11 ene. 2011

“EL CÍRCULO NEGRO, Segunda parte”


@BarbaraCabrera

“Al igual que en la física, en la política la fuerza de la inercia
no puede desaparecer de un momento a otro”


Continúo con la reseña.

Según palabras de uno de los integrantes de ese Círculo: “esta Constitución es producto de nuestra realidad y no un mero catálogo de buenas intenciones. Nada en ella es casual. Tiene trece artículos porque ese número era clave dentro de la numerología sagrada prehispánica. Tampoco es ninguna casualidad que la Constitución haya estado vigente exactamente 52 años, un siglo o ciclo completo de acuerdo a los calendarios de nuestros antepasados”

Se dice que el articulado de esa Real Constitución reflejaba la auténtica realidad sobre la forma en que había operado la institución presidencial durante la época de la hegemonía del PRI. Ya Enrique Krauze había calificado en una de sus obras a dicha institución como “la presidencia imperial”

Lo que constituye una auténtica revelación, es lo referente al Círculo Negro. No olvidemos que éste designaba a los dirigentes de los tres sectores del Partido le otorgaba un enorme poder, pues lo convertía en el “propietario” de los mecanismos de control de la fuerzas sociales del país.

Después del acto equivalente a su promulgación con Ávila Camacho, éste se comprometió a que al término de su mandato haría entrega de su ejemplar de la Constitución a su sucesor, indicándole que debía respetar escrupulosamente lo establecido en ese documento y trasmitirlo a su vez con la misma indicación a quien lo sucediese para que este hiciese lo mismo

Para el correcto funcionamiento del Círculo Negro, se determinó guardar el anonimato, es decir que el “Monarca” en funciones no supiese los nombres de estos; de manera tal que se aseguraba su permanencia. Luego entonces, solo existió un puente entre aquel y éstos y se trató de Fidel Velázquez Sánchez (quien también fue integrante de esa organización). De dicho líder nonagenario se dice que su cargo como dirigente del movimiento obrero fue tan sólo el segundo cargo en importancia. El primero fue ser el vínculo permanente entre las tres instituciones reales de gobierno.

En los próximos párrafos, haré alusión a la manera en que fue transmitiéndose ese poder del Círculo Negro y la Real Constitución, a través de sus protagonistas y algunos eventos históricos de relevancia:

Miguen Alemán Valdés: Conforme se acercaba el final del sexenio del licenciado Alemán, los integrantes del Círculo Negro estábamos cada vez más concientes de que se aproximaba el momento decisivo, la prueba de fuego para lograr dar continuidad al régimen de monarquía institucional establecido con tan grandes esfuerzos. Este político intentó perpetuarse de manera sutil en el poder, por lo que hubo que darle una lección para hacerle saber que el hecho de estar rodeado de sus guardias no era ninguna garantía de poder conservar la vida sin insistía en querer violar la Constitución. Por lo que Alemán designó a Adolfo Ruiz Cortines.

Adolfo I y Adolfo II: Todo el proceso electoral estaba controlado por el gobierno y las cifras del resultado de las elecciones se habían fijado varias semanas antes de que éstas se realizaran. El 7 de julio de 1952 fueron asesinadas en la Alameda Central de esta ciudad un número indeterminado de personas, cuyo único delito fue asistir pacíficamente a un mitin que tenía por objeto celebrar la victoria de su candidato a la presidencia. Una vez superado el contratiempo de las elecciones de 1952, y entronizado el primero de los Adolfos, vinieron los doce años que sin lugar a dudas fueron los mejores para México en toda la segunda mitad del siglo XX.

1968: Estuvimos de acuerdo en que se efectuase la represión, ya que se consideró que estaba en peligro la preservación de nuestro sistema político. En un principio creímos que lo de Tlatelolco había sido tan sólo una matanza más, semejante a otras que habían tenido que hacerse para lograr mantener el orden y la estabilidad que nos había dado paz y progreso. Esas otras matanzas habían caído en el olvido sin producir ninguna consecuencia, pero ésta había sido del todo diferente, pues en ella no sólo hubo víctimas sino mártires. Tlatelolco fue el gran error, el suicidio del PRI.

Echeverría y López Portillo: Lo que unifico a sus gobiernos fue el haber mantenido una misma política económica, caracterizada por la más absoluta inconciencia, que produjo una galopante inflación, una corrupción generalizada y una deuda impagable.

Miguel de la Madrid: El punto máximo de poderío de nuestro sistema político se alcanzó el 2 de octubre de 1968 y a partir de entonces se inició un declive. El siguiente escalón hacia abajo fue resultado de los doce años de despilfarro económico que llevaron al país a la quiebra y lo convirtieron en rehén de los organismos internacionales. El tercer paso rumbo a la extinción lo constituyó el gobierno del licenciado Miguel de la Madrid, que abarcó de 1982 a 1988. A este personaje se le puede calificar como el sepulturero de los gobiernos revolucionarios.

Carlos Salinas de Gortari: Tras el destape de este personaje, se dio una entrevista entre éste, Fidel Velázquez y De la Madrid, en la cual el “Monarca en turno” reveló a su heredero la existencia de la Real Constitución y del Círculo Negro. Se percibió en ambos un sentimiento de menosprecio, (léase De la Madrid – Salinas) como que estaban cumpliendo un acto de puro formulismo carente de importancia.

El Círculo Negro, apoyo la candidatura del ingeniero Cárdenas, el cual ganó por un amplio margen, el segundo lugar lo ocupó el candidato del PAN, el ingeniero Clouthier; y en un distante tercer lugar quedó el candidato oficial, el licenciado Salinas.

El gobierno se vio obligado a efectuar un descarado fraude electoral. Inventó que se había “caído” el sistema de cómputo y luego, sin ningún fundamento declaró ganador a Salinas, considerado por el relator de esta visión como “una de las personas más inteligentes y maquiavélicas que he conocido”

En el Salinato, el Círculo ya estaba reducido a dos integrantes: Fidel y el personaje anónimo de este libro. Y en vista de que ya no tenían un pleno control de los hilos del poder, decidieron no intervenir más de la cuenta. Salinas quiso imponer a Manuel Camacho como su sucesor, se dice que para perpetuarse en el poder tras el trono. El Círculo no aceptó y el innombrable puso a Luis Donaldo Colosio. Esa es una historia ya conocida por todos.

Ernesto Zedillo: Salinas le había asegurado a don Fidel que antes de dejar el trono, informaría a su heredero de la existencia del Círculo Negro y le haría entrega del ejemplar de la Real Constitución que poseían los monarcas. Al entrevistarse Zedillo con Fidel, asumió la actitud de no tener conocimiento alguno de la existencia de una Real Constitución, afirmando que él sustentaba la legitimidad de su mandato en el hecho de haber salido triunfante con un amplio margen en unas elecciones totalmente limpias.

Entonces, los únicos dos integrantes que quedaban de esa organización, comprendieron que su tiempo había pasado y que no tenían ninguna posibilidad de modificar el curso de los acontecimientos y no les quedó más que convertirse en simples espectadores.

Un dato interesante en el libro, es el que expresa un concepto derivado de las reflexiones sobre el sistema político que el PRI representaba y que consiste en una especie de gran pirámide cuyo ascenso implicaba una pérdida de integridad directamente proporcional a la altura alcanzada. A mayor jerarquía mayor grado de abyección. Quienes laboraban en el gobierno debían olvidarse de tener una voluntad y un criterio propios, sólo contaban la voluntad y el juicio del presidente en turno y a él tenían que someterse todos.

Esa es la versión proporcionada por una persona que vivió los entramados del poder, narrado por un experimentado escritor. Ahora, después de leer esto les pido me den su opinión.

¿Qué les parece? ¿Estaremos en estos tiempos retornando a estas viejas prácticas? ¿Será que ese círculo únicamente ha cambiado de nombre, forma, funciones y de protagonistas? O ¿solo será política ficción?


Por hoy es todo, ¡nos leemos la próxima!