22 abr. 2014

#ContraElSilencioMx

“Existe un aumento preocupante de la censura online en los gobiernos”
Eric Schmidt

Recuerdo que hace unos meses, en julio de 2013 para ser exacta, leí una nota que decía que en 2,765 días Internet sería un derecho y esbozaba inicialmente cinco razones que perfectamente pudieran complementarse con otras tantas, sobre todo por la digitalización del mundo y la interconexión cada vez más recurrente.
Aquella, es una buena nueva que no resulta sorprendente y sí esperada si tomamos como parámetro que desde 2011, la Organización de las Naciones Unidas resolvió que el acceso a Internet constituye un derecho humano necesario para el desarrollo personal, el acceso al conocimiento y la libertad de expresión.
Hoy, en pleno siglo XXI, así como gozamos de un sinfín de herramientas tecnológicas, también estamos frente a la censura y candados que los gobiernos intentan poner a Internet. Censura que no solo proviene de naciones con alto nivel de marginación y escaso desarrollo económico, sino están incluidos aquellos países que al percatarse de la elevada inconformidad ciudadana suelen recurrir a argucias legislativas para prohibir el uso libre de una herramienta tecnológica que nació libre y por doquier le intentan poner maniatar en aras de la seguridad nacional, un concepto tan amplio como los miedos de los gobiernos que recurren a este tipo de medidas, para mantener el control y, por ende, el poder.
Lo que me recuerda que a 25 años de distancia, el inventor de la WWW (World Wide Web) el científico inglés Tim Berners-Lee, se ha manifestado al respecto e incluso sugirió que para proteger la libertad de expresión en Internet, así como los derechos que poseemos como usuarios y ante el incesante espionaje estatal de la actividad en esta tecnología, sea creada un acta constitutiva y puso como ejemplo la histórica Carta Magna inglesa, con el objetivo primordial de garantizar los principios fundamentales en la red.
¿Qué podemos hacer como simples ciudadanos? Me preguntaba alguien vía Twitter y les diré, es posible hacer bastante: informarnos (aquí lo que está discutiendo el Senado http://www.senado.gob.mx/comisiones/comunicaciones_transportes/docs/Telecom/Anteproyecto_Dictamen.pdf; por acá un enlace de un colectivo en defensa de internet http://internetparatodos.mx/ ); opinar (para generar y provocar un debate ciudadano necesario y hacerlo saber a la clase gobernante y representantes populares); manifestarnos y actuar (en diversos foros: plaza pública y a través de las redes sociales, firmar peticiones como la de change.org http://www.change.org/es/peticiones/vs-la-censura-en-la-red-internet-libre-ale-barralesm-jlozanoa-contraelsilenciomx. El límite y creatividad, la ponemos nosotros mismos.  
No perdamos de vista que en el país somos alrededor de 46 millones de cibernautas, si no queremos ser callados, es preciso luchar por no perder los derechos conquistados.
Lo que el gobierno mexicano quiere que pase (censurar legalmente internet) lejos muy lejos nos pone de Finlandia, país que desde 2010 se convirtió en el primer país que eleva a derecho fundamental el acceso a Internet de alta calidad.
Y nos acerca cada vez más a otras muy incipientes libertades de países como Arabia Saudita (donde los sitios Web operan con licencia del Ministerio de Información y Cultura, a renovarse cada 3 años); China (desarrollo su “Gran Muralla Electrónica” que le da control total del contenido que circula en Internet); Corea del Norte (es uno de los más severos tratándose de censuras a Internet); Francia (desde 2013 se aprobó una ley para espiar en tiempo real las comunicaciones por teléfono e Internet sin orden judicial); Irán (lucha por el desarrollo de su red interna Halal Internet, que está desconectada a la red mundial lo que permite el control absoluto); Somalia (en 2013 los islamitas Al Shabaad declararon ilícito el uso de Internet); Turquía (recientemente, en febrero de 2014, se aprobó una ley para permitir al gobierno bloquear cualquier sitio web sin autorización judicial, ya lo hicieron con Twitter y YouTube); Venezuela (el gobierno ha bloqueado distintos sitios y obligado a proveedores que filtren la información para no publicar contenido “sensible”) y otros tantos más.
Desde mi perspectiva, censurar la libertad de expresión en Internet es la representación de un gobierno miedoso, ignorante y represor. Mi voto es: ¡a favor de Internet libre y de alta calidad! ¡No a la censura!

Es todo por hoy.

¡Nos leemos la próxima Nornilandia!