1 jul. 2014

¡Nosotros, sí somos preponderantes!

“El ciudadano ha de ser ciudadano rebelde y crítico,
no puede ser un ciudadano sumiso ni servil”
Pablo Castellano

8 minutos bastaron para cambiar el sueño de los pamboleros, cuando al unísono se convocaba a cantar el cielito lindo y celebrar el pase a cuartos de final. Todo cambio por un gol y un penal cobrado por el equipo holandés, quien pese a la adversidad, intensificó su juego porque sabían que no todo estaba perdido. A contrario sensu, la selección mexicana hizo gala de la idiosincrasia que no se ha podido desterrar: se bajo el ímpetu cuando Holanda metió gol, se dejo de jugar con la fuerza que marcó la primera parte del partido. Algo pasó por la mente de los seleccionados, al igual que por la del resto de los mexicanos, soñaron mientras correspondía actuar.
Después de la derrota en el juego, las conversaciones tanto en la plaza pública como en las Redes Sociales estallaron en contra del árbitro, se buscaba un culpable y se encontró. La memecracia estuvo desbordada y a la orden de la creatividad. Una mayoría lloró, sufrió y se lamentó ¡No se podía creer! ¡Estuvimos tan cerca! ¡Ya merito ganábamos!
Lo dije vía Twitter, “Este país acostumbrado a repartir culpas a los árbitros #FIFA #INE es momento de asumir responsabilidad ciudadana #Reformas”
Así termina la participación mundialista de un país habituado a vivir de la patada, sea por decisión propia, por omisión, por apatía, por conformismo, por conveniencia, que se yo. Pero así están las cosas.
En otro de mis tweets -que vale la pena traer a esta Nornilandia- ironice “…Y entonces al pueblo se le termina la fiesta futbolera; se frota los ojos, y se asoma por la ventana para ver si todavía tiene país…”. Lancé una provocación más para que dejen de aplaudir, para dejar de lamentarse auspiciados por los medios de comunicación tradicionales.
Esta nueva semana, la posterior a esa “fiesta mundialista” es preciso poner los pies en la tierra, situarse en una realidad que nos recuerda su crueldad a fuerza de gasolinazos, del aumento de la inseguridad, del incipiente crecimiento económico y escasas oportunidades; de la inminente aprobación de las letras chiquitas de las reformas estructurales, en materia energética y telecomunicaciones.
Pero el mexicano promedio parece inmune a este bullying político, que va in crescendo.
Hoy se habla de lo que fue y no podrá ser.
Hoy se ha olvidado que estamos frente a cambios legislativos cuyo impacto llevarán a este país a un sitio que tal vez no nos guste, pero poco se hace para cambiar las cosas.
Hoy hemos escuchado, en palabras de Manlio Fabio Beltrones “Manliosaurio”, que en julio quedarán “acabadas y avaladas” las reformas en energía y telecomunicaciones.
Hoy estamos ante una ciudadanía cuya mayoría no conoce quien es su legislador y menos se interesa en vigilar su trabajo, es más tal vez ni siquiera fueron a votar.
Hoy estamos frente a ciudadanos que se han conformado, que creen no pueden hacer más que resignarse a lo inevitable.
Hoy el gobierno sabe perfectamente que clase de ciudadanos tiene, por eso no le importa actuar en contra de ellos; unos cuantos movimientos y los compra, anula o deja fuera.
Hoy se discute, por ejemplo, sobre la preponderancia (Preponderante. 1. adj. Que prevalece o tiene cualquier tipo de superioridad respecto a aquello con lo cual se compara) en materia de telecomunicaciones, el debate es si ésta deberá medirse por sector o por servicios.
Hoy estamos a punto de saber el destino que tendrá Internet y la banda ancha después de las controvertidas reformas.
Hoy todavía muchos creen que el simple hecho de expedir nuevas leyes y reformar estructuralmente el texto constitucional, resolverá los problemas y erradicará la corrupción, cuando lo que hace falta es construir una mejor ciudadanía que produzca un mejor gobierno, y por ende, país.
Hoy el señor Peña, quien ocupa Los Pinos, ha dicho que el país no dejará de creer en el TRI (Selección mexicana); y es cierto, no importa lo que ocurra la fiel afición estará ahí y seguirá los pasos de cada uno de los jugadores; ya lo vimos con la recepción que les dieron en el aeropuerto.
A pesar de todo, yo sigo creyendo que podemos enderezar el camino, lo he dicho a lo largo de varias Nornilandias.
¡Nosotros, sí somos preponderantes! para provocar un cambio para tener un mejor país, un mejor mundo ¿Hasta cuándo se va a comprender y actuar en consecuencia?

Hasta aquí esta Nornilandia, nos leemos la próxima.
Estoy a un tweet de distancia, me encuentran como @BarbaraCabrera