10 jun. 2015

BITÁCORA DE UNA ELECCIÓN ¿QUÉ SIGUE?

@BarbaraCabrera

Cambiar al mundo, amigo Sancho, que no es locura ni utopía sino justicia…

Atrás en el calendario ha quedado el 7 de junio de 2015, día de las elecciones intermedias en México [consideradas así ya que son justo a la mitad del mandato del Ejecutivo Federal, y son trascendentes toda vez que a partir de ella percibimos como se conformará el mapa político rumbo a 2018]. No obstante, ese día no solo quedará como una fecha más en el almanaque, seguramente impugnaciones vendrán y las reagrupaciones estarán a la orden del día.
Veamos, en esta jornada electoral se votó para renovar 9 gubernaturas [Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora]; 600 diputados locales, 871 Ayuntamientos; 16 jefaturas delegacionales del Distrito Federal; y, 500 diputados federales [300 uninominales y 200 plurinominales]. El gran total, es que se eligieron 1996 cargos de elección popular.
En gran parte del país, el reporte indica que las casillas tardaron en abrir; todo apuntaba a una de tantas técnicas disuasivas para inhibir el voto de los 83 millones 563 mil 190 ciudadanos con derecho a ejercerlo; esto aderezado a la falta de funcionarios de casilla, por razones diversas [inseguridad, hartazgo, falta de credibilidad a la autoridad electoral y partidos políticos, entre otros]. Al final únicamente votaron el 48%.
Asimismo, durante la jornada electoral se llevó a cabo un juego amistoso México-Brasil, perdiendo el primero junto a su director técnico Miguel Herrera conocido como “El piojo”; no solo por el partido mismo, sino por inmiscuirse directamente en política, pintando sus desafortunadas declaraciones de verde.
Antes y después del 7 de junio, estuvimos frente a una autoridad electoral tardía en la imposición de sanciones y diluida en la legitimidad. Aunado todo ello a los desgastados partidos políticos tradicionales que decían ofrecer algo nuevo; aparte de las recién estrenadas candidaturas independientes. Sin olvidar a las televisoras que lanzando a sus empleados faranduleros llamaron a votar por un partido que de verde solo tiene el nombre.
Las sorpresas con los candidatos independientes, que obtuvieron el triunfo electoral, no se hicieron esperar; al respecto, tenemos tres ejemplos: para gobierno del Estado [Jaime Rodríguez Calderón, conocido como “el Bronco”, ganó la gubernatura en Nuevo León], diputación federal [Manuel Clouthier Carrillo, obtuvo un escaño por el distrito V de Sinaloa]; para diputación local [Pedro Kumamoto consiguió una curul por el distrito 10 de Jalisco].
Por otra parte no dejar de señalar la una presidencia municipal obtenida por Cuauhtémoc Blanco, quien "gobernará" Cuernavaca, Morelos. Está por verse cual será el desempeño de cada uno de estos personajes y que tanto repercute en la forma de gobernar la manera en que llegaron al poder.
También, quedarán para el anecdotario ejemplos vergonzantes como el de Guillermo Cienfuegos Pérez, alias “Lagrimita”, cuya candidatura independiente –ganada en los tribunales- solo dio risa y se antojo más como una bizarra función circense.
Aquel 7 de junio, unos votaron y otros botaron. Unos lucharon y otros se conformaron. Algunos anularon y otros se manifestaron. Otro elemento a destacar, es que las Redes Sociales tuvieron un lugar preponderante e intenso antes, durante y después de la jornada electoral; incluido el hackeo a la cuenta en Twitter del Instituto Nacional Electoral [@INEMexico] y la activa participación para informar al momento cada dato, cada incidencia, cada situación acontecida ese día.
Y aunque la composición de la próxima Legislatura de la Cámara de Diputados no dio para quitarle el Congreso a Peña, tenemos ante nosotros un gran reto ciudadano porque no todo comienza y termina al emitir un sufragio.
En esta tesitura, más allá de lo ocurrido el 7 de junio, incluida la numeralia, nombres y cargos; llegó el tiempo de reflexionar, para superar la Ley Seca de la Democracia:
¿Qué nos evidencia esta jornada electoral?
¿Qué cauce le estamos dando a este país?
¿Qué camino vamos a seguir como sociedad?
¿Qué podemos y debemos hacer cada uno de nosotros para contribuir?
Sin perder de vista que en este tiempo de crisis política, donde se incrementa el fenómeno de desafección de los ciudadanos hacia la política y políticos; es inaplazable replantear el papel de las instituciones y de las leyes que les dan vida.
Lo dejo a la reflexión.
¡Hasta la próxima Nornilandia!