9 oct 2024

OBRADORISMO

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x” de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera

 

“Hace exactamente 19 años, en este mismo recinto, en un atropello a la libertad, el jefe de Gobierno de entonces, Andrés Manuel López Obrador, frente a aquella legislatura pronunció un discurso que cimbró para siempre la lucha por la democracia en comparecencia contra el juicio de desafuero, cuyo único propósito era el intento de un fraude anticipado, dijo: ‘Ustedes me van a juzgar, pero no olviden que todavía falta que a ustedes y a mí nos juzgue la historia’.

Hoy lo decimos con certeza y sin temor a equivocarnos: la historia y el pueblo lo ha juzgado; Andrés Manuel López Obrador, uno de los grandes, el dirigente político y luchador social más importante de la historia moderna, el presidente más querido, sólo comparable con Lázaro Cárdenas, el que inició y termina su mandato con más amor de su pueblo. Y para millones, aunque a él no le gusta que se lo digan, el mejor presidente de México, el que inició la revolución pacífica de la Cuarta Transformación de la vida pública de México”

Dra. Claudia Sheinbaum Pardo durante la toma de protesta como Presidenta de México, 1 de octubre de 2024

 

Esas significativas palabras expresadas por la Dra. Claudia Sheinbaum durante su toma de protesta como Presidenta de México, sintetizan el nacimiento, los sentimientos y la razón de ser del Obradorismo.

Defino así el Obradorismo: dícese de un movimiento socio-político que enarbola un proyecto de transformación social liderado por Andrés Manuel López Obrador que con el acompañamiento del pueblo libró varias batallas contra la mafia del poder, llevando a cabo manifestaciones, marchas y éxodos por la democracia que desembocaron en el zócalo capitalino, testigo de las luchas y persistencia del liderazgo ejercido por AMLO. Movimiento de raíces profundas a partir de agitar la revolución de las conciencias, para a través de la vía pacífica –luego de dos fraudes electorales y guerras mediáticas- llevar a la Presidencia de México a Andrés Manuel para desde ahí gestar el cambio de régimen denominado Cuarta Transformación de la vida pública, para instaurar un nuevo modelo de gobierno llamado Humanismo Mexicano y así desterrar las viejas lógicas del poder y dejar atrás la larga noche neoliberal.

El Obradorismo se extendió en cada rincón del país, además de propagarse –por apuesta de López Obrador- por América Latina para lograr una patria grande más democrática, más soberana y más digna.

López Obrador terminó su mandato como Presidente el 30 de septiembre de 2024, cerrando de esta manera su ciclo en la vida pública, tal como lo había anticipado, así lo dijo: “Voy a poder decir cuando le entregue la banda a Claudia ¡misión cumplida! Y jubilarme y que quede claro que se oiga bien y que se escuche lejos, terminado mi mandato me jubilo y no vuelvo a participar en ninguna actividad pública-política”

Andrés Manuel se jubila luego de años de luchas y encabezar el Obradorismo, un gran movimiento que hizo posible comenzar con un proceso de transformación. Se va a su Quinta llamada “La Chingada” en Palenque, Chiapas; desde donde comenzará una nueva etapa de su vida: escribirá un libro de historia, lo anticipó.

Estará rodeado de naturaleza, disfrutando el deber cumplido; en tanto nosotros honraremos su legado, cuidándolo y trabajando para consolidar el cambio de régimen que dio inicio a la Cuarta Transformación de la vida pública de México.

No es una tarea menor la que nos corresponde llevar ahora de la mano de la Presidenta Claudia Sheinbaum, quien recibió el bastón de mando para dar continuidad y transitar hacia el segundo piso de la transformación.

En razón a ello, en esta Nornilandia vale la pena recordar los principios del Obradorismo, los cuales están plasmados en varios de los libros publicados por López Obrador, a los que acudí para sintetizarlos y presentarlos ante ustedes. Principios útiles para dirigir nuestra actuación y seguir en el camino de la transformación. ¡Vamos a ello!

Por el bien de todos, primero los pobres, pues una sociedad que se desentiende de sus miembros más débiles y desvalidos rompe el principio de empatía que es factor indispensable de cohesión, instaura la ley del más fuerte y acaba en un total envilecimiento.

Con el pueblo todo, sin el pueblo nada, teniendo presente que el pueblo es el soberano. Recuérdese en todo momento el artículo 39 constitucional que manifiesta “la soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo” y “todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste”

No dejar a nadie atrás, no dejar a nadie afuera, lo que significa un modelo de desarrollo respetuoso de los habitantes y del hábitat, equitativo, orientado a subsanar y no a agudizar las desigualdades, defensor de la diversidad cultural y del ambiente natural.

Ejercer el poder obediencial, por ello reivindicamos el principio de que el gobierno mande obedeciendo, escuchando en todo momento al pueblo.

Al margen de la ley, nada; por encima de la ley, nadie, ya que, ante el sistemático quebrantamiento de las leyes, tanto en su espíritu como en su letra, hemos de desempeñar el poder con estricto acatamiento al orden legal.

Solo el pueblo puede salvar al pueblo y solo el pueblo organizado puede salvar a la Nación.

Austeridad republicana, apegándonos a lo que siempre dijimos: no debe haber Gobierno rico con pueblo pobre

No puede haber paz sin justicia, de ahí deriva la aplicación de un nuevo paradigma en materia de paz y seguridad que se plantea como prioridades restarle base social a la criminalidad mediante la incorporación masiva de jóvenes al estudio y al trabajo para apartarlos de conductas antisociales, además de atender las causas de la criminalidad.

La política solo tiene sentido y se convierte en virtud, cuando se pone al servicio de los demás, en razón a ello, el objetivo no es ocupar cargos políticos o administrativos para ir tras el poder por el poder mismo, sino la renovación radical de la vida pública.

Democracia significa el poder del pueblo, para ello es fundamental la democracia participativa para socializar el poder político e involucrar a la sociedad en las grandes decisiones nacionales, reivindicando el principio de que el gobierno mande obedeciendo y queremos una sociedad que mandando se obedezca a sí misma.

Enarbolar la honestidad y honradez, ya que la característica más destructiva y perniciosa de los neoliberales mexicanos fue la corrupción extendida y convertida en práctica administrativa regular.

Continuar agitando la revolución de las conciencias, pues nada se logra si no se trabaja en informar, concientizar y organizar al pueblo. Y este esfuerzo nunca es en vano: tarde o temprano habrá frutos.

Así como Benito Juárez consumó la separación entre la Iglesia y el Estado, la Cuarta Transformación se ha propuesto separar el poder político del poder económico.

No mentir, no robar, no traicionar al pueblo, son las máximas reflejan la ética de gobierno de la Cuarta Transformación.

Más territorio, menos escritorio, consiste en acercar el gobierno al pueblo, promoviendo la presencia activa de los funcionarios en el terreno, en lugar de limitarse a trabajar desde oficinas.

Por último, no hay que dejar de hablarle a los jóvenes, es el llamado de AMLO, líder del Obradorismo, sector poblacional a quien dedicó su libro ¡Gracias! En los jóvenes encontramos el relevo generacional y en sus manos estará la permanencia de la Cuarta Transformación.

Tu legado perdurará. ¡Gracias Andrés Manuel López Obrador por jamás rendirte y enseñarnos a no decir adiós a la esperanza! Siempre estarás presente pues forjaste y seguirás siendo el líder del Obradorismo, movimiento que cimbró las viejas lógicas del poder, para arrancar de raíz el anquilosado régimen neoliberal.

Ayer, hoy y siempre ¡Es un honor estar con Obrador!

 

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!