21 oct. 2014

“LA PLENITUD DEL PINCHE PODER”

@BarbaraCabrera

 “Lo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros”
Pedro Ruiz

Érase una vez un país donde los candidatos son impulsados e impuestos por el poder televisivo; uno de video escándalos, montajes y capturas simuladas; un país, cuyas tramas son de telenovela, donde la “caja china” es una técnica válida; un país donde la cotidianeidad es descrita en expresiones que delinean parte de la realidad socio-política, a saber: “el góber precioso”; “no soy la señora de la casa”; “ellos están haciendo trabajos que ni siquiera los negros quieren hacer” y tantas otras; las cuáles denotan la plenitud del pinche poder.
Se trata de una nación donde el crimen organizado está en las entrañas de las instituciones y desde donde se ejecutan sus decisiones.
Un país que, en la actualidad utiliza la viralidad de las Redes Sociales (Twitter y sus hashtag; así como Youtube y sus videos), para hacer saber, para demandar; y donde sus gobernantes seguramente piensan al respecto: ¿Trending Topic? MISHUEVOS.COM; sin olvidar la tradicional frase “La moral es un arbusto que da moras o sirve para pura chingada”.
Cualquier parecido con el Góber Carmelo Vargas y La Dictadura Perfecta, no es coincidencia.
La Dictadura Perfecta (término que utilizó a principios de los años noventa Mario Vargas Llosa para describir al gobierno priísta) es una película que comenzó a anunciarse lanzando una reflexión a la que le sigue una pregunta: “Después de todo, la televisión ya puso a un presidente; ¿lo volverá a hacer?”
El pasado 16 de octubre acudí al cine al estreno de dicha película de Luis Estrada. Inicia la función y se lee en la pantalla grande la frase: “En esta historia, todos los nombres son ficticios. Los hechos, sospechosamente verdaderos. Cualquier parecido con la realidad no es mera coincidencia”.
Un filme que junto con la Ley de Herodes (1999. Comedia satírica sobre la corrupción política en México durante el largo mandato del PRI) y El Infierno (2010. Describe de manera real la problemática actual del narcotráfico y crimen organizado en México), constituyen una trilogía incómoda para el gobierno y los amantes del status quo, toda vez que critican al poder. Ante ello, pensaría el gobierno, al estilo Antonio Machado “El cine… ese invento del demonio”. Desde mi perspectiva, es posible que se constituya en un instrumento que sin duda puede ser utilizado para pensar, para reflexionar y, a partir de ahí, actuar.
¿Radiografía del poder? ¿Comedia involuntaria? ¿Sátira política? ¿Descripción de parte de la realidad? ¿Copy paste de los acontecimientos actuales, y prospectiva de lo que viene? ¿Será que se queda corta ante las circunstancias?
He concluido que #MéxicoLindoyHerido, tal cual expone la película y que ha dado título a este texto, está en la plenitud del pinche poder; de ahí que es preciso recomponer el mapa de la democracia. Sabemos lo que somos y lo que tenemos; los convoco a no quedarse como simples espectadores de butaca ¿o acaso siguen sin interés de ejercer su ciudadanía?
Si no la han visto, los invito a acudir al cine y compartir ¿qué sensación les ha dejado ésta película?

Es todo por hoy.
¡Nos leemos la próxima Nornilandia!