para el renacer de un país como México que ha estado sumido en la corrupción y la impunidad, durante una larga noche neoliberal. Téngase en cuenta que las décadas de neoliberalismo no serán borradas de un plumazo, los cambios serán radicales y paulatinos, para lograrlo se requiere la participación activa de la ciudadanía.

Ahora bien, para comprender el México contemporáneo y los cambios que actualmente estamos viviendo considero fundamental hacer un repaso por los tres principales movimientos históricos por los cuales ha transitado el país, para llegar así a plasmar lo concerniente a la actual transformación por la cual camina nuestra Nación.

Primera transformación: La Independencia de México

La madrugada del 16 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo y Costilla convocó al pueblo de Dolores Hidalgo a levantarse en armas en contra del dominio de los españoles, lo hizo a través del repique de las campanas de su iglesia. Es entonces cuando da comienzo este periodo de la historia conocido como la Guerra de Independencia, la cual concluye el 27 de septiembre de 1821 (11 años después) con la entrada triunfal del Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, a una jubilosa Ciudad de México. El objetivo principal de este movimiento (armado y social) era liberar a nuestro territorio del yugo español y que, en cada rincón de la Colonia se olvidase por completo el concepto de virreinato.

Segunda transformación: La Guerra de Reforma

La Reforma es un período de transformación social caracterizado por la transición de la estructura política de la Colonia y del Imperio, a la formación de un estado nacional basado en el orden constitucional. Esta revolución se basó sobre la necesidad de una reestructuración social que intentó terminar con los privilegios de las clases dominantes, la reactivación de la economía y la restauración del trabajo.

Se considera que la Guerra de Reforma, también conocida como de los Tres Años, inició el 17 de diciembre de 1857, con la promulgación del Plan de Tacubaya y concluyó el primero de enero de 1861, con la entrada a la Ciudad de México del General Jesús González Ortega.

Este conflicto se libró entre los grupos conservadores y liberales, los primeros buscaban la permanencia del estado de cosas de la Colonia; es decir, del establishment, en tanto favoreciera sus privilegios y que la economía primero se consolidara al interior del país; por su parte, los liberales buscaban la transformación social hacía una estructura política moderna.

El documento más relevante que se generó en este periodo, fue la nueva Constitución Política que regiría al país, promulgada el 5 de febrero de 1857.

Tercera transformación: La Revolución mexicana

El domingo 20 de noviembre de 1910, dio inicio el levantamiento armado convocado por Francisco I. Madero para poner fin al gobierno de Porfirio Díaz, y establecer elecciones libres y democráticas. Así lo establecía el llamado Plan de San Luis proclamado por Madero desde su exilio en San Antonio, Texas.

En esta etapa de la historia de México encontramos a personajes relevantes como Francisco Villa –el centauro del norte- y Emiliano Zapata –el caudillo del sur-, quienes desde distintas partes del país lucharon por las causas del pueblo, de los campesinos, de los indígenas. En suma, de los desposeídos.

Siendo presidente, Madero fue víctima de la asonada militar conocida como la Decena Trágica, ocurrida a partir del 9 de febrero de 1913, para culminar con su asesinato el 22 de febrero del mismo año, se trató de un golpe de Estado orquestado por Victoriano Huerta.

Tiempos aciagos vivió México durante esta lucha armada.

Una vez que Venustiano Carranza llega al poder, en 1917, junto con Abraham González, como gobernadores maderistas, se pronunciaron en contra del usurpador Huerta. Mientras González fue muerto, Carranza, con el Plan de Guadalupe, convocó al pueblo a tomar las armas para restablecer la legalidad en el país.

Se considera que la promulgación de la Constitución de 1917 puso fin a la Revolución Mexicana; no obstante, la lucha se prolongó más tiempo, antes de que el país se estabilizara.

Cuarta Transformación de la vida pública de México

Aunque esta etapa por la que transita el país está en proceso, porque dio inicio el 1 de diciembre de 2018, considero oportuno avocarse a su estudio debido a que desde su proyecto y puesta en marcha plantea un cambio de régimen en el país. Este sexenio (2018-2024), se han establecidos los cimientos para su consolidación.

De hecho, Andrés Manuel López Obrador, actual Presidente de México, hace algunos años trazó los lineamientos para un cambio de régimen en el país, al cual denominó Cuarta Transformación.

Para sintetizar diré que la Cuarta Transformación de la vida pública de México implica un cambio de régimen, donde se enarbola el poder del pueblo, la revolución de las conciencias, una transformación pacífica y ordenada; el combate a la corrupción, auténtico Estado de Derecho, auténtica democracia; honestidad como forma de vida y modo de gobierno; construcción de un consenso ético para reconstruir el tejido social, un gobierno austero, dar prioridad a los más necesitados, esto es, por el bien de todos, primero los pobres; el fortalecimiento del mercado interno, emigración optativa y no por falta de oportunidades; cancelación de la mal llamada reforma educativa de Enrique Peña Nieto, nueva estrategia de seguridad; el respeto a los derechos humanos; y tratándose de las relaciones internacionales enarbolar la no intervención, la autodeterminación, así como la solución pacífica de las controversias; así como el establecimiento de la nueva Escuela Mexicana. Todo esto es humanismo mexicano.

Antes de esta nueva etapa de la vida pública de México el neoliberalismo estaba enquistado en el poder. Época que se significó por el desmantelamiento sostenido de la presencia del sector público y la dramática reducción del sector social; la apertura comercial indiscriminada; la desregulación en todos los frentes; la supresión o reducción de derechos y conquistas laborales; la eliminación de los subsidios generales y su reemplazo por sistemas clientelares focalizados en los sectores más depauperados; el parcelamiento de las facultades gubernamentales en comisiones y organismos autónomos y la abdicación de potestades del gobierno en diversas instancias internacionales, en el marco de la inserción del país en la economía global.

Tal como lo expresa Andrés Manuel López Obrador estamos ante una nueva forma de hacer política y agregaría, una donde el pueblo está asumiendo el poder que le corresponde, a partir del cual se incide en las decisiones públicas a través de diversos mecanismos de participación entre el que destacan las consultas populares y la revocación del mandato, así como la interacción en redes sociales, como una forma de estar observantes y presentes en el cambio de régimen que privilegia la transparencia del gobierno, la austeridad republicana, el respeto a la libertad de expresión y un no a la represión, ni al espionaje gubernamental. Práctica común de gobiernos anteriores.

Los invito a mantenerse informados acerca de los avances de este periodo inédito que actualmente vivimos en el país. Como fuente de primera mano tenemos las conferencias de prensa matutinas del Presidente López Obrador, ejercicio de transparencia y rendición de cuentas conocido como “Las Mañaneras” debido al horario en el cual se llevan a cabo, presentes de lunes a viernes a las 7 de la mañana –de manera ininterrumpida- desde el inicio del sexenio; así como a las redes sociales oficiales del Gobierno de México, así como en las propias del Presidente.

Sin duda somos afortunados de vivir tiempos estelares e interesantes. Las expectativas son altas. El cambio de régimen en México, está en marcha. Y este 2024, no hay duda de que ¡Seguiremos Haciendo Historia! para que siga la transformación.

 

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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10 ene 2024

¡SI HABLAN DE POLÍTICA… HAY TABLA!

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

 

“No todo es perfecto y no aspiramos al pensamiento único ni al consenso; estamos conscientes de que existe oposición a nuestro Gobierno y eso es legítimo y normal en una auténtica democracia, máxime cuando se está llevando a cabo una transformación impulsada por nuevas ideas liberales que buscan acabar con privilegios de minorías conservadoras, acostumbradas a medrar al amparo del poder económico o del poder político”

Así lo dijo Andrés Manuel López Obrador en su libro “A la mitad del camino”, editorial Planeta (2021: 86-87)

 

De manera recurrente escuchamos la máxima: “en la mesa no se habla de política, ni de religión, ni de futbol”; esta, dicen los conservadores, es parte de la etiqueta en las conversaciones. ¡Nada más alejado de la realidad! Ya que dicha situación conduce a falta de participación, entendimiento y comprensión acerca de temas presentes en la vida comunitaria, así como en el escenario socio-político.

Sentarse a la mesa y exigir que no se hable de política es muy de los tiempos de cuando imperaba la hegemonía priísta, que con el tiempo se convirtió en el PRIAN.

Por tanto, esta primera Nornilandia de 2024, los convoco a hablar y hacer política, en tanto será un año con efervescencia electoral en nuestro país, pues el domingo 2 de junio tenemos elecciones ¡una de las más grandes de la historia! Acudiremos a festejar la democracia para votar desde la Presidencia de la República, gubernaturas y presidencias municipales; sin olvidar la renovación de los Congresos locales, así como el Congreso de la Unión en ambas Cámaras, la de Senadores y la de Diputados.

Oportunidad que tenemos para ejercer nuestro derecho constitucional de votar, asociado al privilegio de refrendar nuestro apoyo para dar continuidad al proceso de transformación iniciado el 1 de diciembre de 2018 por el Presidente Andrés Manuel López Obrador. De esta manera, #SeguiremosHaciendoHistoria.

Ya lo decía Aristóteles, somos zoon politikón, esto es, seres políticos por naturaleza; individuos cívicos capaces de relacionarse políticamente, lo que conlleva a la edificación de una sociedad, y a partir de ahí a instaurar el bienestar colectivo; de no ser así estaríamos en una oscura cueva, alejados de la civilización. No crearíamos comunidad, ni sería posible progresar.

No obstante, los entusiastas del conservadurismo y de los privilegios, aglutinados en un amasijo de membretes para disque mostrar fuerza, y que son integrantes de la oposición moralmente derrotada, a través del tiempo han apostado al abstencionismo, a convocar a anular el voto si no les es ventajoso; a despreciar al pueblo y únicamente utilizarlo durante el proceso electoral; luego de eso, desecharlo, callarlo, esconderlo y ni siquiera mencionarlo.

Hoy el pueblo está empoderado y politizado, y aunque falta camino por recorrer se han sentado las bases a partir de la revolución de las conciencias. Contexto que ha conducido a que la brecha del fenómeno de desafección socio-política sea menor; y, por ende, se participe más en los asuntos públicos.

López Obrador en su libro “Un Proyecto Alternativo de Nación: hacia un cambio verdadero” publicado por Grijalbo en 2004, ya convocaba a un nuevo pacto social el cual “debe fijarse como propósito básico la superación de la pobreza que, junto con la incierta impartición de justicia, la corrupción y la inseguridad, se perciben como los más graves problemas nacionales” y continúa diciendo “hay que convocar al pueblo para que apoye un nuevo pacto social, donde tengan un lugar todos los mexicanos. Este nuevo pacto no podría funcionar sin la participación auténtica de la gente, desde la base de la sociedad” (2024: 159) Como puede constatarse, Andrés Manuel ha sido consecuente y congruente durante toda su vida pública, al involucrar al pueblo en política; politizándolo y otorgándole el poder que le corresponde. Instando al pueblo a ir más allá de simplemente hablar de política; lo ha llevado a convertirse en el protagonista de la transformación.

Actualmente, con la Cuarta Transformación de la vida pública, y gracias al liderazgo del Presidente Andrés Manuel se ha resignificado el término política y el poder que este ejercicio conlleva, al apuntar que “el poder solo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás”

Así que sí, después de la larga noche neoliberal, es un acto de justicia social sentarnos a la mesa para hablar de política y actuar en consecuencia.

¡Súmense!

 Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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4 oct 2023

CREAR COMUNIDAD… PARA QUE SIGA LA TRANSFORMACIÓN

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

 

“No hay que esperar a tener un mundo mejor; hay que luchar por un mundo mejor y es posible un mundo mejor”

Pepe Mujica


No pasa desapercibido que en México estamos en un proceso de transformación, donde estamos empujando el elefante reumático heredado por un anquilosado y desastroso régimen: el neoliberal; sistema del que son amantes los conservadores y capitalistas salvajes.

Dicho proceso, el de transformación, ha sido el resultado de años de lucha y perseverancia. No dijimos adiós a la esperanza. ¿A qué se debió que resistimos? aunque la respuesta es multifactorial, esencialmente tuvo relación con llevar el mensaje para sacudir conciencias y así llenarnos de acciones, junto a quien ha liderado este camino; así es me refiero a Andrés Manuel López Obrador, quien en uno de sus tantos libros con el título “No decir adiós a la esperanza” (2012) determinó:

“Sostengo que cuando el pueblo decide ser dueño y constructor de su propio destino, no hay nada ni nadie que pueda impedirlo.

El PRIAN nos ha cerrado el paso recurriendo al “fraude necesario” con el “haiga sido como haiga sido” o a “billetazos”, sin que le importe el interés público, las violaciones a la Constitución o la destrucción de la incipiente democracia mexicana.

Por eso nuestra lucha es complicada y difícil, y creo que debe entenderse bien el significado de la palabra transformación.

Para entender mejor lo que queremos, lo he repetido una y mil veces, debe pensarse que nuestra lucha se inspira e inscribe en los tres grandes procesos de transformación que se han registrado a lo largo de la historia: la Independencia, la Reforma y la Revolución. Este conocimiento nos enseña que los procesos de cambios estructurales, aunque indispensables y trascendentes, suelen ser lentos y complicados.

No se trata de llegar al poder y que la gente siga pensando igual, sino que la transformación sea asimilada, producida, aplicada y defendida por el pueblo.

En esta concepción sustentamos políticamente nuestro movimiento. Creemos que la mejor forma de lograr una verdadera transformación que no fracase con el tiempo depende en mucho del esfuerzo que hagamos para despertar la conciencia cívica, no sólo de un grupo o una minoría, sino de amplios sectores de la población, de una mayoría lo suficientemente influyente para establecer un nuevo orden social y político.

Desde luego, esta revolución de las conciencias para construir una voluntad colectiva, una fuerza transformadora, requiere de mucho trabajo educativo con la gente y de predicar con el ejemplo; exige temple, convicciones y perseverancia.

Aquí es oportuno recordar que luchamos por ideales, no por cargos.

Ser de izquierda, en nuestro tiempo y circunstancia, más allá de otras consideraciones, es actuar con honestidad y tener buen corazón.

Y algo más: nada de caciquismo, amiguismo, influyentismo, nepotismo, sectarismo, clientelismo, ninguna de estas y otras lacras de la política actual”

Todas estas cuestiones, es importante tenerlas presentes para crear comunidad para que siga la transformación. En este sentido vale la pena aludir las palabras de Pepe Mujica: “el verdadero triunfo es volverse a levantar cada que uno cae y volver a empezar, en el sentido más prolífico que se pueda pensar”

Asociadas a estas ideas, les comparto que hace un par de semanas llegó a mis manos el libro “Chomsky & Mujica. Sobreviviendo al siglo XXI” de la autoría de Saúl Alvídrez; el cual además de pasar a tener un lugar importante en mi biblioteca personal he leído con especial interés, ya que reúne a dos grandes e influyentes personajes del mundo de la política y la academia. Me refiero a Pepe Mujica y Noam Chomsky: el primero del sur y el segundo del norte, con influencia en todo el orbe.

Por tanto, decidí en esta Nornilandia invitarles algunas de sus reflexiones que vienen al caso para la temática compartida en esta columna, relativas a la construcción de comunidad, así como conceptos adyacentes como democracia, participación y empoderamiento. Además de un término que seguramente dará prurito a la oposición moralmente derrotada y a uno que otro desinformado del alcance de este vocablo: anarquismo.

Comienzo con la voz de Pepe Mujica:

“Los seres humanos precisamos comunidad. Hay que juntarse con los que piensan parecido y hacer cosas. ¡Ya! ¡Falta comunidad! El capitalismo nos fue separando de uno en uno, y hay que hacer un nosotros, hay que construir comunidad.

La democracia significa, y tiene que significar, una distribución del poder de decisión entre la gente.

Aristóteles era subversivo; la definición de ciudadano de Aristóteles es “el que gobierna juzga”

Hay que creer que la gente también tiene sentido común. Ahora, si nunca confiamos, nunca lo va a desarrollar. ¿Cómo desarrollo el músculo si no hago ejercicio?

Empoderarse y politizarse a partir de la participación.

Nuestras “democracias” –democracias entre comillas- son excesivamente gerenciales, y aquí la cuestión es que la gente aprenda a gobernarse a sí misma. No veo por qué, en un barrio o en una localidad, no puede la propia gente participar en las decisiones fundamentales que hay que tomar. Y yo sé que no faltarán los señores que digan “le falta información a la gente, ¡cuidado!”, enseguida van a reaccionar la tecnocracia y la burocracia, porque eso es quitarles el poder. Recordá que, si transferís poder a la gente, a alguien se lo estás quitando.

Por eso insisto en que hay que reestudiar la democracia ateniense. ¡Aquello era una asamblea viva! Porque los gobernantes se elegían por sorteo entre los ciudadanos, y vos podías ser sorteado y tenías que ir de gobernante o de juez, y después te juzgaban en la asamblea. Entonces, la cosa pública era una cosa permanente para todos. No sabemos la riqueza que estamos perdiendo por no dejar participar a la gente”

Ahora, vayamos a las reflexiones de Noam Chomsky acerca del mismo tema:

“Lo que debería ser la democracia es bastante sencillo. La democracia comienza con una población informada, empoderada y esperanzada, que comprende y reconoce que puede hacer cosas, que está en condiciones de hacer cosas por sí misma. Así que hay que romper las barreras de la pasividad y del miedo, y lograr que la gente entienda que el poder realmente está en sus manos si quiere usarlo. Y, después de eso, crear instituciones en las que las personas tomen colectivamente decisiones sobre los asuntos que les conciernen, los asuntos de la sociedad, incluso del mundo. Eso es democracia y se puede avanzar hacia allá de muchas formas, pero es indispensable hacerlo pronto, pues el funcionamiento de la democracia es la principal línea de defensa contra el inminente desastre [ecológico u nuclear]

El concepto de anarquismo cubre un espectro muy amplio. Cualquier forma de autoridad, dominación y jerarquía debe ser desafiada a justificarse a sí misma, y si no es capaz de justificar su existencia –como suele ser el caso- debe ser desmantelada. Me parece que ese es el principio fundamental del pensamiento y la acción anarquistas a través del tiempo.

No creo que debamos estar anclados a la idea de que alguien nos gobierne. Designar individuos particulares para tomar decisiones no es incorrecto en sí mismo, siempre y cuando esos individuos estén bajo un control democrático efectivo, pero creo que cualquier otra forma de jerarquía o poder es básicamente ilegítima”

En México, por ejemplo, las bases para crear una sociedad mejor, una donde el nosotros prevalezca sobre el individualismo, están sentadas con la Nueva Escuela Mexicana emanada de la Cuarta Transformación de la vida, misma que tiene como propósito el desarrollo humano integral del educando, y se reorienta el Sistema Educativo Nacional para incidir en la cultura educativa mediante la corresponsabilidad e impulsar transformaciones sociales dentro de la escuela y en la comunidad. En suma, la Nueva Escuela Mexicana es un componente para provocar la creación de comunidad y para consolidar la revolución de las conciencias.

Finalizo esta Nornilandia con palabras de Andrés Manuel, quien en 2012 escribió en su libro No decir adiós a la esperanza: “Ya cambió la mentalidad de la gente, que es lo más difícil de lograr, pero también lo más importante. Ya se tomó la iniciativa democrática y éste es un camino sin retorno. La fórmula es luchar, resistir, no claudicar, avanzar, caer y levantarse, recomenzar y así, hasta la victoria final”

Dicho esto, los convoco a continuar en este camino, a no desistir en la conformación y consolidación de una comunidad informada, politizada, participativa y congruente con los tiempos que nos está tocando vivir.

 Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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6 sept 2023

HÁBITO DEMOCRÁTICO

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

 

“La democracia es el destino de la humanidad; la libertad su brazo indestructible”

Benito Juárez

 


Comencemos con un dato cultural. En el año 2007 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estableció el 15 de septiembre como el “Día Internacional de la Democracia”, como una forma de exaltar la importancia universal de que los pueblos decidan, de manera libre, sus propios sistemas políticos, económicos, sociales y culturales, así como su plena participación en todos los aspectos de sus vidas.

No obstante, no basta únicamente con declarar un día de la democracia, es necesario conocerla, reconocerla, ejercerla y practicarla como modo de vida; así como forjarla como estilo de buen gobierno.

En México, hasta 2018 la democracia estuvo secuestrada por quienes por décadas tenían cooptado el poder; por aquellos que impusieron reformas constitucionales y además instauraron el neoliberalismo para hacer de las suyas, creando una fábrica de pobreza, desinformación y manipulación. Con ello, denostaron todo aquello que significara Estado de Bienestar. Hicieron a un lado al pueblo, al cual únicamente volteaban a ver llegado el proceso electoral, pasadas las elecciones lo mandaban al lugar más recóndito de la vida pública, sin permitirle ejercer la democracia y mucho menos el poder derivado del artículo 39 constitucional.

En 2023, esos mismos personajes pretenden engañarnos disfrazándose de pueblo, con el objetivo de regresar al poder en 2024 para hacer valer sus fueros y continuar saqueándonos. Ya han dado el primer paso al emplear los métodos que los extasían: el dedazo y la cargada. Lo hicieron para nombrar a quien eventualmente será su candidata: la que los representa de cuerpo entero, la que personifica sus mañas, la que ha hecho suyas las malas prácticas; la que se codea con la oligarquía; la que coquetea y se entrega sin medida al PRIAN, así como a los escombros del PRD; la que lanza improperios y palabras vulgares creyendo que eso la hará más cercana a los electores, ¡nada más alejado de la realidad! Xóchitl Gálvez es una más de ese club de impresentables, de esos políticos de dudosa procedencia que aparecen en escena enarbolando las causas más ruines. Y ella, junto a la oposición moralmente derrotada unida para la rapiña tienen un gran problema: no practican el hábito democrático, con todo lo que ello implica: esto es, no tienen pueblo, son clasistas, racistas, xenófobos, ignorantes de la realidad del país que pretenden gobernar.

¡Estemos muy atentos e informados! Pasemos la voz, para que los timos, la desinformación y las falsas promesas de la oposición moralmente derrotada, no pasen. En este sentido, prohibido olvidar lo que dijo George Orwell: “un pueblo que elige corruptos, impostores, ladrones y traidores, no es víctima, es cómplice”

Mientras nosotros entendemos la democracia como ese estado socio-político que nos permite dar rumbo a la vida pública, depositando la confianza en un liderazgo, al cual acompañamos en cada decisión; ellos, los opositores a la transformación, han secuestrado el término democracia para acceder al poder por el poder mismo, pisoteando todo aquello que interfiera con sus intereses.

Mientras ellos tienen comprados a los medios de comunicación tradicionales para vender ilusiones e inflar candidaturas que no cuajan; nosotros, tenemos medios alternativos, benditas redes sociales y vamos de casa en casa para extender el mensaje, provocando con ello el combate a la desinformación y promoviendo el hábito democrático.

Mientras nosotros celebramos el AMLOFest, ellos presumen sus marrullerías en el DEDOFest donde ungieron a su abanderada.

Lo expresó atinadamente el Presidente Andrés Manuel López Obrador en “La Mañanera” del 31 de agosto de 2023: necesitamos construir el hábito democrático. Cito textualmente:

“Necesitamos construir el hábito democrático. Y puede ser que nos lleve tiempo, pero que ya las nuevas generaciones ya puedan aplicar la democracia, no sólo para lo que tiene que ver con lo político, con lo electoral, sino democracia como forma de vida.

Y una regla de oro de la democracia es no permitir la simulación, porque eso fue lo que más perjudicó a México, la simulación; o sea, una cosa era lo que decían las leyes y otra cosa era lo que se hacía, esto desde el porfiriato. Y no pudo la Revolución a pesar de que fue profunda, hacer los cambios en el terreno democrático; se avanzó en lo social, desde luego, mucho, en lo económico, pero en lo político ya no estaba Don Porfirio, pero se quedó Doña Porfiria.

Entonces, hay que, aunque se molesten, seguir insistiendo en la democracia y que no haya electores oligarcas, que no sean los de arriba los que decidan, los que impongan, que sea el pueblo, porque eso es la democracia”

Hasta aquí las palabras del Presidente López Obrador, quien ha expresado y a lo cual me sumo: ¡arriba los de abajo y abajo los privilegios!

En síntesis, la oposición moralmente derrotada tiene la candidata que merece; mientras tanto, nosotros, les mostraremos una vez más, en 2024, el poder del pueblo: que está del lado de la transformación misma que inició un gran líder, luchador social y actual Presidente de la República: Andrés Manuel López Obrador, a quien el pueblo –ejerciendo el hábito democrático- acompaña y respalda.

¡Sigamos en el camino de la transformación, hasta que la democracia se haga costumbre!

 Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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19 abr 2023

PLAN C

@_BarbaraCabrera


“Aun cuando en política es más peligroso subestimar la fuerza de los adversarios que sobreestimarla, sostengo que hagan lo que hagan, no regresarán al poder los oligarcas; continuará prevaleciendo, en nuestro querido México, una auténtica y verdadera democracia”

Así lo expresó el 18 de marzo el Presidente Andrés Manuel López Obrador

 


El proceso de transformación que actualmente vivimos en México a nivel federal bajo el liderazgo del Presidente Andrés Manuel López Obrador con el acompañamiento del pueblo soberano, ese que los conservadores se niegan a reconocer, pero que existe y está presente, y cuando nos reconocen los conservadores es solo para mendigar nuestro voto para inmediatamente maltratarnos y vilipendiarnos.

El llamado es no dar ni un paso atrás, pues sabemos de qué están hechos esos que forman parte del impresentable club de opositores moralmente derrotados que subidos en su “marea rosa” dicen ser quienes van a salvar a México a través de un gobierno de coalición (risas grabadas) Sí, así es; se agarran de las manos, se abrazan y acurrucan para recuperar lo que creen suyo. Se han perdido el asquito y han perdonado sus corruptelas, para sentirse inmaculados y merecedores de aquello que jamás fue suyo: nuestro querido México.

En esta vorágine, el cambio de régimen llamado Cuarta Transformación, no está exento de vicisitudes ocasionadas por aquellas instituciones neoliberales de las que les platiqué la Nornilandia pasada. De ello les hablaré en esta ocasión y así comprenderemos cual es el Plan C.

Resulta que cual encarnación del ciudadano Vargas –ese despreciable personaje de la Ley de Herodes que extasiado resolvió cortar hojas a la Constitución para acomodarla a su gusto, uno de los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación llamado Javier Laynez Positek (al que tal vez recuerden por ser un fichaje de Calderón y Peña. Durante los tiempos de Felipe Calderón fungió como Subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales en la Procuraduría General de la República, así como Consejero Jurídico Adjunto del Ejecutivo Federal. De ahí dio un gran salto al ser ratificado por el Senado como Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en diciembre de 2015, es decir, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto. Además de estar envuelto en escándalos como cuando fue detenido aquel 9 de octubre de 2021 a las 2:05 de la madrugada por conducir en estado de ebriedad, situación de la cual quedó libre el mismo día con la condición jurídica de libertad supervisada por dos o tres meses. Cierro paréntesis)

El aludido personaje, quien ostenta el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación; decidió de mutuo propio –sin que se lo pidiera el entonces consejero presidente del INE Lorenzo Córdova- dejar sin efectos toda la reforma en materia electoral conocida como plan B.

Al respecto, la Consejería Jurídica de la Presidencia lanzó un comunicado al pueblo de México el 26 de marzo de 2023 para hacer saber lo que está ocurriendo.

Leo textual algunas de las consideraciones de dicho documento:

“Para conceder suspensión, ministro Laynez arrancó hojas a la Constitución.

El artículo 105, fracción I de la Constitución mexicana prohíbe las controversias constitucionales en materia electoral.

En contra de lo que prevé expresamente la norma fundamental, el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Javier Laynez Potisek, decidió admitir a trámite la controversia constitucional presentada por el Instituto Nacional Electoral (INE) y conceder una suspensión total para que no surta efectos el decreto expedido por el Congreso de la Unión que modifica diversas leyes en materia electoral, cuyo objeto es reducir los costos burocráticos de las elecciones y afianzar los principios democráticos para que los derechos político-electorales de la ciudadanía sean verdaderamente respetados y no ocurran más fraudes, como en el pasado.

El pueblo de México debe saber que no es común que, en viernes por la noche y sin notificar formalmente a las autoridades, la Corte anuncie públicamente una determinación tan relevante; como tampoco es normal que se admita a trámite una controversia constitucional en materia electoral porque la Constitución no lo permite y, menos aún, había ocurrido en la historia de nuestro país que un solo juez constitucional dejara sin efectos la totalidad de una ley electoral aprobada legítimamente por el Poder Legislativo y ordenara revivir las disposiciones derogadas, lo cual sólo puede determinarse, en su caso, mediante una sentencia definitiva aprobada por al menos ocho ministros.

Es decir, se trata de régimen de excepción que modifica los precedentes jurisprudenciales en la materia y anula por completo la presunción de validez constitucional que toda norma general posee, ya que la ley constituye la expresión de la voluntad popular a través de sus representantes electos democráticamente.

La Constitución solo faculta a la SCJN para conocer de las controversias donde se cuestione la regularidad constitucional de las normas generales, actos u omisiones, con excepción de las que se refieran a la materia electoral; esto es, existe una restricción constitucional expresa para que no se discutan las reglas electorales entre los órganos del Estado, pues no es función del árbitro electoral cuestionar las normas jurídicas que el Poder Legislativo tuvo a bien expedir.

Es falso que se pongan en riesgo los derechos fundamentales de la ciudadanía, así como la organización de las elecciones, ya que no existe ningún proceso electoral federal en curso, por lo que se trata de una resolución injustificada e innecesaria. El Estado de derecho jamás ha estado amenazado con la aprobación de las reformas a las leyes electorales y, por el contrario, con su aprobación se garantiza el ejercicio eficiente de los recursos públicos para consolidar nuestro régimen democrático a un menor costo para los contribuyentes.

Ante esta serie de arbitrariedades y una vez que se notifique formalmente dicha resolución, el Ejecutivo federal, a través de su Consejería Jurídica, impugnará la decisión del ministro Laynez Potisek”

Hasta aquí el comunicado del Gobierno Federal al pueblo de México.

Mientras tanto, el Presidente López Obrador, al que respaldamos millones de mexicanos y que goza de altos porcentajes de aprobación tanto en el país como en América Latina, al mismo tiempo de ser considerado por Morning Consult como el segundo mejor presidente del mundo; afirmó en La Mañanera del 28 de marzo de 2023 que si cancelan en definitiva el plan B, que es una reforma electoral acotada –ya que no es la reforma constitucional que hace falta- vamos con el plan C, que no va a ser bloqueado y ese no falla: convocar al pueblo a continuar la transformación.

Como acertadamente lo dice el Presidente López Obrador, sigamos trabajando desde abajo y con la gente, sin descuidar la revolución de las conciencias, para continuar avanzando en el cambio de mentalidad y seguir politizando al pueblo cada vez más consiente, con el cual se ha avanzado mucho. ¡Exaltemos el humanismo mexicano! Sumemos nuestra lealtad a la transformación de México, porque el pueblo no traiciona.

Lo logramos en 2018, así que en las próximas elecciones y en las subsecuentes ¡acudamos masivamente a las urnas y a través del voto hagamos posible que siga la transformación!

No habrá nada: ni conservadores, ni oligarcas, ni traicioneros al movimiento, ni odiadores a ultranza, ni corruptos, ni “progres buena ondita” que detengan el poder del pueblo soberano y empoderado.

Las bases están sentadas, Andrés Manuel ha luchado por décadas para darnos el México de bienestar y próspero que estamos alcanzando, sigamos su ejemplo ¡hay relevo generacional! honremos su lucha, su liderazgo y legado. ¡Nada de zigzaguear! ¡Vamos con todo con el Plan C!

 

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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