19 ago 2014

“Pasos hacia la #RevocacióndeMandato”

@BarbaraCabrera

“…El pueblo tiene, en todo tiempo, el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno…”
Artículo 39, Constitución Política de los Estados Unidos mexicanos

De un tiempo para acá el Poder Legislativo ha incrementado su descrédito, mientras que el Ejecutivo se encuentra ante un amplio porcentaje de deslegitimación.
Pues bien, de manera natural, cuando algo o alguien no funciona en un engranaje se cambia o se prescinde de ello. No ocurre así en el sistema jurídico mexicano, no hay manera de despedir a nuestros representantes y gobernantes. Se trata de cargos irrenunciables, algunos de los cuales dejan a través de solicitar licencia sea temporal o definitiva, lo cual obedece sobre todo cuando aspiran a otro cargo.
Son varios los tweets, correos y preguntas que me han planteado en los foros a donde me invitan para compartir mis experiencias y conocimientos sobre tópicos parlamentarios, para saber más esta figura; por lo que he decidido en esta Nornilandia opinar sobre ello.
La revocación de mandato, también conocida como plebiscito revocatorio, es un mecanismo, propio de la democracia directa, a través del cual los electores pueden destituir a quien ejerce un cargo de elección popular antes de que concluya el periodo para el cual fue electo, cuando su gestión no ha sido satisfactoria, siempre que se reúnan ciertos requisitos constitucionales o legales.
Tiene como principales objetivos la rendición de cuentas y la observación de la representatividad, y se constituye como un derecho ciudadano.
Teóricamente son múltiples las causas por las cuales sería idóneo convocar a una consulta revocatoria de mandato, que bien pueden englobarse en tres grandes grupos: por pérdida de la legitimidad, por actos y hábitos de corrupción y por violación de derechos humanos.
Es importante decir, que a través de las legislaturas, suman en decenas las iniciativas presentadas para incorporar al texto constitucional y reformas legales esta figura jurídica, solo que no se ha logrado el consenso para sacarlas adelante, por lo que constituyen un legado periodo tras periodo que aguardan en la congeladora legislativa.
Desde mi experiencia les diré que para implementar este mecanismo, hay varios pasos a tomar en consideración, además por supuesto de la necesaria voluntad de los legisladores para regularla; y son:
Paso 1. Conocimiento de la labor legislativa ¿Es posible lograrlo? ¿Cómo tener o refrendar la confianza a aquellos que no conocemos o que solo sabemos lo que dicen los medios? Es una cuestión cultural, si la mayoría conoce de fútbol ¿porque no de sus representantes y sus actividades? Para lograrlo, se puede hacer uso de la transparencia, acceso a la información, redes sociales. Es necesario educar al electorado.
Paso 2. Evaluación legislativa ¿Cómo? (Aquí mi propuesta inicial: Véase “Instrumentación de medios de evaluación del desempeño del Poder Legislativo de los Estados Unidos mexicanos” http://bit.ly/1tic5P9
Paso 3. Rendición de cuentas, etapa previa e ineludible para tener los elementos necesarios para el siguiente paso que se bifurca entre optar por la revocación o reelegir.
Paso 4. Revocación de mandato o bien una posible reelección legislativa consecutiva En este sentido, ya se legisló para permitir la posible reelección legislativa consecutiva (Al respecto sugiero leer mi artículo “Reelección Legislativa Inmediata: en observación” para la sección Poderes Públicos de la Revista de Divulgación Científica Quaestionis http://bit.ly/1mhpRwr Mientras que la revocación de mandato permanece ahí, sin cristalizarse, en un sempiterno debate, así como en la agenda ciudadana y de algunos legisladores concientes de su implementación.
Aunque algunos sectores podrían argumentar que la ejecución de resta figura sería utilizada por la oposición para desestabilizar a los gobiernos, estoy cierta de que se trata de un argumento simplista y reduccionista, que denota los miedos gubernamentales de una ciudadanía bien conformada, que toma sus propias decisiones.
Lo cierto es que en este México Neoliberal, las condiciones para revocar el mandato están dadas por varias razones: pérdida de confianza, mal manejo de las crisis económicas, ingobernabilidad en algunas partes del país agravada por la guerra contra el narco, por la criminalización a los movimientos sociales –no se olvide la #LeyBala-, entre otras. En conjunto, estamos ante un fenómeno de desafección que inhibe la confianza a cualquier acción de gobierno, nos vuelve, como lo dije hace algunas Nornilandia, sospechosistas.
Concluyo diciendo “quien puede votar, puede revocar” La cuestión es ¿La ciudadanía tiene la madurez para poner y quitar a su gobernantes? ¿Algún día los legisladores incluirán este mecanismo a la constitución y leyes relacionadas? ¿Poseemos la libertad democrática para implementarla? Hagamos una introspectiva y reflexionemos.

Es todo por hoy.
¡Nos leemos la próxima Nornilandia!