4 jul. 2018

EL JURAMENTO DEL PRESIDENTE

Dra. @_BarbaraCabrera

“No les voy a fallar”
Andrés Manuel López Obrador
(Presidente electo de los Estados Unidos Mexicanos para el sexenio 2018-2024)

“Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande” esta es la fórmula –que estatuye el artículo 87 constitucional- que el Presidente electo repetirá ante el Congreso de la Unión, con el objetivo de tomar posesión de su cargo a partir del 1 de diciembre de 2018, el cual finaliza el 30 de septiembre de 2024, dos meses menos de lo acostumbrado, y será así debido a la reforma política-electoral de 2014.
Es de llamar la atención que en 2012, meses antes de concluir el sexenio de Felipe Calderón se llevó a cabo una reforma que agregó dos párrafos a dicho numeral, y que por su relevancia cito textuales:
“Si por cualquier circunstancia el Presidente no pudiere rendir la protesta en los términos del párrafo anterior, lo hará de inmediato ante las Mesas Directivas del Congreso de la Unión.
En caso de que el Presidente no pudiere rendir la protesta ante el Congreso de la Unión, ante la Comisión Permanente o ante las Mesas Directivas de las Cámaras del Congreso de la Unión lo hará de inmediato ante el Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación
¿Por qué ocurrió dicha inclusión al texto Constitucional? A continuación, algunos datos para la desmemoria:
Felipe Calderón, rindió protesta en medio de enérgicas protestas, toma de tribuna y entre consignas ciudadanas de ¡espurio! ¡espurio! y para hacerlo llegó por la puerta trasera del Congreso. Su toma de posesión fue exprés, la ceremonia de traspaso de poder duró solo cinco minutos. “Haiga sido como haiga sido” Felipe inicio y concluyó el sexenio.
Luego, llegamos al sexenio del Peñismo Abstracto https://bit.ly/29ozYkc liderado por Enrique Peña Nieto, quien de puntillas llegó a San Lázaro, para rendir protesta, previo acuerdo de la Junta de Coordinación Política para facilitarle fuera ungido el nuevo inquilino de Los Pinos. No hubo discurso de Enrique, los posicionamientos de los grupos parlamentarios se dieron sin la presencia de Peña. El ritual en el legislativo duró apenas 5 minutos, luego, Peña Nieto fue custodiado y escoltado rumbo a Palacio Nacional donde en un ambiente de artificial armonía creado ex profeso, tomó protesta a los integrantes de su gabinete. Mientras esto acontecía, manifestantes y fuerzas de seguridad se enfrentaron con gases lacrimógenos, balas de goma y petardos.
Para algunos la Presidencia de la República es considerada como el poder máximo donde los Tlatoanis son idolatrados. Espacio desde donde se mueven los hilos de la vida nacional. Panorama de México que se extiende a América Latina. Ahora bien, tratándose del caso mexicano, haré referencia a los titulares del Poder Ejecutivo más recientes:
a)     Con Vicente Fox la presidencia fue una chacota, como si los ciudadanos tuvieran a un bufón para divertirse, personaje que permitió a su primero vocera y posterior esposa Doña Marta Sahagún, hiciera su malévola voluntad. Hoy Fox manotea para que no le quiten su privilegiada pensión y está dispuesto a pactar con quien se deje.
b)       Todo cambió con Felipe Calderón que llegó con mano firme, junto a una gris y discreta pareja presidencial que aspiró a La Grande, por la vía “independiente” (léase aquí la columna “El problema de Margarita” https://bit.ly/2qqfmku)
c)     Ni que decir de Enrique Peña Nieto, a quien una y otra vez el pueblo le ha exigido su renuncia, quien optó por acompañar su mandato con una “primera dama” cuyos méritos –además de ser la esposa de- es ser actriz jubilada de televisa, a la que se conoce como “Gaviota”.
En este momento, concluido el proceso electoral, el más complejo de la historia contemporánea de México, resultó electo como titular del Poder Ejecutivo, Andrés Manuel López Obrador, quien ejercerá el cargo de Presidente de la República durante seis años. Por lo que es imprescindible hablar y poner sobre la mesa de debate la figura presidencial, la que de suyo resulta polémica por múltiples razones, principalmente por la manera de ejercer y servirse del poder, aunado al sinfín de facultades y canonjías implícitas al cargo.
¡Hazte presidente para llevar una vida de holganza, y de Pachá una vez concluido el mandato! Por fortuna en esta ocasión –después de muchos sexenios- la historia y los abusos cesarán. Se avizora un nuevo rumbo.
La fórmula del 87 constitucional, que desde su inclusión en la Constitución Federal se ha constituido en una mera declaración de amor constitucional, ya que no existe mecanismo para que la Nación le demande su falta de lealtad al pueblo y de patriotismo a quien toma posesión de dicho encargo, llegará a su fin, ya que López Obrador ha dicho que –tal como lo hizo cuando fue Jefe de Gobierno del Distrito Federal- se someterá a la revocación de mandato porque “En la democracia, el pueblo pone y el pueblo quita”.
Sin duda, la llegada de Andrés Manuel constituye un oxígeno a la de por sí rudimentaria democracia, cuyos mecanismos hasta hoy- son movidos a su antojo por el neoliberalismo salvaje.
En esta época convulsa, la figura presidencial tendrá una nueva perspectiva. Desde ya, el presidente electo ha puesto sobre la lupa las canonjías de los ex mandatarios –incluida la jugosa pensión a ex presidentes-. ¡Tal parece que por fin esta investidura dejará de ser utilizada en contra de los intereses de la Nación y representará al pueblo! Ahora –sin otorgar un cheque en blanco- toca trabajar codo a codo con AMLO y su equipo, contribuyendo desde nuestra palestra para la cuarta transformación de México.
No sé ustedes, pero estoy muy contenta, con ánimo festivo; pues después de 3 sexenios podré llamar a alguien Presidente. Los invito, pues, a sumarse para que Juntos Hagamos Historia.
Es todo por hoy.
¡Hasta la próxima Nornilandia!