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9 ago 2023

VIRUS COMUNISTA

 

Dra. Bárbara Leonor Cabrera Pantoja | Entre letras, con mi café y a un tweet de distancia me encuentran como @_BarbaraCabrera


“
Donde se queman libros, al final también se acaba quemando gente”

Heinrich Heine

 


“¡Huele muy mal! ¡Huele muy mal!, corearon mientras las llamas consumían los textos federales, que presentan los órganos reproductores de la mujer y del varón, además de información sobre equidad de género, el uso del condón y otros anticonceptivos”

“México está en peligro por un virus que parecía erradicado: el virus comunista. Su resurgimiento está en la educación comunista que la Secretaría de Educación Pública busca imponer a las niñas y niños de México”

“A todos los padres de familia del país, los exhortamos a que desechen los libros de texto que den a sus hijos o al menos les quiten las hojas que ustedes consideren que no son convenientes para la educación de sus niños”

¿De qué siglo estamos hablando? ¿De la oscurantista Edad Media? ¿La Inquisición acaso?

No, esas temerarias declaraciones corresponden al siglo XXI. La primera data de 2009, cuando en Guanajuato personas afiliadas a la Asociación Estatal de Padres de Familia, así como a las organizaciones “Suma tu Voz” y “Coalición Ciudadana por la Familia y la Vida”, estructuras afines al Partido Acción Nacional (PAN) se manifestaron con pancartas ante la presidencia municipal y optaron por quemar libros.

Mientras que la segunda declaración corresponde a Javier Alatorre, presentador de noticias de TV Azteca, a quien tal vez recuerden de “noticias” como el chupacabras, personaje inventado durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari para causar pánico entre la población; pues resulta que, a principios de agosto, el señor Alatorre en su noticiero “Hechos Noche” erigido en defensor de las “buenas causas, la educación y la moral” quien por sus expresiones evidencia no haber leído, ni mucho menos analizado los libros de texto de la Nueva Escuela Mexicana, arengo lo que dictan los cánones de los viejos manuales del conservadurismo más rancio: ¡el comunismo está entre nosotros!, (y  seguramente llegó bailando el cha cha chá risas grabadas)

En tanto la tercera declaración, se atribuye a otro de los impresentables integrantes de la oposición moralmente derrotada: Marko Cortés, presidente nacional del PAN, quien está contagiado del síndrome Grouchomarxista, por aquello de que, si no nos gustan sus principios, tiene otros.

Al respecto, vale la pena repasar algunos pasajes de la historia. Acompáñenme en este andar.

El 30 de enero de 1933, Adolfo Hitler ascendió al poder, dando inicio a lo que se conoce como el Tercer Reich. Meses más tarde –específicamente el 10 de mayo de ese mismo año- en las plazas de diversas Universidades los nazis quemarían miles de libros de autores de la talla de Karl Marx, Sigmund Freud, Erich Maria Remarque, von Ossietzky y Kurt Tucholsky. Con estas y otras acciones, el partido nazi pretendía controlar todos los ámbitos de la vida, se consideraba que la cultura, así como el conocimiento constituían un obstáculo para alcanzar tan ominoso objetivo.

Así llegamos al México de los años sesenta; cuando Adolfo López Mateos era Presidente; y Jaime Torres Bodet, Secretario de Educación. Este último impulsor de los libros de texto gratuitos, quien tuvo que librar una ardua batalla para ello. En tal sentido es importante aludir a sus “Memorias. Tierra prometida” (1962) donde entre otras cuestiones alude un capítulo, el XVI, a los libros de texto gratuitos, donde dejó anotado lo siguiente y cito textual:

“Lo que es una vergüenza para México –contestó el Presidente- es que las fuerzas obscuras, que no dan la cara, se valgan de niños para decir un pensamiento que no tienen el valor de expresar. Y esas mismas gentes irresponsables quieren, además, engañar al pueblo. Hablan de un texto único, como si ese texto pretendiera deformar la conciencia nacional. Pero ocultan que es un texto gratuito, para que llegue a los hijos de todos los mexicanos, y que es el único texto gratuito”

Y agrega en su escrito Torres Bodet, “¿En cuál de todas sus páginas hay alguna orientación que se aparte de los principios y de los ideales de nuestra democracia? Son obras escritas dentro de una voluntad positiva de unión patriótica, sin pasiones y sin rencores” (Consúltese el texto completo en el siguiente enlace https://bit.ly/3QlEXsH)

Lo cierto es, en México ni vivimos en una dictadura, ni nos convertiremos en Venezuela; y mucho menos existe un retroceso en materia educativa. Vivimos una época de transformación donde la cultura y la educación tienen un papel protagónico para alcanzar el bienestar social.

¡Cómo olvidar cuando el virus neoliberal tan dañino para México, América Latina y el mundo estaba enquistado en el modelo educativo!

Los conservadores de hoy –que parecen tele transportados del medioevo- a través de sus múltiples membretes, como la Unión Nacional de Padres de Familia; se han amparado para que no se impriman y no se distribuyan los libros de texto gratuitos. Y como el lawfare es la herramienta más efectiva que la ruidosa y minoritaria oposición moralmente derrotada ha descubierto, no dudan en hacerla valer. Mostremos nuestro apoyo y hagámosle saber que somos mucho pueblo. ¡Se les acabo el negocio! ¡Se les agotan los chantajes!

Vayamos juntos por una Nueva Escuela Mexicana, donde se genere el pensamiento crítico, ese al que tanto temen los conservadores. Por eso están aterrorizados, porque un pueblo que piensa es menos manipulado.

Y como la información es la mejor herramienta para emitir una opinión informada, los invito a conocer los contenidos de los nuevos libros de texto gratuitos. Aquí les dejo el enlace https://libros.conaliteg.gob.mx/primaria.html?id=202308081617

Además, lo convoco a estar atentos a las conferencias de prensa vespertinas a desarrollarse a partir del 8 de agosto de 2023, donde la Maestra Leticia Ramírez Amaya, Secretaria de Educación Federal –acompañada de especialistas en la materia- a través de un diálogo circular con los medios de comunicación, resolverá muchas de las dudas que se tengan acerca de dichos textos, así como de los planes y programas de estudio de la Nueva Escuela Mexicana.

No se pierda de vista ¡Leer nos hará libres!

Es todo por hoy.

¡Hasta la próxima Nornilandia!

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8 jul 2014

“Régimen Telecrático”

Antes de iniciar, debo advertir a mis lectores que esta Nornilandia será contada por fragmentos, que unidos conforman ese régimen llamado “Telecracia”, cuyo papel protagónico fue otorgado a un ignorante, que no lee, que se equivoca de manera constante al leer las líneas discursivas escritas o proyectadas en telepromter, que enmaraña términos, confunde lugares y entidades; cuyo libreto se resume en un par de mantras que repite a la menor provocación: “Mover a México” y “Transformando a México”
Érase una vez un señor que situado frente a su espejito le preguntó por enésima vez: -no te preguntaré quien es el más bonito porque sé que soy yo, te cuestiono ¿quién es el más popular de todos los políticos?- Después de responder, el espejito fue destruido porque la respuesta no gustó. Trascendió que la contestación hacia aquél personaje fue: -tú solo eres santo de la devoción de la Gaviota, de las televisoras y de los aplaudidores de siempre-.
Por lo que, para recuperarse y consolidar los principios de la Telecracia, se decidió e invirtió en lo que los personajes de esta historia saben hacer mejor: posar, actuar; dar a los espectadores lo mejor de sí. Al respecto, recordemos juntos las portadas de revistas más significativas que son parte esencial de esa imagen masificada a través de las televisoras:
Time, diciembre de 2012. En portada, Enrique Peña Nieto, con el encabezado: Viejo partido, nuevo comienzo.
Quien, diciembre de 2012. En portada, Enrique Peña Nieto y su hija Paulina, con el encabezado: El otro amor del Presidente.
Time, 24 de febrero de 2014. En portada, Enrique Peña Nieto, con el encabezado: Saving Mexico (Salvando a México)
Rolling Stone México, 2 de mayo de 2014. En portada, Enrique Peña Nieto, con el encabezado: Peña Nieto “El reformador” ¿tonto?... ni tanto.
Marie Claire, 30 de junio de 2014. En portada, Angélica Rivera y su hija Sofía, con el encabezado: Redefiniendo el poder femenino.
¡Hola! México, 2 de julio de 2014. En portada, Enrique Peña Nieto y su hija Paulina, con el encabezado: La niña de sus ojos.

Un numeroso grupo de aplaudidores permanecen sentados y motivados en un sillón que aunque les incomoda no dejan, han decidido defender a sus protagonistas y se dice que ven todos los programas en que se habla de sus ídolos, además de poseer la colección completa de las revistas aludidas. Aspiran algún día a tomarse la foto y saludar de mano/beso a dichos personajes, en un evento cualquiera a los que seguramente serán convocados.
Todos: espectadores y actores de reparto y protagonistas. Pasivos y activos; contestatarios y comodinos; están ante un evidente régimen telecrático, donde las televisoras mueven a conveniencia al homo videns, tal como lo describe Sartori en su libro del mismo nombre; subsistimos en una sociedad teledirigida.
Tal es el poder de aquellas que se habla de una telebancada, que impulsa desde su curul, leyes que benefician ese sector, para ejemplificar baste haber dado seguimiento a la Reforma Estructural en Telecomunicaciones y su inminente aprobación de las letras chiquitas. Tal es su poder que sus actrices representan papeles de “primeras damas”. Tal es su poder, que desde sus programas y noticieros se crea, se destruye y se transforma la clase política que gobierna este país. Tal es su poder que son impulsores de campañas mediáticas que afirman que todo está bien.

No es gratuito que desde el exterior, México sea visto como un gran productor de telenovelas. Sin duda Televisa se saltó las trancas y apostó todo por una que durará poco más de un sexenio, por aquello de que dio inició desde que el señor Peña “gobernaba” el Estado de México. Sin olvidar al chiquillo Fox que fue producto de la mercadotecnia; y para que sigo dando ejemplos, ustedes los saben y han vivido.
El diario español El País, el 5 de julio de 2014, publicó un artículo llamado “La Gaviota levanta el vuelo” (http://elpais.com/elpais/2014/07/04/gente/1404483643_162135.html) que ayuda a constatar lo aquí expresado:
“Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto podrían haberse conocido en la escena de una telenovela y casi nadie se habría dado cuenta. Cuando tuvieron su primera cita, allá en 2008 bajo las tenues luces del restaurante Philippe, en México DF, ambos vivían la espuma de sus días. Ella era bella y popular estrella de televisión recién divorciada y él, un pujante y mujeriego gobernador que hacía un año había enviudado. Ella tenía hijos, y él también. Habían quedado a las nueve de la noche y, conversando, se les había hecho ya la una de la madrugada. Hubo en esa secuencia eso que llaman química, y aquello derivó en noviazgo, matrimonio, campaña electoral y, como guinda final, en la conversión de Angélica Rivera en primera dama de México. Entraba así en la residencia oficial de Los Pinos la actriz que había hecho llorar a medio mundo con su interpretación de La Gaviota en la irresumible telenovela Destilando amor”
Adéndum a esta Nornilandia: Estamos ante un gobierno faradulero que cuida más su apariencia para las potenciales portadas de revistas que sus hechos, omisiones y acciones gubernamentales en pro de la ciudadanía. Más valdría informar a todos esos aplaudidores que esto no es un reality al estilo Truman Show o una de sus telenovelas favoritas que termina con un “fueron felices para siempre”; esto es la vida real.
No nos recuperamos de una reforma, cuando ya comenzó a discutirse en el Senado las letras chiquitas de la reforma energética; para no variar, sin diálogo ciudadanía-representantes, a puerta cerrada y con vallas incluidas ¿hasta cuándo despertarán del idilio mediático los que faltan? ¡Mañana, puede ser demasiado tarde! Lo dejo a la reflexión.
Hasta aquí esta Nornilandia. ¡Nos leemos la próxima!
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8 oct 2012

“TELEVISIÓN DEMOCRÁTICA ¿ES POSIBLE?”


@BarbaraCabrera

“Tengo la esperanza de que los periódicos sean mejores y, a la postre, que la televisión también lo sea”
Giovanni Sartori

A la televisión se le ha denominado de muchas maneras. Caja idiota es una de las más representativas. Se han confirmado que tiene rasgos de evidente retroceso cultural; que es un instrumento de entretenimiento; se utiliza para mover masas a partir de suministrar contenidos; y así se podría hacer un tratado de lo que a través de este artefacto ganan unos y pierden otros.
La televisión, se convierte para muchos en un insumo más de la canasta básica, para muestra baste ver que la mayor parte de la población posee por lo menos uno de estos artefactos en sus casas, incluso es una de las primeras adquisiciones que el común de la gente realiza al tener un espacio propio.
Por principio de cuentas, es importante saber que la TV no es más que la transmisión de imágenes a distancia mediante ondas hercianas. Definición simple pero rodeada de complejidades aderezadas por quienes son los administradores y generadores de esas imágenes donde la sociedad se siente representada, confortada; y, hasta cierto punto mimetizada.
Ya lo decía alguna vez Sartori, el ser humano se ha convertido en un Homo videns, producto de una sociedad teledirigida, donde se producen imágenes y se anulan conceptos. Ahora ya con algunos toques propios de la era tecnológica que ha revolucionado el mundo, donde pareciera que la televisión y sus contenidos permanecen estáticos.
Es allí donde las miradas, análisis y crítica deben situarse: en los contenidos que nos proveen; por si sola una caja llena de transistores no es culpable del derrotero cultural y hasta político de la sociedad.
Sabemos de buena tinta que el poder emanado de la televisión tiende a encumbrar en la palestra pública a los actores que le son útiles y cómodos, con quien se tiene coincidencias; a aquellos que son necesarios para los intereses que desde ahí se provocan. Por señalar el caso más enigmático de los últimos tiempos, tenemos el nombre de Enrique Peña Nieto.
Las televisoras extranjeras documentan hechos ocurridos en este México lindo y herido, el duopolio Televisa y TV azteca acallan los gritos de protesta el 15 de septiembre pasado durante la ceremonia del grito de independencia a cargo de Felipe Calderón, no así los rayos láser sobre el rostro de dicho personaje.
Para las televisoras fue más relevante la toma de tribuna de aquel 28 de septiembre de 2012 en que se aprobó la reforma laboral en la Cámara de Diputados, que dar difusión a las implicaciones y debate en torno a este tema.
¡Vaya, en la Legislatura que inicia (en ambas Cámaras) tenemos la conocida telebancada! -véase el siguiente enlace http://bit.ly/SAop7Q-  por si la influencia de este medio de comunicación fuera poco. Y entre todos éstos ejemplos, un sector de la población protesta en la plaza pública física y virtual en repudio a las televisoras mexicanas; otra más no hace más que alimentar su mente de cuanto programa y comercial se oferta ¿la razón? Ustedes díganmelo.
En este sentido, ¿Será acaso que tenemos los contenidos televisivos que merecemos? ¿Qué tan permisiva sigue siendo la sociedad como para que las televisoras continúen marcando la pauta para conformar las agendas públicas? ¿Continuarán fabricándose desde ahí gobernantes, dirigentes y representantes de plástico? ¿De qué manera los ciudadanos podemos contribuir a democratizar la TV?

Y de repente surge en mi mente aquella frase clásica de Mafalda que buscando algo bueno en la TV exclama ¡Nada!... ¡En todos hay televisión!

Por hoy es todo.

El intercambio de ideas continúa en Twitter, síganme en @BarbaraCabrera ¡Hasta la próxima!

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