Dra. Bárbara Leonor
Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un “x”
de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera
“Me
retiro con el orgullo y el honor de haber servido a un pueblo bueno, trabajador,
inteligente, fraterno, heredero de grandes virtudes y valores de los antiguos
mexicanos; heredero de la dignidad, del patriotismo de nuestros abnegados
héroes y heroínas, tanto conocidos, como héroes, heroínas anónimas.
Por
último, gracias, gracias de corazón.
¡Que
viva el pueblo de México!”
Así
lo dijo el Presidente Andrés Manuel López Obrador en su Sexto Informe de Gobierno
desde el Zócalo de la CDMX el 1 de septiembre de 2024
30 de septiembre
de 2024, es una fecha muy significativa. Día nostálgico, pero también de
esperanza en el futuro, pues concluye el primer sexenio de la Cuarta
Transformación, forjada y liderada por Andrés Manuel López Obrador y se da paso
al Segundo Piso de la Transformación con Claudia Sheinbaum Pardo, primera
Presidenta de México. Estamos ante un escenario histórico, por primera vez en
200 años de la República México tendrá una Presidenta, además de ser la primera
mujer que tendrá tan alto cargo en América del Norte.
Sin duda, la
historia contemporánea de México tiene nuevas páginas ante el cambio de régimen
gestado desde las luchas y movimientos sociales liderados por Andrés Manuel
López Obrador, iniciados en la Chontalpa de Tabasco hasta llegar al entonces
Distrito Federal –hoy Ciudad de México- y extendiéndose por cada rincón del
país, incluyendo el México profundo.
Dicho cambio de
régimen tiene sentido histórico y proyecto de Nación, se denomina Cuarta
Transformación de la vida pública, teniendo en cuenta las tres primeras que
significaron para nuestra patria un cambio de rumbo. Trasformación que desde
sus primeros planteamientos propuso cambios radicales y eso ocurrió en este
primer sexenio.
En este orden de
ideas, dos grandes sucesos constituyen la impronta del inicio de la Cuarta
Transformación de la vida pública: la entrega del bastón de mando por parte de
los pueblos originarios y la apertura de Los Pinos como complejo cultural,
convirtiéndose en la casa del pueblo.
¡Estamos ante un
sexenio donde hubo cambios radicales en la forma de hacer política!
Y aunque por meses
el Presidente Andrés Manuel nos preparó para el fin de su sexenio, millones
quisiéramos que nunca hubiese llegado dicho plazo. Aunque siendo objetivos, es
importante que alguien como él disfrute de cuanto hizo por nosotros. López
Obrador merece lo mejor, disfrutar de su jubilación de la vida pública al lado
de su familia; leer y escribir sus memorias, así como libros de historia abajo
de la ceiba en su Quinta en Palenque, Chiapas
Y no, no estoy
llorando, se me metió un -¡Gracias AMLO siempre te llevaré en mi corazón- a los
ojos!
Gracias AMLO por
guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y por hacer desempeñado leal y
patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo te
conferimos, puesto que has mirando en todo momento por el bien y prosperidad de
la Unión.
Gracias AMLO por
mantener informado al pueblo de México, a través de cada conferencia de prensa
matutina conocida como La Mañanera.
Gracias AMLO por
tu contribución a resignificar el lenguaje.
Gracias AMLO por
las lecciones de historia y de ciencia política. Por este proceso de enseñanza-aprendizaje
que agitó la revolución de las conciencias.
Gracias AMLO por separar
el poder político del poder económico y orientar las políticas públicas para
que no haya gobierno rico con pueblo pobre; haciendo realidad la máxima ¡por el
bien de todos, primero los pobres!
Gracias AMLO por
dejar sentadas las bases de la Austeridad Republicana.
Gracias AMLO por
traer esperanza a la vida pública y devolver la dignidad a nuestro querido
país.
Gracias AMLO por no
mentir, no robar, no traicionar al pueblo.
Gracias AMLO por
ejercer el poder obediencial, lo que representa que mandaste obedeciendo.
Gracias AMLO por
tu honestidad, por estar cerca del pueblo y recorrer el país, cumpliendo el
principio de más territorio, menos escritorio.
Gracias AMLO por
demostrar que no faltaba dinero, sobraban delincuentes neoliberales.
Gracias AMLO por
administrar correctamente el presupuesto del pueblo.
Gracias AMLO por
cada programa del bienestar y proyectos prioritarios.
Gracias AMLO por
llevar a México hacia el Estado de Bienestar.
Gracias AMLO por
gobernar en beneficio del pueblo de México.
Gracias AMLO por
dejar un México radicalmente distinto: politizado, con un pueblo empoderado.
Gracias AMLO por ser
ese ajedrecista de la política que necesitaba este país y por poner en jaque a
la impresentable y nociva oposición moralmente derrotada, así como a la mafia
del poder.
Gracias AMLO por
empoderarnos, por dejar claro con tus acciones y políticas que, con el pueblo,
todo; sin el pueblo, nada.
Sobre todo,
gracias AMLO por enseñarnos a no decir adiós a la esperanza.
Al final, el legado
más importante que deja Andrés Manuel López Obrador es el cambio de mentalidad
del pueblo, quien se ha empoderado a partir de la revolución de las
conciencias.
Antes de concluir
esta Nornilandia, comparto el poema “En paz” de Amado Nervo con el cual Andrés
Manuel López Obrador se despide en su libro ¡Gracias!:
Muy
cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque
nunca me diste ni esperanza fallida,
ni
trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque
veo al final de mi rudo camino
que
yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que
si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue
porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando
planté rosales, coseché siempre rosas.
...Cierto,
a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas
tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé
sin duda largas las noches de mis penas;
mas
no me prometiste tan sólo noches buenas;
y
en cambio tuve algunas santamente serenas...
Amé,
fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida,
nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
¡Misión
cumplida! Lleva en tu equipaje el profundo amor que te tiene el pueblo de
México.
¡Gracias por todo AMLO! Tu pueblo te agradece infinitamente y nos comprometemos a cuidar tu legado.
¡Amor con amor se
paga! Ya eres el mejor Presidente que ha tenido este país. Te llevaremos
siempre en el corazón.
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima
Nornilandia!