25 nov. 2014

#México ¿ESTADO FALLIDO?

@BarbaraCabrera

“No pudiendo cambiar los hombres, se cambian sin tregua las instituciones”
Jean Lucien Arréat

Reformas estructurales, acciones, omisiones, manifestaciones, amenazas, detenciones arbitrarias, declaraciones, desapariciones forzadas, activismo, dádivas, justicia selectiva, transparencia a modo, esperanza, violencia… todas estas palabras y algunas otras son calificativos de los acontecimientos que atestiguamos desde hace algún tiempo y contando en este #MéxicoLindoyHerido.
La semana pasada, reflexionaba en Nornilandia que estamos ante un México Revolucionario http://bit.ly/1wVhMSr y es cierto. Hoy, se suman otros muchos elementos que contribuyen a confirmar que así es; baste vivir los sucesos de este país y analizarlos sin apasionamientos.
Ha llegado el momento de deliberar si estamos o no ante un Estado Fallido. Una situación que no está exenta de polémica y debates álgidos e inacabados. Y lo es desde su conceptualización, toda vez que es ambigua al calificar como tal a un Estado débil en el cual el gobierno central tiene poco control práctico sobre su territorio. ¿Entonces quiere decir que un Estado es “exitoso” si mantiene el monopolio en el uso legítimo de la fuerza pública? La historia constata que los efectos causados son todo lo contrario al éxito.
Es indiscutible que casos como el de Tlatlaya y Ayotzinapa han sido el parteaguas del momento crítico y de quiebra del México de hoy. No solo lo percibimos así unos cuantos –como quisiera el gobierno- sino que el mundo se ha solidarizado y expresado su consternación.
Lejos, muy lejos y diluidas han quedado aquellas editoriales The Mexican Moment y el Saving Mexico, divulgado por la prensa y medios internacionales hace un par de años. Actualmente, las opiniones versan en forma de solidaridad, críticas, opiniones y reclamos respecto a la situación imperante en México.
El señor Enrique Peña Nieto ha reaccionado a través de su otrora hombre fuerte Miguel Ángel Osorio Chong, quien ha anunciado que en próximos días su patrón dará a conocer un nuevo pacto que alistará cambios para modificar “lo que no está caminando bien”
Se habla de una reestructuración radical del Estado de Derecho, la procuración de justicia y el esquema de policías. Y este ambiente crispado suma su voz el senador priísta Emilio Gamboa Patrón quien señaló y cito “las policías en muchos municipios de este país no vienen funcionando. Ahí está el caso de Iguala, que nos abrió los ojos con gran tristeza y amargura; no queremos que vuelva a suceder otro Iguala en este país” y remató azuzando (refiriéndose a las mentadas reformas) que “si nos las manda el Presidente, bienvenida; si no, el Senado de la República, junto con la Cámara de Diputados, tomaremos medidas sobre el asuntos con una decisión de fondo”
¿Reforma radical al Estado de Derecho? ¿Después de 11 reformas estructurales todavía creen que legislar es suficiente? No lo es, lo digo categóricamente. 
Si el señor Gamboa Patrón dice que no quieren que suceda otro Iguala en este país. Entonces, ¿Dice sí a otro 1968, a un nuevo Atenco, al lamentable Tlatlaya…?
Es una realidad irrefutable, estamos ante un país adolorido, saqueado, impune y corrupto al que sin duda le urge un cambio de rumbo y será así cuando sus ciudadanos ejerzan como tales (No olvidar el contenido del artículo 39 constitucional y estos pasos necesarios hacia la #RevocacióndeMandato http://bit.ly/XyWosf)
El padecimiento de México es una reformitis aguda cuyo principal síntoma es la falta de credibilidad en las instituciones que han caducado pese a los “esfuerzos” discursivos de presentar un país cuya crisis está controlada y va saliendo avante. Y eso, desde mi perspectiva, es una señal latente de un Estado fallido, donde el gobierno nos amenaza un día sí y otro también en usar de manera legítima la fuerza pública para mantenernos en orden.
PD. Por cierto, Jesús Murillo Karam, (tal vez lo recuerden por su frase célebre #YaMeCansé) dile a tus muchachos, -esos que concluyeron que los detenidos el 20 de noviembre en el Zócalo capitalino forman parte de un “un grupo colectivo subversivo” y que entre ellos “se decían compas”- que seguiremos manifestándonos ejerciendo nuestros derechos constitucionales y que sepan muy bien qué #TodosSomosCompas)
 Por hoy es todo.
¡Nos leemos la próxima Nornilandia!