12 ene. 2012

“¿INVESTIGACIÓN POLITIZADA?”

@BarbaraCabrera

“La investigación se compone de cuatro cosas: el cerebro con el que se piensa, los ojos, las máquinas para medir y, en cuarto lugar, el dinero”
Albert Szent-Gyorgyi

Investigación científica y política son dos palabras que parecen formar parte de mundos divergentes, disímbolos, de extremos. En efecto, quienes nos dedicamos a esta labor sabemos que la investigación es una actividad poco comprendida y escasamente difundida; la cual requiere de una mayor atención de diversos sectores, no solo del académico, sino de la clase gobernante a través de diversas acciones; que sin duda, contribuirían a tener uno de los elementos clave para su afianzamiento en México lindo y herido: el presupuestal.
¿Y para que sirve la investigación? ¿En verdad es ineludible su existencia? si la respuesta es positiva ¿Para que se utiliza? ¿Será que los políticos necesiten de los investigadores y viceversa?
A través de esta Nornilandia, es preciso decir que, desde la actividad forjada desde la investigación, se genera conocimiento, el cual es uno de los factores esenciales del progreso humano; aquél -como bien lo afirma Leoncio Lara Sáenz- debe ser acumulativo, transmisible y de efecto social. No tendría caso que al terminarse la investigación se guardarán los resultados para recrearse con ellos, como aquel compositor de grandes obras musicales que se reserva su obra para solazarse a solas.
En este sentido, es pertinente que la investigación sea incentivada a través de recursos económicos, en el caso específico que ocupa esta columna me refiero al presupuesto. 
Cuando parece que los investigadores no existimos para estos efectos. En un país donde lo menos trascendente es promover la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación, de pronto vemos un vestigio de interés por parte del Senador Francisco Javier Castellón Fonseca, (@SenadoCastellon) presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología; propuso en septiembre del año pasado, una reforma interesante al artículo 9 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. Se preguntarán ¿Y cual es la trascendencia de dicha iniciativa? ¿Qué tiene que ver esto con la investigación científica? ¿Este es el presagio que el mundo de la investigación y la política no es del todo irreconciliable? Veamos.
En palabras del Senador, el principal objetivo es que las sanciones económicas aplicadas por el Instituto Federal Electoral se destinen a apoyar la investigación científica, el desarrollo tecnológico y la innovación del país.
Al respecto existen algunos antecedentes. Desde 2005, se propuso vía Presupuesto de Egresos se destinen los recursos financieros recaudados por el IFE, por concepto de sanciones a los partidos políticos al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT)
Sin embargo en una serie de litigios, de protestas generados por partidos políticos, acerca de estas multas, rechazaron la entrega de dichos recursos al CONACYT y durante los siguientes años, desde el 2005 hasta el 2011 ésta ha aparecido en uno y en otro capítulo del Presupuesto de Egresos de la Federación.
Para evitar ésta y otras situaciones, el Senador Castellón plantea que las multas cometidas por quien vulnere la Ley Electoral, se destinen al Ramo 38, que es el gasto destinado a la investigación, al desarrollo tecnológico y a la innovación. Lo cual es una buena nueva para los integrantes del mundo de la investigación en México lindo y herido.
Con esta medida, el Senador busca acabar con la incertidumbre que año con año tiene este sector; es decir, que ya no aparezca en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el año posterior.
Sin duda, la comunidad científica, es responsable y debe estar comprometida a comunicar lo que sabe y se ignora en el universo de conocimientos. Los políticos, tienen que asesorarse y apoyarse en los investigadores; de tal manera que en conjunto se participe de manera informada y argumentada en las deliberaciones y, eventualmente, en las decisiones sobre políticas públicas. Este podría ser un factor clave en el rescate de México lindo y herido.

Es todo por hoy.

¡Nos leemos la próxima Nornilandia!