10 jul. 2019

ODIAR A MÉXICO


@_BarbaraCabrera

“El odio es un borracho al fondo de una taberna, que constantemente renueva su sed con la bebida”
Charles Baudelaire

La frase inicial de esta Nornilandia no es mera coincidencia, posiblemente la elegí porque me evocó a cierto personaje enquistado en la política de la mala, que anda por ahí tuiteando al calor de los tragos e intentando regresar para servirse del erario; el cual pretende que se olvide como hace algunos ayeres fue ungido como espurio, por aquello de que usurpo la Presidencia de la República y desde se dedicó con ahínco a destruir el país. Ahora azuza diciendo “me tienen miedo” (risas de fondo)
Este es un país hermoso. Sobresale por sus bellezas naturales. No obstante la magnificencia que lo abraza, existen políticos de ayer (por no decirles caducos, anquilosados, dinosaúricos, rapaces, rateros, corruptos voraces y cínicos) obstinados en estar presentes, que parecen odiar a México, para muestra sus acciones, omisiones y tweets. Veamos.
Odiar a México es aplaudir y auspiciar la continuación de las políticas neoliberales.
Odiar a México se reflejó en la imposición de las reformas estructurales, pese a la crispación social.
Odiar a México es que a partir de esas reformas, se pusiera un letrero de “Se vende” al país.
Odiar a México es cuando quien gobierna se rodea de guaruras, y quienes nos representan ponen vallas para alejar al pueblo.
Odiar a México es desviar recursos, abusar del erario y recibir sobornos para tener Casas Blancas, en Malinalco, y mansiones suntuosas al estilo de los jeques árabes.
Odiar a México es llamar “ninis” a aquellos jóvenes a los que gobiernos neoliberales negó oportunidades –sea de educación o empleo- condicionándoles el espacio en una Universidad Pública, a través de pruebas estandarizadas, pese a ser un derecho consagrado en la Constitución.
Odiar a México es andar en el bailongo, estrenar novia nueva y huir del país ante las inminentes investigaciones por corrupción y lo que de ahí se derive.
Odiar a México es pagar granjas de bots y trolls para mostrar un poder que no se tiene –así se refleja en la plaza pública- y con ello incitar a oponerse a un necesario cambio de régimen.
Odiar a México es salir a marchar sin argumentos y sin tener idea de porque se está en contra de medidas que claramente están resultando en un bien general.
Odiar a México es anhelar que los corruptos de siempre regresen al poder, cubriéndolos con el manto de la impunidad, queriéndolos hacer pasar como lo mejor que le ha podido pasar a este país, cuando sus gobiernos fueron un desastre, conduciendo a México al abismo.
Odiar a México es tuitear como Felipe Calderón, Vicente Fox y personajes satélites que no merecen ser mencionados.
Odiar a México es simple y sencillamente haber “gobernado” dejando en visto a los ciudadanos.
Para cerrar esta Nornilandia hablemos de cosas positivas, para no quedarnos con el sinsabor de esos generadores de odio:
Estamos ante un cambio de régimen donde se prioriza sacar de la pobreza –que el neoliberalismo provocó- a un porcentaje importante de la población. Se trabaja cada día bajo el esquema de no robar, no mentir y no traicionar al pueblo. Millones de mexicanos sumados a la Cuarta Transformación contribuimos desde nuestras trincheras a ese cambio impostergable.
Hoy, se combate la corrupción e impunidad. Gozamos las bondades de un gobierno que es del pueblo y para el pueblo. Por primera vez en la historia contemporánea, tenemos a un Presidente de México que ejerce liderazgo, es conciliador; el cual conoce al México profundo y ha trazado la ruta para dejar las bases para construir un país con oportunidades para todos, y si para ello tienen que hacerse cambios necesarios en el gabinete tenemos que comprenderlos.
Definitivamente, estamos en una época donde –por lo menos a nivel federal- ¡los ciudadanos ya no somos dejados en visto!
PD. Al final, esos que odian a México tienen un lugar reservado y VIP en el basurero de la historia. Al tiempo.
Por hoy es todo.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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26 jun. 2019

POLÍTICA DE AYER Y HOY


“Alguna vez los políticos regalaban cosas al pueblo a cambio de votos. Hoy, el pueblo regala cosas al Presidente”
@_BarbaraCabrera

En los más de 30 años –antes de la Cuarta Transformación- se enquistó el neoliberalismo, ese al que de manera recurrente he aludido como corrupto, ramplón, voraz y salvaje. Fue así debido al gatopardismo de las reformas estructurales incluido en el andamiaje institucional, que creó instancias para “defender” todo tipo de derechos (cuando vejaban con cada decisión u omisión pública, al ciudadano), estableciendo órganos garantes (negándose a entregar información, a reservarla por décadas, declararla  inexistente o simple y sencillamente no dando explicaciones a la ciudadanía.
Estos artífices del neoliberalismo instituyeron sistemas anticorrupción con miras a cambiar todo para que las cosas siguieran iguales y para ello se previnieron dejando fiscales, jueces, magistrados y ministros a modo, de ahí la necesidad de una revisión y renovación profunda al poder judicial.
Como verán, no es para menos la utilización de dichos adjetivos calificativos para referirme a la época neoliberal, los ejemplos pululan y desafortunadamente son constatados con la cruenta realidad que viven millones de mexicanos, los mismos que han sido utilizados como pieza del engranaje de ese anquilosado sistema; a pesar de ello continúan saliendo en su defensa: unos porque perdieron los privilegios a los que estaban acostumbrados, otros porque no saben que un mejor México, sí es posible; otros tantos se oponen por ignorancia, reproduciendo líneas discursivas de los primeros. A este último sector no lo culpo, ya que son consecuencia de un sistema educativo caduco y presas de las políticas neoliberales que al estilo orwelliano siguen y reproducen sin chistar.
Veamos algunos rasgos de la política de ayer para que entiendan la política de hoy.
Pasamos de un gobierno que despilfarraba millones de pesos en publicidad para intentar mostrar cara y manos limpias cuando sus uñas eran largas y su rostro impresentable; a uno de benditas redes sociales.
Pasamos de un sistema cuyos gobernantes no asomaban la nariz sino era con un montón de guaruras y aventando lámina con tremendos vehículos blindados y del año. Hoy tenemos un Presidente que viaja en avión comercial y en su vehículo particular, sin ostentaciones.
Pasamos de un gobierno que se regodeaba con privilegios inmerecidos, arrebatando con ello oportunidades para los más, para ponerlas en bandeja de plata a los menos, era una etapa de pueblo empobrecido y con familias de nuevos ricos, favorecidos desde el poder. Actualmente se trabaja de manera ardua para que no haya gobierno rico con pueblo pobre, ya comienzan a verse resultados.
Pasamos de un gobierno espión y represor –que a la menor provocación no dudaba en lanzar la fuerza bruta para mantener el control, no así la seguridad- a uno donde se respeta al ciudadano y donde no se usara la fuerza pública para reprimir, ni sistemas de espionaje para mantener a raya a los ciudadanos.
Pasamos de un régimen que rechaza alumnos y los somete a prueba para ver si desde su micromundo son dignos de tener un asiento en las universidades para edificar su futuro, a pesar de que la Constitución lo establece como derecho fundamental; a uno donde se plantean políticas públicas para que ningún joven se quede sin oportunidades, sin duda están sentándose las bases para construir el futuro.
Pasamos de un gobierno de acá las tortas y los frutsis como dieta básica del acarreo y como intento desesperado para llenar eventos superficiales donde veíamos las mismas poses y líneas discursivas acartonadas leídas de un telepronter y donde se instaba a aplaudir y echar porras al preciso en turno. Ahora no es necesario acarrear, comprar votos, implorar apoyos y firmas para mostrar el músculo del poder ciudadano que se sabe ganador.
Pasamos por gobiernos neoliberales erigidos en fábrica de vividores del erario quienes se beneficiaron con el toalla gate, la casa blanca y la de Malinalco, la Estela de Luz, las privatizaciones, la estafa maestra, el monex gate, Odebrecht, el grupo Higa, OHL, el paso exprés, los “haiga sido como haiga sido”, el desmantelamiento de PEMEX, el gobierno espía –por aquello de Pegasus-, la triangulación de dinero público y un amplio, muy amplio etcétera.
Además enarbolando la bandera del cinismo exacerbado coronada con la impunidad absoluta de los de arriba ¡no se les toque ni con el pétalo de una investigación, inhabilitación u orden de aprensión!. Hoy, la Secretaría de la Función Pública junto con otras dependencias está haciendo lo suyo para poner en su sitio a esos parásitos, a pesar los obstáculos que pone el poder judicial.
La política de ayer provocó especímenes acostumbrados al besa manos, a encorvar la cerviz ante los intereses internacionales, a los discursos acartonados, a la vestimenta rígida y protocolaria. A que los políticos neoliberales estaban presentes para su lucimiento en cualquier escaparate, a presenciar cortes de listones y colocación de primeras piedras al arrancar alguna obra pública y así a un amplio etcétera donde la corrupción y la impunidad reinaban. Ahora se asustan, están desesperados porque todo eso está quedando atrás. Hoy, estamos ante un cambio de régimen llamado Cuarta Transformación.
Ellos, perdiendo como siempre. Y México, ganando con la 4T.
En esta nueva época, la 4T busca el bien común y regresar la dignidad al pueblo que por décadas había sido reducido a ser valioso solo por su voto y no por su participación en los asuntos públicos que a todos atañen. Hoy estamos en otra sintonía, muy distinta a la política de ayer que provocó se ensanchara la brecha ocasionada por el fenómeno de desafección socio-política que alejaba a los ciudadanos de todo aquello que oliera a política.
Y tú que me lees ¿de qué tipo de política eres partidario? ¿De la de ayer o la de hoy?
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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12 jun. 2019

ACTIVISMO Y TROLLEO EN LAS BENDITAS REDES SOCIALES


@_BarbaraCabrera

“Todos tenemos la esperanza de que el mundo pueda ser un lugar mejor donde vivir y la tecnología puede colaborar a que ello suceda”
Tim Berners Lee

Cuando decidimos participar en asuntos públicos, seguramente no siempre se cuenta con el tiempo y la economía para desplazarse hasta el lugar de alguna manifestación, protesta o movilización; no obstante, en esta época donde estamos interconectados es posible intervenir e influir en la vida socio-política de una manera distinta a la tradicional; es así que surgen los activistas digitales, esas personas que apoyan y se solidarizan a una causa en unos cuantos clickeos, dando enter, likes, retweets, recompartir… Pero mucho ojo porque ser activista digital no se circunscribe únicamente a lo anterior. Por lo que acompáñenme para saber que NO es ser un activista digital:
  • Ceder tu muro o timeline para únicamente pegar, replicar o retuitear mensajes de otros.
  • Pretender ser quien diga a los demás que hacer y que no hacer, estableciendo con ello un instructivo sin dar posibilidad a los demás usuarios a emitir su opinión.
  • Convertirte en una máquina de retuiterismo, megustismo, likismo o favoritismo en la red social de que se trate.
  • Etiquetar a quien se atraviese para que supuestamente tu mensaje llegue a más personas.
  • Convertirte en spam o crear hashtag a la menor provocación.
  • Trollear en cualquiera de sus manifestaciones.
Siguiendo los pasos de los activistas digitales se encuentran aquellos personajes conocidos como trolls, los encapuchados de las redes sociales, término que evoca lo poco, lo nada o a veces lo mucho que sabemos (y no se quisiera saber) de este tipo de actores. De algunos se desconoce su origen e identidad. Otros, son fácilmente identificables, por ser mostrones.
Hoy más que nunca, en el mundo virtual existen cuentas cuyo objetivo es lanzar mensajes tendientes a diluir temas álgidos o a incendiar las redes provocando odio, división y hasta temores en los demás usuarios, los casos más representativos los encontramos en Twitter, por ser una de las redes sociales más influyentes que trasciende los 280 caracteres y que constituye –como ya lo he dicho- el fiel reflejo de la plaza pública y un punto de referencia en otras plataformas y medios de comunicación.
Pues bien, dichos especímenes están dispuestos a atacar a la menor provocación, es decir parecen soñar, comer, vivir y recrearse al censurar, atacar hashtag y evitar que se vuelvan Trending Topic (TT). Estos personajes gozan y se regodean diluyendo, descontextualizando y bajando la intensidad de las movilizaciones, a través de mensajes inconexos. Son algo así como “zopilotes” prestos a cazar a su próxima presa.
En este orden de ideas, los trolls, son aquellos que publican mensajes provocadores, insultantes o fuera de conversación en una comunidad en línea, en este caso Twitter, con el objetivo de molestar o incitar una reacción en los usuarios con fines diversos y lograr con ello alterar e interrumpir una conexión (sea para organizarse, manifestarse o simplemente crear comunidad) logrando que los mismos participantes se molesten y enfrenten entre sí. Es decir, estamos ante tuiteros que usan la violencia verbal, cuya falta de argumentos se ve más allá de lo evidente.
Como ejemplo de trolls en Twitter encontramos a Vicente Fox (el más nocivo de todos), y a Felipe Calderón (quien tiene a su vez a un ejército de bots a su servicio), también hay personajes menores que se creen grandes como Javier Lozano y Fernando Belaunzarán, así como otros tantos minúsculos trollecillos que no vale la pena mencionar.
Para finalizar esta Nornilandia, vale la pena hacerlo aportando el ciclo ideal del activismo digital. Distingamos:
-   Se presenta un evento, hecho u omisión crítica.
-    Pueden surgir dos hipótesis:
a)     El olvido y resignación (apatía)
b)     Indignación y movilización (activismo digital)
-  Si se actúa se hace a través de las distintas redes sociales y plataformas, a través de la utilización de hashtag, tweets, post, llamados, opiniones, videos, imágenes y todo aquél elemento que aporte a ese llamado de atención y convocatoria para pasar al siguiente nivel.
-    Una vez conjuntados los esfuerzos digitales, será necesario trasladar a la plaza pública las inconformidades, llevando las propuestas por escrito y manifestaciones a la calle, a los actores e instituciones involucradas.
-    Luego habremos de dar seguimiento a ese evento, hecho, escrito u omisión crítica que ha detonado el activismo digital para influir y así contribuir a las diversas políticas públicas, así como a la sensibilización social, a la vez que construimos una ciudadanía empoderada, proactiva, participativa, informada y poderosa.
Logrado ese equilibro es como comprobamos los cambios en la palestra socio-política. Lo hemos logrado a nivel federal, ahora solo faltan algunas entidades federativas donde el neoliberalismo se ha enquistado y continúa dañando algunos Estados.
Hoy, gracias a las benditas redes sociales, herramientas poderosas generadoras de cambio, los políticos de siempre y gobernantes corruptos pregoneros del neoliberalismo han atestiguado que la transformación de este país va y es en serio, a pesar de los trolleos y sus personeros. Por eso, cierro esta Nornilandia convocándolos a que ¡no alimenten a los trolls! Ignórenlos, solo así los nulificaremos y seguiremos avanzando.
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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29 may. 2019

LOS MILAGROS DE LA 4T


“¡Que la fuerza para seguir trabajando y luchando para rescatar lo que nos queda de país, nos acompañe!”
@_BarbaraCabrera

Recurrentemente una rapaz minoría se ha referido y continúa adjetivando a Andrés Manuel López Obrador –Presidente de México- como un mesías, las causas para hacerlo son múltiples:
a) No se les ocurre otro término debido a que se encuentran situados a kilómetros y kilómetros del conocimiento.
b)   Son ignorantes y confunden el significado de líder, con el de mesías, porque supérenlo, Andrés Manuel es un líder que se ha forjado desde abajo y es consecuente con sus actos.
c) Debido al inusitado odio que le tienen, algunos porque perdieron sus avorazados privilegios, y otros debido a que imitan los comportamientos de esos que idolatran.
d)   Todas las anteriores.
Como sea, esa palurda reminiscencia inspiró esta Nornilandia, donde les compartiré algunos de los milagros que ha provocado la Cuarta Transformación, ese cambio necesario de régimen para rescatar a este país del neoliberalismo ramplón, salvaje, avorazado y corrupto.
Antes que nada, se ha dejado de lucrar con la pobreza y la ignorancia, acción muy propia de la época neoliberal, esa que auspicio la fábrica de pobres que cada elección era utilizada a su favor.
La Cuarta Transformación potencia el uso de las benditas redes sociales para informar sin intermediarios. Mientras algunos de los medios tradicionales –despojados del chayote suyo de cada sexenio- se empecinan en propagar Fake News, porque siguen sin digerir que cada paso en falso que dan, será registrado y desmentido en los medios sociales.
Los fifís (ellos creen que lo son, baste que escuchen a López Obrador quien los pone en su lugar) salen a marchar y a manifestarse, ya solo les falta saber porqué lo hacen y construir sus argumentos. En suma, los que antes callaban con la 4T ¡descubrieron la libertad de expresión y de manifestación!
Por cierto, ellos mismos –los autoproclamados fifís- reconocieron que se las metieron doblada. No lo dije yo, para muestra una tremenda manta.
La seguridad social ya forma parte de sus preocupaciones, no es para menos, ya que despojados de sus privilegios ven cercano el día en que deban atenderse en el IMSS o ISSSTE.
Mágicamente quienes tuvieron el destino del país en sus manos, ahora dicen que saben cómo hacerlo, se creen los poseedores de la verdad absoluta y gritonean exigiendo ser escuchados y seguidos como los mandamases que alguna vez quizás fueron. ¡Tal parece que la 4T los hizo lúcidos! ¡Lástima que su tiempo pasó y cual políticos mostrones de las políticas neoliberales, los ciudadanos los hemos despedido!
Estamos ante la extinción de personajes con dislexia política, de esos que ignoran y no les interesa la realidad de este país. Para muestra véase a Vicente Fox y Felipe Calderón que están descubriendo el México que heredaron: uno con inseguridad, empobrecido, corrupto, impune y saqueado, además, se niegan a aceptar que fueron sus principales promotores, junto a los priístas Carlos Salinas, Ernesto Zedillo y Enrique Peña Nieto, por mencionar solo a los contemporáneos. Y como son políticos construidos con materiales de baja calidad, con la 4T estamos presenciando como se desmoronan.
Los Partidos Políticos que alguna vez fueron hegemónicos y cooptaron el poder, ahora van por el país pidiendo disculpas con el mea culpa a cuestas, no obstante, la 4T ha despertado paulatinamente algunas conciencias. Su regreso está en duda y esperemos no se haga realidad. ¡Abusados, no lo permitamos!
La lección que debe aprenderse es que gobernante que tenga que resguardarse de su pueblo no sirve para nada; en suma, aquellos que patrocinó el neoliberalismo –algunos de los cuales siguen enquistados en alguna Entidad Federativa- tienen un sitio privilegiado en el basurero de la historia. Al tiempo.
Y aunque el neoliberalismo es un dinosaurio de mil cabezas y mañas múltiples, la 4T cree en la ciudadanía, la cual después de décadas asume su poder, desde donde se está generando el fortalecimiento del cambio anhelado.
Finalmente recuérdese, un país no consolida un régimen democrático por accidente, sino con acciones, así como la participación activa y constante de sus ciudadanos.
PD. ¡Ya comienzan a caer! poco a poco con la 4T la impunidad será desterrada de este país: Alonso Ancira, propietario de Altos Hornos de México ha sido detenido y Emilio Lozoya, ex director de PEMEX durante el sexenio de Felipe Calderón, ya es buscado, un juez ha girado orden de aprensión.
Así el Caso Odebrecht y los que faltan...
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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15 may. 2019

¡YA CHOLE CON LA GRILLA, LA #4T VA!


“He llegado a la conclusión de que la política es un asunto demasiado serio para dejarlo [solo] en manos de los políticos”
Charles De Gaulle

@_BarbaraCabrera

Durante 90 años México ha tenido un régimen neoliberal que se consolidó en los sexenios más recientes, resultado de las reformas estructurales que lejos de mejorar la calidad de vida de la ciudadanía –garantizando sus derechos básicos-, derivó en un retroceso en el país en diversos rubros: inseguridad, desapariciones forzadas, pobreza, sistema educativo simulado, robo de combustible conocido como huachicoleo, falta de oportunidades, corrupción, andamiaje institucional obsoleto, son los componentes clave de los equívocos generados por el neoliberalismo, auspiciado y consolidado a través de los sexenios.
Pese a ello, desde hace varios años he tenido la convicción de que el poder ciudadano es crucial para sacar adelante este país. A partir del triunfo de Andrés Manuel López Obrador esta afirmación ha cobrado vigencia. A pesar de los bots, los trolls, uno que otro aplaudidor, así como pese a las resistencias de los pregoneros del neoliberalismo ramplón, corrupto salvaje, vulgar y en decadencia, los ciudadanos que codo a codo hemos luchado –desde nuestros respectivas trincheras- logramos mostrar nuestro músculo para llegar al punto en que ahora estamos situados: contribuir a la Cuarta Transformación de este aún #MéxicoLindoyHerido.
El uso de las redes sociales en este sexenio será destacado y desde mi perspectiva poseen y seguirán teniendo un papel protagónico, ya que son tal como lo dijera Andrés Manuel López Obrador, la noche del 1 de julio en su mensaje de agradecimiento ante su inminente triunfo en las elecciones presidenciales en México: las benditas redes sociales y esto es así debido a que son herramientas poderosas al alcance de todo aquel que tenga acceso a Internet e incluso tienen influencia en quienes no las utilizan, ya que lo que se dice en las redes trasciende a la plaza pública y a los medios de comunicación tradicionales.
Lo sabemos, la tarea no es sencilla. La situación a veces se torna borrosa. Seguimos teniendo entidades federativas cooptadas por los amantes de las políticas neoliberales y la demagogia; así es, me refiero a las que aún son gobernadas por el PRIAN, lo que queda del PRD y el cártel naranja. Los cuales están representados por personajes altamente abucheados cada que se presentan en la plaza pública; ¡no es para menos!, para muestra baste ver el nivel de aceptación de algunos de ellos, mostrado en el más reciente estudio de Arias Consultores: Javier Corral Jurado 11.4% [PAN. Chihuahua]; Carlos Joaquín González 20.7% [PRI. Quintana Roo], Francisco Vega de Lamadrid 20.8% [PAN. Baja California], Jaime Rodríguez Calderón 24.2% [ex priísta, hoy “independiente”. Nuevo León]; Alfredo del Mazo Maza 24.2% [PRI. Estado de México], Silvano Aureoles Conejo 25.6% [PRD. Michoacán], Enrique Alfaro Ramírez 26.4% [MC. Jalisco] y Omar Fayad Meneses 30.7% [PRI. Hidalgo]
Aun así, Andrés Manuel es estadista y conciliador. En un reciente evento en Puerto Vallarta, Jalisco (12 de mayo de 2019) donde el Presidente de México anunció diversos apoyos de mejoramiento urbano y obras de infraestructura para reducir la desigualdad, los presentes mostraron su descontento con el gobernador de aquella entidad, lo abuchearon (como era de esperarse), por lo que López Obrador convocó una vez más a la unión y la reconciliación, a tener altura de miras, en pocas palabras a ejercer ciudadanía de una manera responsable, respetuosa y a disentir con argumentos; cito textual:
“Ya chole con los gritos y con la falta de respeto a las autoridades. ¿Saben que es eso?, con todo respeto es politiquería, es lo que en el pasado régimen se llamaba y no debe de existir, la llamada grilla. Vamos a hacer política que es distinto, tenemos que levantar la mira, pensar en el interés general”
Si bien es cierto que Andrés Manuel estará al frente del gobierno federal 6 años, los pilares de la Cuarta Transformación constituyen los cimientos para el renacer de un país como México que ha estado sumido en la corrupción y la impunidad. Téngase en cuenta que las décadas de neoliberalismo no serán borradas de un plumazo, los cambios serán radicales y paulatinos, para lograrlo se requiere la participación activa de la ciudadanía.
Las expectativas son altas. El cambio de régimen en México, está en marcha. Los problemas con que el nuevo gobierno recibe el país no son menores.
Como alguna vez lo dijo Andrés Manuel, estamos rompiendo el molde con que se hacia la vieja política y hay que hacer una nueva forma de hacer política. Es cambio de régimen. La Cuarta Transformación va, y está en marcha.
Continuemos el intercambio de ideas, entre letras, con mi café y a un tweet de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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2 may. 2019

#CactanAlHijodeANLO ¡TOMA TU CHAMPOTÓN!


@_BarbaraCabrera

«Un cínico es un hombre que, en cuanto huele flores, busca un ataúd alrededor»
Henry Louis Mencken

Con las benditas redes sociales por testigo redacto esta Nornilandia.
Todo comenzó con el tweet de un señoritingo que se cree fifí, conocido con el arroba pedroferriz3 (pues vaya que le queda bien ese 3 al final de su nombre escrito con minúsculas) quien sin rigor periodístico (dice que es periodista) a ojo de buen cubero (evito la tentación de cambiar la r por la l, para no herir susceptibilidades) dijo que el hijo de Andrés Manuel López Obrador estaba en el extranjero mercándose en tremenda tienda lujosa. El tiempo le calló la boca: no se trataba del hijo de Andrés Manuel y la foto fue tomada en la CDMX, en El Palacio de los Palacios.
Algo similar ocurrió cuando desde la Calle Berlín lucubraron el supuesto apoyo de Rusia a Andrés Manuelovich (ja, ja, ja, ja, ja, ja, por lo visto no se cansan de hacer el ridículo, o tal vez no saben lo que eso signifique, sobre todo por los kilómetros que los separan de algo llamado dignidad)
Como era de suponerse, el junior de los Ferriz, recibió su merecido en Twitter a través del hashtag #CactanAlHijodeANLO llevado hasta Trending Topic.
Ya sabrán que el señor no pudo quedarse callado y con patadas de ahogado incluidas, pidió disculpas como seguramente le enseñaron en su casa: insultando y amenazando.
No sigamos hablando más de su lamentable presencia y vamos a lo que sigue. Dejemos hasta ahí la crónica anunciada de un cínico que como dice la frase que abre esta columna, cuando huele flores, busca un ataúd.
Y mientras personajazos como éstos siguen instalados en el berrinche ante la inminente pérdida de los privilegios ofrecidos por el neoliberalismo ramplón, salvaje, avorazado y corrupto, el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, codo a codo con un amplio respaldo ciudadano sigue trabajando de manera ardua y consecuente para sacar adelante al país que en ruinas nos dejaron. Cada día amanecemos con las mañaneras, por la tardes el Presidente, visita una localidad de este gran país.
Sin duda, la Cuarta Transformación va, y es en serio. Así que a los corruptos y a esa minoría dolida por el cambio de régimen y las políticas públicas que ello conlleva digámosle  ¡toma tu Champotón! Y sí, tienen razón en estar preocupados, nerviosos y tener miedo. Se les acabaron los privilegios.
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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10 abr. 2019

¿QUÉ LE PASA A TWITTER?

“No eres tú. Somos nosotros”
@_BarbaraCabrera

«Hoy es el peor día para entrar a Twitter», eso leí la tarde del 1 de abril de 2019 al echar un rápido vistazo a mi Timeline, se trataba de un tweet lanzado al aire a propósito del suicidio anunciado por Armando Vega-Gil (@ArmandoVegaGil) –integrante de la agrupación Botellita de Jerez- a través de un comunicado, después de haber sido denunciado por abuso de manera anónima a través de la cuenta @metoomusicamx, la cual con el paso de los días, tras un exabrupto y posterior rectificación de su postura, cerró su cuenta. Red social que también utilizaron los integrantes de dicha agrupación musical (@HHBotellita) para fijar su posicionamiento.
Días antes un grupo de tuiteros convocaban a dejar Twitter y abrir una cuenta en VK porque la red ya estaba muy contaminada por los “derechangos”  y los “Krauzes”, así lo expresaron.
No se olvide al Gargamel tuitero (Felipe Calderón) https://bit.ly/2WovtNW que dedica un porcentaje importante de sus tweets a propagar el odio y división, sin olvidar su gran amargura ante la existencia de cuentas parodias, mientras que tiene a su servicio un ejército de bots y trolls, para salir en la defensa de su conservadurismo.
Que decir de la amenaza de Florencio Siller Linaje, quien se ostenta como presidente municipal de Ciudad Frontera, el cual por interpósita persona, es decir del titular del jurídico municipal, Olain Obed Mendoza, profirió a finales de febrero: “No se va a permitir bajo ninguna circunstancia que ninguna persona, ningún ciudadano hable mal de nuestra investidura, que es el alcalde” por lo que amenazó con demandar a toda aquella persona que lo critique a través de Facebook y Twitter.
Y así podría seguir enlistando ejemplos, en muchos de los cuales Donald Trump y Vicente Fox serían los especimenes a analizar, uno iracundo que gobierna a través de Twitter e inclusive despidió a altos funcionarios con un tweet; el otro desquiciado y paranoico, al que le dio por tuitear que un comando armado intentó ingresar a su rancho, por lo que hace responsable al Presidente Andrés Manuel si algo le llegaba a ocurrir, luego se supo que mentía; ambos unos trollecillos.
Hasta aquí dejo esas muestras, por ser suficientes para fijar mi postura.
En los casos enunciados confluyen algunos denominadores comunes: el odio, la ignorancia, el chantaje y la intolerancia extendida propagada en la red del pajarito azul, y no señores, no es Twitter per se el que la propicia, son los usuarios que la avivan.
Amenazar con dejar Twitter por no aguantar los acontecimientos, los comentarios, la presencia de tuiteros incómodos, rijosos o indeseables o por los trolleos proferidos de unos a otros, me evoca aquella escena de Los Simpson donde todo Springfield se “muda” a otro lugar dejando tras de si una ciudad hundida en la inmundicia y ahogada en la basura, sin percatarse que al estilo Juana de Asbaje son la ocasión de lo mismo que culpais. En lugar de limpiar y formar parte de un cambio, deciden huir.
Es cierto, no todos tienen cuenta en Twitter, no obstante estamos ante una red que es reflejo de la plaza pública y lo que pasa en Twitter trasciende los 280 caracteres y a las pruebas me remito. Baste ver los noticieros, los periódicos del día siguiente, las charlas de sobremesa, en el café, la academia y hasta en otras redes sociales, se toma como punto de referencia o se cita lo que tuitea alguno que otro personaje.
Si ya llegamos a tal punto, la pregunta es ¿cómo podemos ser parte de la solución y no desistir a la menor provocación?
Hace tiempo lo anticipé, Andrés Manuel ganaría la elección, así lo mostraron en todo momento los números, el pulso ciudadano, los miedos de aquellos que sabían perderían el poder y con ello sus privilegios; pero sobre todo por las benditas redes sociales, entre la que Twitter destacó.
Dicha red continúa siendo protagonista para informar, hacernos presentes, crear comunidad, organizarnos, romper cercos informativos y ser consecuentes en aportar desde nuestras trincheras a ese anhelado cambio, que ahora estamos viviendo con la Cuarta Transformación.
Por ello habremos de estar unidos, participar de manera activa y agarrarnos muy fuerte porque este país tendrá varias sacudidas. Las redes sociales, no son la excepción a esas agotaciones. El dinosaurio neoliberal está dando coletazos en las redes. La corrupción enquistada en todos los niveles está provocando grandes movimientos que algunos no logran comprender. Es importante estar atentos, no caer en provocaciones, no desistir.
Por lo pronto hay grandes motivos para seguir en la tuiteada: por las mañaneras de Andrés Manuel y porque hoy más que nunca hemos logrado romper el cerco informativo, cimbrado a los chayoteros, fijado posturas y, de paso, haciendo de Twitter una eficiente herramienta para organizarnos, crear comunidad y llenarnos de acciones. Twitter es una de las benditas redes sociales. No se les olvide.
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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27 mar. 2019

GARGAMEL Y LA LIBERTAD TUITERA


@_BarbaraCabrera

“Haiga sido como haiga sido”
Expresión de Felipe Calderón durante una entrevista, respecto a su controversial triunfo en las elecciones presidenciales (2006-2012)


¡Sean bienvenidos a la Séptima Época de Nornilandia! La cual doy por inaugurada hablando de un castroso e iracundo personaje. 

“¡Como odio a los pitufos!, los atraparé así sea lo último que haga... lo último que haga”  seguramente algunos de ustedes sabrán que esta iracunda aseveración es proferida por Gargamel, ese malvado ogro que despertaba y planeaba su día para lograr un solo objetivo: atrapar a los pitufos, esos personajillos azules que recrearon capítulos de una caricatura del mismo nombre.
Pues bien, en días recientes se destapó la existencia del Gargamel tuitero, uno de piel delgada que desde siempre ha mostrado su animadversión a Andrés Manuel López Obrador; un personaje que alguna vez estuvo pintado de azul (no por ser pitufo, sino por su pertenencia a un Partido Político de dicho color, el cual dejó furibundo porque no pudo seguir imponiendo su voluntad)
Un personaje al que se le recuerda por el vulgar 0.56% que derivó en lo que se conoce como el robo de la elección presidencial de 2006, digamos que ejecutó –y entrecomillo sus palabras- un “haiga sido como haiga sido”, tomando protesta en una rápida y tensa ceremonia en la Cámara de Diputados, donde el mismo se puso la banda presidencial, todo ello en medio de la crispación nacional. Convirtiéndose así, en el espurio.
Ese personaje que transitó de las manos limpias a la mano firme; al cual también es oportuno recordar por declarar la guerra contra el narcotráfico con una estrategia fallida, donde a los muertos inocentes los llamó “daños colaterales”, minimizando la situación.
Personaje que mandó erigir la repudiada Estela de luz, un monumento a la corrupción, conocido también como la estafa de luz y la suavicrema, el que cada día suma adeudos.
Personaje que intentó imponer a su esposa como candidata a la presidencia de la república por el PAN, en efecto, me refiero a la señora Margarita Zavala de la que alguna vez mencioné sus problemas en una Nornilandia https://bit.ly/2HECcQA
Personaje del cual puedo seguir enlistando sus “amplias cualidades” ajustadas al neoliberalismo salvaje, vulgar, corrupto, ramplón y en decadencia.
¿Ya adivinaron a quien me refiero? Están en lo correcto, se trata de Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.
En este orden de ideas, la existencia del Gargamel tuitero, por supuesto tiene que ver con Calderón, toda vez que de manera intensa a través de su cuenta en Twitter, –la cual dicho sea de paso, está verificada- se dolió amargamente por la existencia de cuentas parodias, y con el violín de fondo, imploró denunciarlas, ya que –según él- enviaban mensajes engañosos y en ocasiones amenazantes (risas de fondo).
Pero mucho ojo, este tipo de cuentas están consideradas por las reglas de Twitter y cito:
Política relativa a las cuentas de parodias, comentarios y admiradores (la “política”) [Fuente: https://help.twitter.com/es/rules-and-policies/parody-account-policy]
Nuestros principios
Twitter ofrece a sus usuarios una plataforma que les permite compartir y acceder a una amplia gama de ideas y contenidos, al tiempo que valora y respeta profundamente el derecho de los usuarios a expresarse. Los usuarios son los únicos responsables del contenido que publican y suelen ser los más indicados para resolver disputas entre ellos. Como nos regimos por estos principios, no monitoreamos activamente el contenido de los usuarios y no editamos ni eliminamos contenido, excepto como consecuencia de incumplimientos de los Términos de servicio o una notificación judicial válida.
En Twitter, los usuarios pueden crear cuentas de parodias, fuentes de noticias, comentarios y admiradores, siempre y cuando respeten los requisitos que se especifican a continuación.
Requisitos para las cuentas de parodias, fuentes de noticias, comentarios y admiradores
A continuación se describen los requisitos para identificar tu cuenta. Se deben respetar todos estos requisitos para cumplir con la Política.
  • Biografía: La biografía debe indicar claramente que el usuario no está vinculado al tema de la cuenta. Para indicar que no existe un vínculo, se pueden incorporar, por ejemplo, palabras tales como " parodia", "falso", "fan" o " comentario", entre otras. El hecho de que no existe un vínculo se debe indicar de manera tal que la audiencia objetivo pueda entenderlo.
  • Nombre de la cuenta: el nombre de la cuenta (nota: no es lo mismo que el nombre de usuario, o @usuario) debe indicar claramente que el usuario no está vinculado al asunto de la cuenta. Para indicar que no existe un vínculo, se pueden incorporar, por ejemplo, palabras tales como " parodia", "falso", "fan" o " comentario", entre otras. El hecho de que no existe un vínculo se debe indicar de manera tal que la audiencia objetivo pueda entenderlo.
Retomando el tema, la situación no paró ahí, sino que el aludido personaje fue señalado por amenazar a tuiteros que manejan este tipo de cuentas, acá una muestra:

Imagen donde claramente se lee: 1. Que se trata de una cuenta parodia –como hay muchas y de diversos personajes, así que no te creas tan importante Felipe Calderón- y 2. La alerta de amenaza.
¿Qué le pasa a Felipe Calderón? ¿Acaso considera que la libertad de expresión debe constituirse e imponerse como su política conservadora le dicta? ¿Por qué le cuesta tanto trabajo entender que Twitter es un espacio de libertades? de la cual por cierto se ha servido para sembrar sus granjas de bots y trolls.
Al respecto recuérdese la máxima: no alimenten al troll, la cuestión es dilucidar si el Felipe Calderón de la palomita azul lo es, o solo se trata de otro personaje más frustrado por la eminente muerte del neoliberalismo, que tantas satisfacciones le dio.
Lo cierto es que –para muchos- Felipe forma parte de los tuiteros indeseables… esos a los que les decimos \(•_•)_†  ¡Atrás Tuiteros! ¡Atrás! ¡Que se alejen les digo! y es que cuando el síndrome de Gargamel lo invade, no hay 280 caracteres que lo resistan.
El odio de Felipe de Jesús es tan grande que por los poros parece transpirar el grito ¡como odio la libertad de expresión! la combatiré, la combatiré aunque sea lo último que haga, lo último que haga…
 Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!
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