19 feb. 2013

“LA ESCUELA RACIONAL. PARTE I”


@BarbaraCabrera


A mis manos ha llegado oro convertido en letras; de esos libros que aportan e invitan a la reflexión; de esos libros que trascienden épocas; de esos libros que es preciso desmenuzar en cada idea expuesta y contrastarlo con la época que nos ha tocado vivir;  de esos libros que es preciso divulgar para solo así, seguir siendo una provocadora de ese pensamiento crítico-analítico-reflexivo, rumbo al cambio necesario.
Agradezco públicamente a quien ha hecho posible ésta y la siguiente Nornilandia al obsequiarme el libro que hoy comparto con ustedes: a Rosario González Méndez, una mujer extraordinaria, inteligente, proactiva y que trabaja -desde su trinchera- para rescatar este #MéxicoLindoyHerido; a quien tengo por fortuna tener como madrina.
La obra en comento de 217 páginas se denomina La escuela racional de la autoría de Carlos Méndez Alcalde (abuelo de mi madrina) bajo la edición de la Universidad Veracruzana a través de su Colección UV Rescate.
Comenzaré por compartir ¿quién es Carlos Méndez Alcalde?, xalapeño insigne nacido el 4 de noviembre de 1877, murió durante la invasión norteamericana de 1947. Sus inquietudes políticas lo llevaron a formar parte del Comité Antireeleccionista. Años más tarde, en 1917, resultó electo Diputado Constituyente local por el 14º Distrito y con la investidura de Presidente del Congreso, le tocó firmar la Constitución del Estado de Veracruz. Hombre de gran cultura y amor a la humanidad, escritor con la preocupación de los problemas que afectaron a la patria, maestro admirado y muy querido y político sincero y nato, con una honradez acrisolada, creció y actúo limpiamente, buscando remediar las lacras sociales que afectaron a su México querido y volcó su pensamiento de patriota, en su obras “la Escuela Racional”, “el Pacto Social”, “como Repartir la tierra” y “Escollos del Progreso”, ésta última quedó inédita.
Dicho lo anterior, vamos juntos a recorrer la propuesta y pensamiento de esa Escuela Racional, aderezado con mi percepción fácilmente distinguible en negritas; ya verán como aplica para estos tiempos:
  • La enseñanza que, hasta ahora ha sido impartida en las Escuelas Oficiales, ha sido ineficaz, prueba de ello son sus resultados: los hombres útiles de México, después de salir de la Escuela han comenzado por olvidar lo que en ella aprendieron, para empezar, entonces, el verdadero aprendizaje de la vida por el único medio racional, que es, el de imitar a los hombres que aciertan en sus actos. Cualquier parecido con nuestro Sistema Educativo, es mera y desafortunada coincidencia.
  • El legislador, ignorante de todo, aunque magnífico orador, letrado erudito, político hábil, a veces perfecta nulidad en todo, pero pronto a tomar parte de los torneos. Pronto a lucir las frases aprendidas y a pasar por los lugares comunes, considera su estancia en los cuerpos legislativos no como la oportunidad que se le presenta de hacer una buena obra o ayudar a ella, sino como uno de tantos escalones de su carrera política. Sin duda, aplica a ciertos especímenes enquistados en una curul. Aplica restricciones, como el Senador NINI porque ni piensa, ni legisla alias Jorge Emilio González Martínez -el eterno niño verde- (por aquello de la erudición, habilidad y oratoria)
  • México es un rico pobre, he aquí una frase vulgar y cierta. En efecto, la riqueza es evidente, pero por la comodidad del status quo pocos lo racionalizan. ¡Que esperan, para levantarse de una buena vez de ese cómodo sillón que al final a nadie beneficia! Es para ayer.
  • Aquí hay analfabetas como en caso todos los pueblos de la tierra. México no es tampoco un pueblo carente de educación, al contrario, en lo general es un pueblo mal educado. Yo preferiría que México fuera un pueblo ignorante y sin educación, porque es más fácil construir un edificio en terreno llano que tener que derribar uno vetusto y malo, remover todos los escombros para construir otro nuevo. Bueno, siempre que el símil de esos ignorantes no sean como quien –con sus hechos, omisiones, torpes comentarios- habita actualmente Los Pinos.
  • Ocupémonos de las causas; estudiémoslas bien y, cuando nos hayamos puesto de acuerdo en ellas, pongamos el remedio, esa es la buena política. Total y absolutamente de acuerdo, esto es la base de este pensamiento y posteriores acciones.
  • Yo amo a México, no porque crea que los demás pueblos son acreedores a mi odio; sino porque México es un pueblo que quiere progresar y hacerse siempre mejor; porque quiere concurrir con su esfuerzo al bien de la humanidad, porque desea ser tan grande, tan fuerte y tan bueno, que, en lugar de tener que recibir bienes de los otros pueblos pueda él, a su vez, gozar de la incomparable dicha de hacerles bien. Parafraseando a Mafalda preguntaría ¿por dónde hay que empujar este país para sacarlo adelante? Me declaro preparada para ello y como diría @iusfilosofo en su columna Iusfilosofando, hagamos posible la sociedad que necesitamos http://bit.ly/Zd3ugR
  • Pero si México se convirtiera en un país de criminales ¿qué quedaría de mi Patria susceptible de ser amado? Solo los recuerdos de la infancia mezclados con la poesía de la naturaleza salvaje e indiferente. No permitamos, bajo ninguna circunstancia que esto ocurra, somos más los buenos ciudadanos.
  • No basta tener una Patria es preciso tener además la razón al defenderla. Con esta cavilación cierro esta Columna, en la próxima veremos cómo empezar a hacerlo posible.

Hasta aquí dejo a mis lectores una probadita de esta reflexión de Méndez Alcalde.

Sigamos este intercambio de ideas el próximo miércoles de #ColumnaNornilandia