29 ago. 2012

“¿HABEMUS INFORME?”


@BarbaraCabrera

“En la política el arrepentimiento no existe. Uno se equivoca o acierta, pero no cabe el arrepentimiento”
Santiago Carillo

Tocará a los nuevos legisladores -léase Diputados y Senadores que entran en funciones el 1 de septiembre- recibir el último informe de actividades del sexenio que está próximo a concluir, el cual podemos adjetivar de diversas maneras; para algunos fallido, con todo lo que ello implica; para otros –considerados como los aplaudidores del Calderonato- es el mejor sexenio de todos los tiempos; habrá quienes ni enterados están de lo que ocurrirá, por estar muy cómodos en su pequeño mundo aderezado de status quo.
Lo cierto es, serán 628 los personajes que en representación de la Nación conocerán de primera mano el contenido de lo que Felipe de Jesús Calderón Hinojosa presentará como resultados de gobierno. Veremos que tan cercano a la realidad del país se encuentra y si a partir de éste es preciso tomar decisiones. Es un hecho, el tiempo no regresa, de nada sirven los arrepentimientos. Lo que es preciso es actuar en consecuencia para sacar este país hacia adelante.
Por fortuna atrás ha quedado aquél “día del Presidente” donde el besamanos y aplausos al por mayor, era lo que imperaba una vez que el presidente en turno leía un número considerable de cuartillas preparadas por su cuerpo de asesores, páginas colmadas de palabras grandilocuentes y -en su mayoría- haciendo alusión a magnánimos logros gubernamentales.
Por el bien de este país, esperemos no regresar a esos tiempos, ya que lo único que demostraban era la incultura de un pueblo acostumbrado a rendir pleitesía al paters gobierno; dicho en otras palabras, la figura presidencial era vislumbrada como un ente omnipotente y omnipresente; y el informe presidencial era un mero acto protocolario, de lucimiento personal.
Como todo en esta vida, los eventos suscitados poseen algo bueno, malo y feo; veamos a continuación:
Lo bueno: Los tiempos han cambiado, la ciudadanía va exigiendo cada vez más a sus gobernantes. Tenemos mayor y mejor información.
Lo malo: No todos los políticos situados en el aquí y ahora de la palestra pública están en concordancia con las exigencias sociales; algunos más prefieren omitir y no rendir cuentas.
Lo feo: Ha sido y sigue siendo motivo de debate, el anquilosado formato de informe presidencial; no se ha podido transitar hacia maneras más efectivas para ser verdaderamente una herramienta de rendición de cuentas.
¿Qué esperamos la ciudadanía el 1 de septiembre en el marco del informe de actividades del gobierno federal? ¿Estarán nuestros representantes a la altura para en la glosa del informe pedir a nuestro nombre una adecuada rendición de cuentas?

Por hoy es todo en Columna Nornilandia.

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