Dra. Bárbara Leonor Cabrera
Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia
me encuentran como @_BarbaraCabrera
“Hace exactamente
19 años, en este mismo recinto, en un atropello a la libertad, el jefe de
Gobierno de entonces, Andrés Manuel López Obrador, frente a aquella legislatura
pronunció un discurso que cimbró para siempre la lucha por la democracia en
comparecencia contra el juicio de desafuero, cuyo único propósito era el
intento de un fraude anticipado, dijo: ‘Ustedes me van a juzgar, pero no
olviden que todavía falta que a ustedes y a mí nos juzgue la historia’.
Hoy lo decimos con
certeza y sin temor a equivocarnos: la historia y el pueblo lo ha juzgado;
Andrés Manuel López Obrador, uno de los grandes, el dirigente político y
luchador social más importante de la historia moderna, el presidente más
querido, sólo comparable con Lázaro Cárdenas, el que inició y termina su
mandato con más amor de su pueblo. Y para millones, aunque a él no le gusta que
se lo digan, el mejor presidente de México, el que inició la revolución
pacífica de la Cuarta Transformación de la vida pública de México”
Dra. Claudia
Sheinbaum Pardo durante la toma de protesta como Presidenta de México, 1 de
octubre de 2024
Esas significativas palabras
expresadas por la Dra. Claudia Sheinbaum durante su toma de
protesta como Presidenta de México, sintetizan el nacimiento, los sentimientos
y la razón de ser del Obradorismo.
Defino
así el Obradorismo: dícese de un movimiento socio-político que enarbola un
proyecto de transformación social liderado por Andrés Manuel López Obrador que
con el acompañamiento del pueblo libró varias batallas contra la mafia del
poder, llevando a cabo manifestaciones, marchas y éxodos por la democracia que
desembocaron en el zócalo capitalino, testigo de las luchas y persistencia del
liderazgo ejercido por AMLO. Movimiento de raíces profundas a partir de agitar la
revolución de las conciencias, para a través de la vía pacífica –luego de dos
fraudes electorales y guerras mediáticas- llevar a la Presidencia de México a
Andrés Manuel para desde ahí gestar el cambio de régimen denominado Cuarta
Transformación de la vida pública, para instaurar un nuevo modelo de gobierno
llamado Humanismo Mexicano y así desterrar las viejas lógicas del poder y dejar
atrás la larga noche neoliberal.
El
Obradorismo se extendió en cada rincón del país, además de propagarse –por
apuesta de López Obrador- por América Latina para lograr una patria grande más
democrática, más soberana y más digna.
López
Obrador terminó su mandato como Presidente el 30 de septiembre de 2024,
cerrando de esta manera su ciclo en la vida pública, tal como lo había
anticipado, así lo dijo: “Voy a poder
decir cuando le entregue la banda a Claudia ¡misión cumplida! Y jubilarme y que
quede claro que se oiga bien y que se escuche lejos, terminado mi mandato me
jubilo y no vuelvo a participar en ninguna actividad pública-política”
Andrés
Manuel se jubila luego de años de luchas y encabezar el Obradorismo, un gran
movimiento que hizo posible comenzar con un proceso de transformación. Se va a
su Quinta llamada “La Chingada” en Palenque, Chiapas; desde donde comenzará una
nueva etapa de su vida: escribirá un libro de historia, lo anticipó.
Estará rodeado
de naturaleza, disfrutando el deber cumplido; en tanto nosotros honraremos su
legado, cuidándolo y trabajando para consolidar el cambio de régimen que dio
inicio a la Cuarta Transformación de la vida pública de México.
No es una
tarea menor la que nos corresponde llevar ahora de la mano de la Presidenta
Claudia Sheinbaum, quien recibió el bastón de mando para dar continuidad y
transitar hacia el segundo piso de la transformación.
En razón
a ello, en esta Nornilandia vale la pena recordar los principios del Obradorismo,
los cuales están plasmados en varios de los libros publicados por López
Obrador, a los que acudí para sintetizarlos y presentarlos ante ustedes.
Principios útiles para dirigir nuestra actuación y seguir en el camino de la
transformación. ¡Vamos a ello!
Por el bien de todos, primero los pobres, pues una
sociedad que se desentiende de sus miembros más débiles y desvalidos rompe el
principio de empatía que es factor indispensable de cohesión, instaura la ley
del más fuerte y acaba en un total envilecimiento.
Con el pueblo todo, sin el pueblo nada,
teniendo presente que el pueblo es el soberano. Recuérdese en todo momento el
artículo 39 constitucional que manifiesta “la soberanía nacional reside esencial
y originariamente en el pueblo” y “todo poder público dimana del pueblo y se
instituye para beneficio de éste”
No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie afuera, lo que
significa un modelo de desarrollo respetuoso de los habitantes y del hábitat,
equitativo, orientado a subsanar y no a agudizar las desigualdades, defensor de
la diversidad cultural y del ambiente natural.
Ejercer el poder obediencial, por
ello reivindicamos el principio de que el gobierno mande obedeciendo, escuchando
en todo momento al pueblo.
Al margen de la ley, nada; por encima de la ley,
nadie, ya que, ante el sistemático quebrantamiento de las leyes, tanto en su espíritu
como en su letra, hemos de desempeñar el poder con estricto acatamiento al
orden legal.
Solo el pueblo puede salvar al pueblo y solo
el pueblo organizado puede salvar a la Nación.
Austeridad republicana,
apegándonos a lo que siempre dijimos: no debe haber Gobierno rico con pueblo
pobre
No puede haber paz sin justicia, de ahí
deriva la aplicación de un nuevo paradigma en materia de paz y seguridad que se
plantea como prioridades restarle base social a la criminalidad mediante la
incorporación masiva de jóvenes al estudio y al trabajo para apartarlos de
conductas antisociales, además de atender las causas de la criminalidad.
La política solo tiene sentido y se convierte en
virtud, cuando se pone al servicio de los demás, en
razón a ello, el objetivo no es ocupar cargos políticos o administrativos para
ir tras el poder por el poder mismo, sino la renovación radical de la vida
pública.
Democracia significa el poder del pueblo, para
ello es fundamental la democracia participativa para socializar el poder
político e involucrar a la sociedad en las grandes decisiones nacionales,
reivindicando el principio de que el gobierno mande obedeciendo y queremos una
sociedad que mandando se obedezca a sí misma.
Enarbolar la honestidad y honradez, ya que
la característica más destructiva y perniciosa de los neoliberales mexicanos
fue la corrupción extendida y convertida en práctica administrativa regular.
Continuar agitando la revolución de las conciencias, pues nada
se logra si no se trabaja en informar, concientizar y organizar al pueblo. Y
este esfuerzo nunca es en vano: tarde o temprano habrá frutos.
Así como
Benito Juárez consumó la separación entre la Iglesia y el Estado, la Cuarta
Transformación se ha propuesto separar
el poder político del poder económico.
No mentir, no robar, no traicionar al pueblo, son las
máximas reflejan la ética de gobierno de la Cuarta Transformación.
Más territorio, menos escritorio,
consiste en acercar el gobierno al pueblo, promoviendo la presencia activa de
los funcionarios en el terreno, en lugar de limitarse a trabajar desde
oficinas.
Por
último, no hay que dejar de hablarle a
los jóvenes, es el llamado de AMLO, líder del Obradorismo,
sector poblacional a quien dedicó su libro ¡Gracias! En los jóvenes encontramos
el relevo generacional y en sus manos estará la permanencia de la Cuarta
Transformación.
Tu legado
perdurará. ¡Gracias Andrés Manuel López Obrador por jamás rendirte y enseñarnos
a no decir adiós a la esperanza! Siempre estarás presente pues forjaste y
seguirás siendo el líder del Obradorismo, movimiento que cimbró las viejas
lógicas del poder, para arrancar de raíz el anquilosado régimen neoliberal.
Ayer, hoy
y siempre ¡Es un honor estar con Obrador!
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima
Nornilandia!