13 abr. 2016

EL GOBIERNO DE #EPN: CEGUERA NACIONAL

Gobernante que tenga que resguardarse de su pueblo no sirve de nada
@BarbaraCabrera

Todos los días, como cada día a primera hora reviso diferentes periódicos; para estar al tanto, estar informada y contrastar editoriales para generar mi propia opinión, a partir de mi observación participante.
La constante de los rotativos es la inseguridad, la crisis política y económica en que estamos inmersos, lo que ciertamente repercute en el espectro social: Casas Blancas, tráfico de influencias, caso ABC, la desaparición de 43 jóvenes de la Normal de Ayotzinapa; periodistas asesinados, deuda pública incrementándose; medidas legislativas tendientes a disminuir derechos conquistados y mucho más. Y todo esto, va desarrollándose lentamente, hasta formar la vorágine que tenemos ante nosotros.
Estamos ante un gobierno sensible que incrementa cada vez más el nivel de no querer que se le toque con el pétalo de una crítica.

Un gobierno de ceguera nacional y de buenas maneras en el extranjero.
Un gobierno que al estilo de los clásicos “ciudadanos Vargas” pretende hacer notar que pasan puras cosas buenas; mostrar que estamos en jauja; y, lavando la cara al país e intentando ponerlo presentable, lo ofrecen al mejor postor; y lo hacen con la Ley en la mano, con reformas estructurales aprobadas por un grupúsculo de políticos que se protegen los unos a los otros y que se reciclan trienio tras trienio; sexenio tras sexenio; salvo escasas excepciones.
Un gobierno que en palabras de Osorio Chong quiere quitar el estigma que pesa sobre Iguala.
Un gobierno que pone al servicio del señor Enrique Peña Nieto un avión nuevecito para levantar el vuelo a tierras extranjeras, para olvidar lo deslegitimado de su estancia en Los Pinos.
Un gobierno de políticos paseantes y dadivosos en y con el extranjero; que dicen estar promoviendo el país, lo cual indudablemente se refleja y no precisamente para mejorar.
Un gobierno simulador: de malos modales con los suyos; pero de finas maneras en otros países, con los que es importante “quedar bien”.
Un gobierno que afirma que minimiza la corrupción calificándola como algo cultural.
Un gobierno consolidado en el lema de no ver, no oír y no escuchar aquello que no le conviene.
Y nosotros, los ciudadanos ¿qué estamos haciendo ante esta canija situación que tarde o temprano nos alcanzará a todos? ¿Qué ocurre con los que siguen cómodamente sentados en su sillón de status quo?
La intensa participación ciudadana, sepan todos no debe ser cuestión de moda, ni moneda de cambio. Inmiscuirnos en asuntos públicos es una obligación y una motivación en tiempos donde más que nunca el gobierno y sus instituciones se muestran con miras internacionales y una incómoda ceguera nacional, escondiéndose de los ciudadanos y pactando en lo oscurito. Es tiempo de los ciudadanos #NoRendirse es la máxima.
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!