30 jun. 2015

EL MUNDO FELIZ DE #EPN

@BarbaraCabrera

“La gente es feliz; tiene cuanto desea, y no desea nunca lo que no puede tener”
Aldous Huxley [Un mundo feliz]

Nota: Si eres de piel sensible y del club de fans del señor Peña; mejor no leas este texto.

Érase que se era una vez un lugar cuya constante era la simulación. Uno donde se vivía de utopías. En esa nación, se hace saber a sus habitantes que la guerra y la pobreza han sido erradicadas y todos son felices, con lo poco que tienen. Con una sociedad controlada y condicionada para creer “verdades” morales, con individuos consumidores y trabajadores, para mantener la economía del país en cuestión. Y no, no me refiero a México, donde las similitudes con ese mundo, son evidentes
En aquél mundo feliz de Aldous Huxley se consumía un narcótico que se llama soma, una droga que lleva al usuario a la “eternidad lunar”; es decir, un escape psicodélico de la realidad. En estos tiempos y circunstancias, en el mundo feliz de EPN, su analogía es la televisión y la mass media; como ejemplo de ello señalo los siguientes tres ejemplos:
  • En lo que va del sexenio del señor Peña, el Gobierno Federal ha gastado un monto de 11 mil 287 millones de pesos en publicidad para diferentes medios de comunicación, de los cuáles el 34.7% se destinaron a las televisoras [3 mil 927 millones de pesos]. Esto a pesar de que a nivel mundial la tendencia es que los recursos destinados para publicidad televisiva vayan a la baja; en México, la apuesta es la pantalla chica. [Fuente: http://www.forbes.com.mx/gobierno-federal-apuesta-por-la-publicidad-en-television/]
  • Con el pretexto del apagón analógico y para que el “gobierno” peñanietista siga ejerciendo el papel de paters familia, a los beneficiarios de programas sociales federales se les ha entregado pantallas planas; trascendió que a cambio de tomar sus huellas digitales, fotografía, comprobante de domicilio y datos personales; y -aunque no lo digan- a cambio de fidelidad y agradecimiento al partido que llevó al señor Peña a ser inquilino de Los Pinos.
  • De nueva cuenta, el señor Peña –junto a su familia extendida- sale en una portada de revista, en esta ocasión ¡HOLA!, la cual estará en circulación a partir del 1 de julio de 2015. En estos menesteres EPN es reincidente en la utilización de estos medios, sea por cualquiera de las siguientes razones: o tiene muy malos asesores o de plano no le importa la opinión y descontento de la ciudadanía, ante tal exhibicionismo. Lo cierto es que este personaje, protagonista del mundo feliz mexicano es un producto político auspiciado por la mercadotecnia y empujado por la televisión. “Producto chatarra” si lo equiparamos a la baja calidad de sus políticas públicas.
¡Tremendo papelón el que representa el señor Peña! No solo en México, sino en el mundo, que lejos, muy lejos lo sitúan de aquél mexican moment de 2012; hoy ese mundo feliz está marcado por el mexican crisis.
  • Actualmente, en México, el número de personas con escasez de recursos económicos se incrementa [53.3 millones de pobres y creciendo]. Mientras las desigualdades son cada vez mayores –a pesar de los spots que aluden la inversión de empresas extranjeras, acompañados de cifras y empleos de “clase mundial” que realmente no se reflejan en la vida diaria- Al respecto, un informe de la organización Oxfam señala que el 1% de mexicanos concentran la mitad de la riqueza y son de los que menos se recaudan impuestos. Los demás, ¡a trabajar y pagar impuestos, que los lujos de EPN y familia no se van a pagar solos!
  • En el mundo feliz de quien vive en Los Pinos, “México se está transformando positivamente, sus ciudadanos ejercen nuevos derechos, su economía se está modernizando y su régimen institucional se está fortaleciendo”. Me pregunto ¿será que hablamos del mismo país? Por lo pronto -dice Peña- que el “Estado mexicano y su sociedad están domando la condición humana para obligarla a la apertura y la transparencia” lo que sea que eso signifique en su imaginario colectivo.
Y en ese mundo de ilusiones, de felicidad y jauja perpetua, sugiero no perder de vista las reformas estructurales ya aprobadas y las que están por venir; ya que en esa concepción sui generis peñanietista de “mover a México”, el señor Peña ha declarado hace unos días en un evento en el Estado de Hidalgo [tierra de uno de sus hombres fuertes: Miguel Ángel Osorio Chong] después de regodearse del “triunfo” legislativo que considera tuvo en las urnas el pasado 7 de junio, aseveró que tras los comicios el objetivo más importante del gobierno es concretar los beneficios que deben derivar de las reformas estructurales, dijo además que en su gobierno seguirá trabajando para concretar las metas que se trazaron [él y sus secuaces] desde el inicio de esta administración. E insiste que llegarán hasta el final con la feliz concreción de las reformas que se han trazado ¿será esta una advertencia o la reseña de “El mundo feliz de Enrique Peña”?  ¡Atentos a ello!
Lo cierto es que mi anhelo, por lo que pugno y trabajo cada día es un auténtico Estado social, uno garantista, que verdaderamente asegure los derechos ciudadanos. ¿Utopía en estos tiempos? ¡Posiblemente! No obstante, desde mi perspectiva sólo los ciudadanos lograremos provocar un cambio, un cambio a través de un Nuevo Pacto Social. ¿Ustedes qué opinan?
Por hoy es todo.
¡Nos leemos la próxima Nornilandia!