8 dic 2010

LEY DE HERODES, LEY DEL TALIÓN Y REALIDAD POLÍTICA


@BarbaraCabrera


Indudablemente, el nivel de la política que vivimos en el país parece estar en franco retroceso. Desafortunadamente es un virus que contagia a parte de la ciudadanía y lo vemos a cada instante en los noticieros de conveniencia. Lo palpamos en la cotidianeidad de cada día.

Debido a ello, es que en la punta de mi pluma tenía reservado redactar una columna de las dos leyes que de manera desafortunada parece se sitúan en la parte más alta de la pirámide de Kelsen. Me refiero a la Ley de Herodes y a la Ley del Talión.

Comenzaré esta Nornilandia por la de Herodes. Recordemos juntos que precisamente ésta ha dado nombre a una película mexicana de 1999 que aborda la problemática de la corrupción política en nuestro país y llama al PRI en todas sus letras. Y en nuestros tiempos esa localidad hasta entonces imaginaria llamada “San Pedro de los sahuaros”, parece extenderse en parte del territorio nacional. Hago un breve paréntesis para decir que lo expuesto aquí en forma de metáfora si acaso es copia exacta de algún político que nos gobierna es mera coincidencia. Solo es política – ficción.

Pues bien, en esa llamada Ley de Herodes, existe el “Ciudadano Vargas” que hasta de las piedras y del ser humano más humilde de la localidad que gobierna obtiene un beneficio. Ese juego eterno del político omnipotente y omnipresente que parecía hace tiempo habíamos desterrado del cuadrilátero de la política, retorna en estos tiempos y con mayor fuerza. Lo vemos en la figura de un Presidente Municipal, diputado local o federal, gobernadores, jueces y un largo e interminable etcétera; que descubren los beneficios del poder y la corrupción y los hacen suyos.

Y para muestra les dejo en esta Nornilandia frases que volvieron a la Ley de Herodes la representación de una sociedad cada vez más permisiva y valemadrista (no dejemos que estos nos pase):

• ¡Este país no tiene solución! (se usa cuando no es palpable un progreso significativo en el país y lo que es más los problemas sociales, políticos y económicos se incrementan)

• ¡Ahora si me saliste más cabrón que bonito! (sin comentarios, la frase se explica por si sola)

• ¡Te tocó la ley der Herodes, o te chingas o te jodes! (refrán que se refiere a que te obligan a hacer algo que no quieres y lo debes hacer por el bien propio)

• ¡Están jodidos porque quieren! (palabras elocuentes utilizadas para decirle a los ciudadanos que sufren carencia y falta de prosperidad por sus actitudes y no por culpa del gobierno como ellos alegan)

• ¡Ah que mi licenciado, igual que los demás, na´más llegandito y ya quiere su mordida! (sin palabras para describir esta expresión dedicada al soborno)

• Si en este país hubiera democracia, el presidente usaría sotana. (y que conste que estas no son palabras textuales de Juan Sandoval, de Norberto Rivera o de Onésimo Cepeda; sino que es una frase utilizada para recalcar el fanatismo del catolicismo en México)

Pasemos ahora al segundo ordenamiento jurídico de la desvirtuada pirámide kelseniana “La ley del Talión” que proviene del latín lex talionis se refiere a un principio jurídico de justicia retributiva en el que la norma imponía un castigo que se identificaba con el crimen cometido. De esa manera, no sólo se habla de una pena equivalente, sino de una pena idéntica. Su expresión más difundida es la de “ojo por ojo, diente por diente”. Históricamente, constituye el primer intento por establecer una proporcionalidad entre daño recibido en un crimen y daño producido en el castigo, siendo así el primer límite a la venganza.

Suena a la época de las cavernas y efectivamente así de preciso es. Por ello, es un poco más triste, ya que hace gala de la decadencia de la justicia vivida en el país.

Un placer escribir y traer estos temas a la palestra pública para ustedes, mis lectores.

¡Nos leemos la próxima!