27 nov. 2013

“AMORÍOS ENTRE POLÍTICOS”

@BarbaraCabrera

“La política ha dejado de ser una política de ideales para convertirse en una política de programas”
Enrique Tierno Galván

En estos días, profunda nostalgia parece haber invadido a tres personajes de la palestra pública: Manlio Fabio Beltrones Rivera (conocido en oscuros mundos como “Don Beltrone”, quien después de sus desavenencias con el Señor Peña, ahora parece ser su fiel personero); Gustavo Enrique Madero Muñoz (el reconocido “bárbaro del norte”, quien no destaca precisamente por su diplomacia y buenas maneras); y, José de Jesús Zambrano Grijalva (distinguido por su ambivalencia, se destaca como “el chimoltrufio”, al que se le recuerda por su frase: “no le busquen glándulas mamarias a las culebras”)
Como pueden ver mis lectores, cada cual es poseedor de características definidas y unidas para defender a ultranza un pacto que no termina de cuajar en beneficios reales y palpables. Solo parece favorecer a quien lo integra; aunque se esfuercen en simular lo contrario.
Para la desmemoria, es trascendente recordar los amagos de Madero y Zambrano de no querer continuar, ni saber más de ese Pacto por México; mientras tanto, se dejan seducir por “Don Beltrone”; quien determinante hacer saber ¡larga vida al pacto!; se suma la contundencia de Emilio Gamboa Patrón, que sin importar los quereres ofertados dijo alguna vez: somos mayoría y la mayoría gana.
¡Ese es un claro ejemplo de la relación amor-odio de la clase política!
Mientras todo ello ocurre, los ciudadanos a veces proactivos, la mayoría pasivos y quejumbrosos queriendo que papá gobierno les arroje una tabla de salvación; son testigos del tiempo y consecuencias de un #MéxicoLindoyHerido: avance de autodefensas en Michoacán; balaceras a plena luz del día en diversas partes del país; manifestaciones en contra de las reformas estructurales; autogobiernos y cogobiernos en gran parte de los centros penitenciarios; secuestros, asesinatos, fosas clandestinas; la sospecha de que Senadores reciben en su recinto a Templarios; excesos en el gasto público; prisas legislativas para aprobar reformas antes de que termine el periodo ordinario de sesiones. ¡El listado se vuelve interminable!
Dijo alguna vez P.J. Proudhon “ser gobernado es ser vigilado, inspeccionado, espiado, dirigido, legislado, reglamentado, encasillado, adoctrinado, sermoneado, fiscalizado, estimado, apreciado, censurado, mandado; por seres que no tienen título, ni ciencia, ni virtud”
En este espacio del planeta, sumadas otras latitudes parece reflejarse esta expresión ¿hasta cuando? ¡Hasta que lo permitamos! Hoy seguimos siendo pocos los que empujamos para sacar adelante este país, este mundo. Hagámoslo posible. No seamos solo espectadores de los amoríos de los políticos que mueven y se mueven por sus intereses. Seamos protagonistas.

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!